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Artículo correspondiente al número 286 (8 al 21 de octubre de 2010)
El género lírico vive un saludable auge en nuestro país y, lo que es mejor, llegando a los más diversos públicos dentro y fuera de Santiago. Acá mencionamos cinco aspectos que ilustran su gran momento. Por Joel Poblete

Que es un espectáculo de elite, que las entradas son caras o que es sólo para público especializado. Siempre han sido muchos los prejuicios y las quejas que esgrimen quienes prefieren mantenerse alejados de la ópera. Pero cada vez son menos las excusas. En la actualidad hay funciones con entradas muy accesibles y muchos espectáculos gratuitos. Por lo demás, no todo se desarrolla en el Teatro Municipal de Santiago, porque en los últimos años las presentaciones en regiones han adquirido nuevos impulsos. También hay exitosas transmisiones en pantalla grande en directo desde el extranjero, y se agregarán pronto exhibiciones en cines.
El género lírico parece vivir un auge en nuestro país, y lo mejor es que no se circunscribe al público más experto y fanático; está atrayendo a nuevas audiencias, de diversas edades y estratos sociales. Acá, escogimos y mencionamos cinco ejemplos que reflejan el buen momento del género en Chile:
1. Alta definición: un elemento clave en este auge operístico, en especial en lo que se refiere a convocar nuevas audiencias, han sido las transmisiones en HD que el año pasado empezó a ofrecer el Teatro Nescafé de las Artes, en directo desde el MET de Nueva York. Las emisiones en pantalla grande, con subtítulos en español y la mejor tecnología de imagen y sonido, incluyen el entretenido backstage, que permite a los espectadores conocer la opinión de los cantantes que acaban de estar en escena, o ver los elaborados cambios de escenografía que se realizan al otro lado del telón. Este año, por cierto, habrá aire acondicionado (que tan necesario se hizo el verano pasado).
La temporada comienza este sábado 9 con El oro del Rhin, de Wagner, protagonizado por el gran bajo-barítono galés Bryn Terfel interpretando al dios Wotan. Dirigido por James Levine, el titular de la orquesta del MET, el primer título de la tetralogía El anillo de los nibelungos está a cargo de Robert Lepage. En mayo, esta nueva versión de la obra magna de Wagner seguirá con La walkiria con un elenco de lujo que además de Terfel incorpora a Deborah Voigt, Jonas Kaufmann y Eva-Maria Westbroek. Entre los 11 títulos programados, destacan los nuevos montajes de Boris Godunov, de Mussorgsky (con René Pape como protagonista y la batuta de Valery Gergiev) y Don Carlo, de Verdi (con Roberto Alagna, Simon Keenlyside y el veterano Ferruccio Furlanetto), además del estreno en el MET de la irresistible comedia El conde Ory, de Rossini, con Maurizio Benini dirigiendo a un verdadero trío de ases en este repertorio (Juan Diego Flórez, Diana Damrau y Joyce DiDonato).
También suenan prometedoras La fanciulla del west, con Deborah Voigt y Marcello Giordani festejando el centenario de la obra; el Don Pasquale, de Donizetti, con Levine dirigiendo a nuestros conocidos John del Carlo y Matthew Polenzani, junto a la solicitada Anna Netrebko; la Ifigenia en Táuride, de Gluck, con Susan Graham y Plácido Domingo; Natalie Dessay en Lucia de Lammermoor, de Donizetti; Renée Fleming cantando una de sus especialidades, la Condesa del Capriccio de Strauss… Como siempre, el MET es “star power”. Apúrese en comprar abonos y entradas; aún quedan.
2. Pantalla grande: desde el martes 12 de octubre, CineHoyts exhibirá óperas en salas de sus complejos en La Reina y Parque Arauco, además de ballets, en producciones de prestigiosos coliseos líricos como el Covent Garden de Londres. Aunque los espectáculos no serán en directo y corresponden a funciones ya grabadas, junto con los fanáticos de rigor se espera convocar a un público amplio y que hasta ahora no ha tenido mayor contacto con la ópera, que de seguro se sentirá atraído por ver los espectáculos en pantalla grande.
3. Poder universitario: la soprano y directora escénica Miryam Singer es la gestora de un proyecto que puede ampliar aún más los caminos que llevan al público a la lírica. La llamada Asociatividad para el Fomento de la Opera en Chile se inició en 2008 gracias a la unión entre las escuelas de música de las universidades Católica, de Chile y de Santiago, inédita red de colaboración que se materializó en el Primer Festival de Opera de Cámara, que convocó a 9 mil personas en sus funciones gratuitas. Gracias a un nuevo Fondart obtenido hace pocos meses, el proyecto pretende seguir creciendo: se incorporarán la Universidad de La Serena y la de Talca, se realizarán talleres en regiones y se lanzará un concurso para componer una nueva ópera chilena, que será convocado posteriormente.
¿Por qué conformar esta alianza? Singer explica que “la ópera es un emprendimiento que demanda grandes recursos humanos y financieros. Creemos que es necesario difundirla y llevarla a nuevas audiencias, a un público amplio y, en principio, gratuitamente. Hay que generar el gusto, para que en 20 años muchos estén dispuestos a pagar por un espectáculo lírico”.
