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Lucha de gigantes

Artículo correspondiente al número 268 (24 de diciembre de 2009 al 28 de enero de 2010)

 

Benjamin Biolay y Charlotte Gainsbourg: las dos mayores estrellas de la joven música francesa, están cerrando el año con, probablemente, los mejores discos de sus respectivas carreras. Por Marisol García


Una “hija de” y un “yerno de”. Los currículos personales de Charlotte Gainsbourg y Benjamin Biolay tienen todo para pensar en privilegios y en una red de contactos que les ayudaría a minimizar un bajo talento. Charlotte fue la única hija del matrimonio entre Serge Gainsbourg y la actriz Jane Birkin, pareja símbolo de la «chanson» francesa en la década de los 60. A sus 38 años, la cantante ha destacado como actriz junto a directores como Franco Zefirelli, Lars von Trier y Alejandro González Iñárritu. La fascinación en torno a su figura, qué duda cabe, es también la obsesión por su filiación familiar, un vínculo forjado entre la transgresión y genialidad de su padre, y la belleza y atrevimiento de su madre.

Benjamin Biolay, en tanto, tuvo su turno de páginas de couché durante los tres años que duró su matrimonio con Chiara, la hija de Marcello Mastroianni y Catherine Deneueve. Estamos, dirá usted, ante dos figuras bien ubicadas en la esfera del privilegio por simple árbol genealógico, pero pocos prejuicios podrían ser más injustos.

A su destacada labor como actriz, Charlotte Gainsbourg suma una discografía de tres títulos e interés creciente. Su nuevo álbum, IRM, es una pieza delicada y de fuerte carácter, asociable al pop experimental. Las trece canciones del disco no son obra suya sino de Beck, compositor y productor del álbum. Gainsbourg se ha ido acostumbrando a socios así de importantes. Su anterior disco, 5:55, tuvo en los créditos a Air, Jarvis Cocker y Nigel Godrich (el productor de Radiohead).

La voz frágil de Charlotte tiene la ventaja de poder adaptarse con sinuosidad a arreglos diversos, desde los más finos timbres de triángulo y piano para una balada de amor, a la potencia rockera de un tema que sale desde la autonomía de una mujer a cargo de su herencia y de su futuro.

Hay algo hippie y algo punk en Charlotte Gainsbourg. Su belleza no es la del estereotipo, y su música transmite por momentos una timidez que no calza con los papeles de mujeres temperamentales que le ha tocado interpretar en el cine. Sobre su disposición a la polémica no hay dudas. Ya su primera grabación, a los 12 años de edad -un dúo con su padre titulado Lemon incest- se ganó el escándalo generalizado por posibles insinuaciones de incesto (negadas por su familia, por supuesto). De ahí a un rol protagónico en la más cruda película de la temporada en Europa (Anticristo, de Lars von Trier), el paso ha sido casi natural, sin traumas.

El caso de Biolay merece aún más atención. Su capacidad de tarabajo es única en el panorama europeo actual. El hombre se encarga de decenas de producciones al año, les compone canciones a clientes del tamaño de Carla Bruni y Françoise Hardy; e, incluso así, logra trabajar álbumes propios plenos de ambición orquestal y reconocibles marcas autorales. Su nuevo Le superbe le hace honor al título. Nos ha parecido el mejor de su carrera.

En sus grandes producciones de antaño, Biolay parecía a veces más interesado en impresionar que en seducir. Su nuevo disco, en cambio, fluye con comodidad y frescura, pese a la enorme cantidad de referentes (se trata de un trabajo doble, en el que se invita por igual al punk, la electrónica, la chanson y el tango). “Le superbe es un estado mental, una actitud”, ha dicho Biolay sobre su sexto álbum solista. El impacto sobre el auditor es algo similar: éste es un disco que vivifica, que habla de pasión y de la épica de los sentimientos.

Nada de uvas ni champaña. Lo que corresponde esta vez es cerrar el año junto al canto en francés de estos dos artistas
que merecen atención.

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Comentarios

2 Comentarios

Rodrigo De la Fuente :

Publicado Lunes 11 de Enero, 2010 - 18:10 hrs

Marisol Garcia, hace tiempo que no te leia, no sabia que estabas escribiendo en Capital. Estrañaba esa linda manera de escribir sobre música. No importa el artista, siempre son interesantes e iluminadoras tus columnas. Se nota que te encanta escuchar y escribir sobre música. Espero encontrarte mas seguido, como en tus años en Wiken. Ah, y estoy de acuerdo contigo, estos dos discos estan entre los mejor del final del año 2009.

Silviad de la Fuente :

Publicado Sabado 9 de Enero, 2010 - 15:07 hrs

Me parece que Benjamin Biolay es uno de los exponentes mejores de la música francesa..su último trabajo es sensacional..lleno de composiciones diferentes,divertidas algunas muy profondas y desgarradoras otras...recomiendo escuchar:Padam,Ton hértige,Lyon presqu'île,les grands ensembles,Miss Catestrofe...en fin a mi me gustan los dos CDS..Venga animaros que además viene de concierto por España..

 
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