Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Panoramasarrow Damon Albarn, genio con piel de caricatura

Herramientas

Imprimir este artículo

Comentar esta nota

Enviar a un amigo

Suscribir Sección vía RSS

Compartir Link Facebook Link Twitter

Califica este artículo


1 Votaciones

Otros artículos de la sección:

Panoramas
Damon Albarn, genio con piel de caricatura

Artículo correspondiente al número 276 (20 de mayo al 4 de junio de 2010


 

Sea junto a músicos de Mali, soneros cubanos, ex punk históricos o dibujos animados, el líder de los grupos Blur y Gorillaz redefine el modo en el que debe ejercerse la habilidad pop del nuevo siglo. Por Marisol García

 
 

Los cerebros musicales vienen hoy en empaques asombrosos. Damon Albarn (Londres, 1968), por ejemplo, granjeó su fama como rubio dócil, pícaro y con la estampa adecuado para afiches de dormitorio adolescente. Su grupo, Blur, fue la cara linda y acomodada de esa explosión melódica y vagamente nacionalista que hace quince años se nos importó como brit-pop. No era desbocado imaginarlo con un futuro tipo Justin Timberlake. Pero el hombre era curioso. Y se fue a Islandia. Y luego a Mali, donde grabó con músicos africanos por completo desconocidos en Europa. Y en Cuba se hizo amigo de Ibrahim Ferrer. Y luego, de vuelta en Londres, armó una banda junto a dos ex The Clash. Y el año pasado levantó una ópera china, por el amor de Dios. Un hombre que podría haber envejecido como Neil Diamond terminó dejando pequeño a Peter Gabriel.

El vehículo musical más conocido de Damon Albarn es, desde hace doce años, Gorillaz, la peculiar banda de pop, dibujos animados (ningún “integrante” se ve como tal, sino escondido tras un comic) e invitados de lujo que hasta ahora ha grabado tres discos y conseguido una entrada en el libro Guinnes como «el más exitoso grupo virtual» de la historia. Quienes vean en Gorillaz a un trabajo apenas simpático quedarán sorprendidos con Plastic beach, su edición de este semestre. Es, por lejos, el más profundo de los discos de Gorillaz hasta ahora. Tan imaginativo como los anteriores, carga esta vez una amplitud, una melancolía y un cálculo de mente adulta que lo enriquece con la medida de un clásico. La BBC lo llamó «el álbum blanco que Blur jamás grabó», y es innegable que está dentro de lo mejor hecho alguna vez por el londinense.

El chiste en Gorillaz es homologable a la gracia que explica también a Damon Albarn: parecer ingenuo, lindo y simple, y esconder un fondo más hondo que un pozo de petróleo. Nadie se tomaría a la broma una lista de invitados que, en Plastic beach, incluye a Lou Reed, Snoop Dogg, Bobby Womack, De La Soul, dos ex-The Clash y la Orquesta Nacional del Líbano. El hombre a cargo de esa convocatoria es un compositor, arreglador y productor que sabe que lo diverso no quita lo profundo: entre las canciones de ese disco hay buen hip-hop, un brillante barniz de soul urbano, golpes de rock vehemente y electrónica usada con inteligencia para nuevas texturas y pliegues. El buen pop requiere de ideólogos pensantes, y Albarn figura hoy como el más avezado de su generación.

Si retoma Blur, será como un divertimento temporal. La banda ya tuvo varios conciertos de reunión el año pasado (incluyendo el cierre de una de las noches del famoso festival de Glastonbury), y confirmó hace poco la próxima grabación de nuevos temas (aunque no de un álbum completo). Pero Albarn tiene también Gorillaz; y su supergrupo The good, the bad & the queen. Y el proyecto con músicos de Mali cuyo disco, hace ocho años, fascinó a los críticos. Y las muchas bandas sonoras ya hechas y por venir. Y los encargos de producción (nuestro favorito, el que realizó para el quinto disco del dúo Amadou & Mariam, hace dos años). Y el disco solista que, se rumorea, prepara bajo el seudónimo de Prince Barry.

Con Albarn, las actividades se nombran en largas listas enumerativas; en una sucesión de elementos tan diversos como poderosos. La antigua época del LP requirió de genios concentrados, monofacéticos y especializados en su gran única obra. La época del download, en cambio, exige pulpos creativos con brazos que abarquen la amplia oferta global y logren imprimirle identidad de estilo a la diversidad de sonidos circulando. Hasta ahora, el abrazo de Albarn es uno de los pocos que no ahoga ni asfixia.


Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

0 Comentarios

 
IAB ChileCertifica.com