Artículo correspondiente al número 273 (9 al 23 de abril de 2010)
Se ha instalado la sensación de que viejos pasatiempos, como armar aviones o coleccionar discos, han sido desplazados por Twitter y Facebook. Por Mauricio Contreras.
Hace un par de meses, mientras ordenábamos la bodega en mi casa, mi señora me preguntó hasta cuándo iba a seguir guardando las revistas Capital que colecciono desde 2001. Me dijo que ocupaban mucho espacio y que eran un gran peso al momento de cargarlas. Puse mi mejor cara y le expliqué que si me quedaba algún hobby en mi vida era guardar en varias cajas las revistas en las cuales escribo.
Al final, ella se convenció de que había cierto cariño en mi almacenamiento de las publicaciones. Pero cuando le conté la historia a un amigo, éste me desafió, tajante: “eres un nostálgico, eso de los hobbies pasó de moda. Cuando uno era chico se daba el tiempo para coleccionar latas de cerveza o para armar un portaviones en miniatura durante una semana. Pero hoy el único interés es cambiar el celular, bajar aplicaciones y actualizar Twitter o Facebook”. Lo escuché atentamente y le expresé que no estaba de acuerdo; que si bien los pasatiempos que mencionaba quizá ya no eran tan populares, existen otras distracciones que han ganado seguidores.
O, dicho de otro modo, hoy podemos hablar de los nuevos hobbies.
Por ejemplo coleccionar DVD . Conozco un montón de gente que compra cajas de películas, series o recitales, todos originales. Cada disco en su paquete, ordenado por año o categoría, impecables, con el valor de un tesoro que le da su dueño, al punto de no prestar el material ni siquiera a un gran amigo o a un familiar. Otro mundo que cautiva a quienes lo practican es el campo de los radioaficionados, como quedó demostrado tras el terremoto. Como Giro sin Tornillos, gozan conectándose y transmitiendo información que puede incluso salvar vidas.
Para qué vamos a detallar lo que ha significado la explosión por los cursos de chef, el gusto por practicar la jardinería o las competencias caninas. Esos tres casos son ejemplos concretos de los nuevos hobbies, del mundo propio en el cual uno se sumerge para pasarlo bien y desconectarse un rato.
Con esa teoría expuesta, sigo sin comprarme la idea de que twitear o cargar las nuevas fotos en Facebook (a pesar de que estoy conectado y participo en ese mundo online) pueda igualarse a la experiencia de tener hobbies como en el pasado. En eso sigo siendo mucho más clásico y apegado a la nostalgia. Quizás no me da para coleccionar estampillas, pero sí para guardar revistas.
Tras los pasos de Gabo
Con bombos y platillos, el turismo en Colombia está promocionando el relanzamiento de la ruta de Macondo, amparado en un gran hito turístico: la reapertura de la casa natal de Gabriel García Márquez en Aracataca, al norte del país caribeño. La construcción, donde vivían los abuelos del escritor, ha sido recreada a través de 14 ambientes para conocer la infancia, niñez y juventud de Gabo. La vivienda original fue demolida hace 40 años y para su restauración se invirtieron 366.000 dólares, en trabajos que tomaron tres años y sobre las cuales influyeron los comentarios y conceptos de García Márquez, su familia y amigos que conocieron la casa. El ministerio de Cultura de Colombia ha lanzado una campaña en el extranjero, que sin duda será un gancho de promoción para el país cafetero. Más información, en www.colombia.travel/es/.