Negocios

Confusiones laborales

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El 1º de mayo es una fecha que tradicionalmente y a nivel mundial, evoca manifestaciones y demandas sociales respecto de lo que los trabajadores quieren o aspiran a lograr. Luego, las correspondientes réplicas de las autoridades en cada caso, dejan algún grado de confusión respecto de lo que se está pensando hacer o cambiar. Los actos de “celebración” suelen ser utilizados por grupos extremistas, que se aprovechan del tenor de la manifestación para provocar desorden social, revueltas y destrozos. Hace bien ver en estos días, las noticias y reportes de otros lugares del mundo, para constatar que Chile no es una excepción en esta materia y que en este 2007 hubo revueltas mucho mayores en diversos rincones del planeta, incluyendo China, Corea y Turquía, entre otros.

Transcurridos algunos días de los eventos, parece conveniente hacer una refl exión y poner el tema laboral en perspectiva. Chile tiene que crecer, como uno de sus principales desafíos para generar más fuentes de riqueza, más fuentes de trabajo estable y digno para miles o millones de trabajadores que hoy lo necesitan. Paradójicamente, estamos “sufriendo” las consecuencias de una bonanza inesperada en el mercado mundial del cobre que, al aumentar de valor, hace que todos los chilenos seamos más “ricos” en relación al resto del mundo. Esto se materializa en el fortalecimiento de la moneda que se aprecia y vale más. Esta situación, muy buena noticia para la inmensa mayoría de los consumidores chilenos que empiezan a comprar bienes importados más baratos, se convierte en amenaza para todos aquellos productores de exportaciones o sustitutos de importaciones.

Sus ingresos en dólares se convierten en cada vez menos pesos, sus costos locales aumentan, los márgenes se estrechan y empieza la lucha por subsistir. Cuando la moneda se aprecia por razones fundamentadas, surgen de inmediato las voces que piden “ayuda”, subsidios, intervención al mercado cambiario, etc. En tal contexto, suele ocurrir que trabajadores y autoridades desvinculan el tema de la legislación laboral, con las estrategias y necesidades para competir en un ambiente de moneda apreciada. Las demandas en pos de mayor protección laboral, de mayor capacidad o amplitud de espectro en la negociación colectiva, de reducción o infl exibilidad de jornadas, son todas propuestas que van en dirección opuesta al dilema de competitividad que enfrentan hoy las empresas pequeñas y medianas que necesitan competir, exportar y/o mantenerse en el mercado. Hay una sola fórmula permanente, de largo plazo, sin subsidios cruzados, que evita que una empresa sea destruida por la fuerza de una moneda que se aprecia. La única receta permanente está en mejorar la productividad. Es decir, ser más efi cientes, reducir costos, mejorar los procesos productivos, aplicar toda la creatividad e ingenio para
encontrar soluciones que permitan producir de manera más inteligente, más fl exible, más efectiva. Contar con mano de obra mejor educada y más califi cada es sin duda un insumo principal, que el Estado puede ayudar a proveer mejorando la educación y creando incentivos para que cada vez se formen mejor los trabajadores chilenos. Contar con una legislación laboral amigable, flexible y que permita adaptar la capacidad de producción a las posibilidades del mercado, es un atributo que permite incrementar la productividad.

Poder contratar por horas, con flexibilidad de jornada, poder convenir libremente condiciones de trabajo que las partes estén dispuestas a aceptar, es fundamental para mejorar la productividad. Proteger los derechos de los trabajadores, educarlos, estimularlos, comprometerlos con el desarrollo de largo plazo de la empresa, es también una herramienta clave que todo empresario con visión y sabiduría y sin necesidad de demasiadas reglas, tiene claro es una herramienta potente para el progreso y crecimiento de largo plazo.

La mejor y más potente agenda “Pro Pyme” sería sin duda aquella que incremente la fl exibilidad laboral y reduzca la carga tributaria en sus diversos aspectos. No hay que confundir conceptos. Lo mejor para todos es que haya más fuentes de trabajo, que haya más competencia por captar y remunerar bien a la fuerza laboral. Eso ocurrirá solo si el país crece, solo si mejora la productividad, solo si lo hacemos mejor que otros países que hoy disputan su espacio en los mercados de exportación en los que queremos estar.

La discusión y las posturas políticas que surgen en ocasiones como el “Día del Trabajo”, pueden confundir a la opinión pública respecto de qué es bueno y qué es malo. Por ello la necesidad de aclarar la confusión. Lo más importante es que haya cada día más y mejor trabajo, mejor remunerado y en empresas más productivas y competitivas de nivel mundial. Pero esto no se logra con regulaciones ni rigideces legales, se logra con flexibilidad, bajos impuestos, incentivos e iniciativa empresarial.

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