Así, se anuncia la segunda versión del festival, que partirá este lunes 18 en el Centro de Extensión de la Universidad Católica con una entretenida versión de Singer para el Don Pasquale, de Donizetti, inspirada en la estética del cómic, con José Luis Domínguez dirigiendo a la Sinfónica Nacional Juvenil y con un elenco que promete: Ricardo Seguel, Patricia Cifuentes, Patricio Sabaté e Iván Rodríguez. Esta misma producción irá en enero a la Quinta Vergara. En diciembre, se ofrecerá en la Plaza de Armas de Santiago La flauta mágica, de Mozart, con una puesta en escena realizada en conjunto con la Escuela Circo del Mundo y la Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago dirigida por su titular, David del Pino Klinge. Este último, en enero dirigirá a la Orquesta de Estudiantes de la facultad de Artes de la Universidad de Chile en un interesante programa doble en el Centro de Extensión UC: La médium, de Menotti (con dirección escénica y producción de Miguel Angel Jiménez) y la ópera chilena La sugestión, de Pablo Garrido, con dirección teatral y producción de Hanns Stein y Gerardo Wistuba.
4. POLEMICAS PUESTAS EN ESCENA: una Alcina de Händel con televisores en pantalla, graffitis, tribus urbanas y paramilitares; un oscuro y enigmático Macbeth de Verdi con el vestuario y el maquillaje de los protagonistas alternando un look entre señores feudales del Japón antiguo o rockeros del grupo Kiss y una moderna y enorme pantalla LED que proyectaba planetas e imágenes fantasmagóricas. Un Rigoletto de Verdi trasladado de lugar y época, desde la Mantua del siglo XVI hasta el París del siglo XIX (cuando vivía el autor de la obra original, Victor Hugo), con el protagonista que parecía un señor serio y elegante en vez de un bufón jorobado. Todo lo mencionado ha sido parte de la actual temporada lírica del Municipal de Santiago.
A raíz de la polémica e incluso abucheada Traviata del año pasado, en estas páginas comentamos que las puestas en escena del Municipal estaban provocando acaloradas divergencias entre los espectadores tradicionales del teatro. Este año esto se hizo aún más evidente, motivando un entretenido y animado intercambio de cartas en El Mercurio durante días y la división de las opiniones entre los fanáticos. En lo personal, puedo decir que me pareció muy interesante el Macbeth de Hugo de Ana, mientras los otros dos montajes no me convencieron del todo; pero viendo las cosas por el lado positivo, se confirma que en vez de ser un objeto de museo, la ópera sigue provocando apasionados debates.
5. GRANDES VISITAS: en Chile han dado conciertos afamados tenores como Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y Alfredo Kraus; pero aunque fueron espectáculos inolvidables y emotivos, hay que reconocer que ninguno llegó en el peak de su carrera. Por lo mismo, no es exagerado decir que el esperadísimo debut del peruano Juan Diego Flórez, quien este jueves 14 dará un recital en el Teatro Municipal para ayudar a la reconstrucción del edificio, tiene un carácter histórico para el ambiente lírico chileno: el artista de 37 años, al que ya hemos elogiado en Capital, viene precisamente cuando es más solicitado que nunca por los mejores teatros del mundo (tiene contratos firmados hasta 2015), y considerado por muchos como el mejor tenor especializado en Rossini de la historia.
JDF, como lo conocen muchos admiradores, logró hacerse un espacio en su agenda para este evento patrocinado por la embajada de Perú y auspiciado por algunas empresas privadas. Acompañado por la Orquesta Filarmónica dirigida por Alessandro Vitiello, cantará algunas exigentes arias que se han convertido en sus “caballitos de batalla”, como las de La cenerentola y Guillermo Tell, de Rossini, y Ah! mes amis de La hija del regimiento, de Donizetti, que desata la euforia del público con su despliegue de do agudos. Lo mejor de todo es que este espectáculo único no sólo llegará a los afortunados que alcanzaron a comprar sus entradas: los organizadores decidieron que el concierto sea transmitido en vivo en un espacio habilitado en el exterior del Municipal, esperando convocar a alrededor de 3 mil personas.
Y por si no bastara con tener entre nosotros al tenor del momento, hay que añadir la visita de la orquesta y el coro del legendario teatro San Carlo de Nápoles. Inaugurado en 1737, es el coliseo de este tipo más antiguo que sigue activo. Por eso la visita a nuestro país de 200 artistas, organizada por la Fundación Teatro a Mil y con el apoyo de Minera Escondida, a partir del 6 de noviembre, promete ser otro gran hito musical. Se ofrecerán seis funciones, tres de ellas galas líricas masivas y gratuitas con famosas arias a cargo del tenor Massimo Giordano y la soprano Cinzia Forte, en escenarios no tradicionales para este tipo de eventos: las ruinas de Huanchaca (Antofagasta), la elipse del Parque O’Higgins en Santiago y la Plaza Sotomayor de Valparaíso. A lo cual se sumarán otra gala, con entrada pagada, en el Teatro Municipal de Las Condes y dos representaciones en el Teatro Regional del Maule, de Così fan tutte, de Mozart, en una producción del ya fallecido director teatral Giorgio Strehler. Los intérpretes serán de primer nivel y la orquesta estará dirigida por el maestro Maurizio Benini, que tan buenos recuerdos nos ha dejado en sus presentaciones en el Municipal de Santiago, mientras el coro estará a cargo de Salvatore Caputo. Imperdible.