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Artículo correspondiente al número 254 (12 al 25 de junio de 2009)
Drogas, política y pronósticos
-Las fuentes de tu libro son muy diversas. Van desde la magia a la cábala, hasta la alquimia y la numerología. Incluso rescatas a Carlos Castañeda, que investigó a los chamanes en México y su conexión con el uso de drogas.
-Lo rescato total.
-Algunos han puesto en duda su investigación, que sería una farsa.
-No, fue muy serio. Carlos Castañeda es de los escritores más lúcidos que he leído en mi vida, lo leí tardíamente en los 80. Las Enseñanzas de Don Juan me lo viví a concho.
-¿Y experimentaste con drogas, como plantea en algunos de sus libros?
-No, no llegué a ese punto, porque lo leí viejo, pero si lo hubiese leído más joven hubiese experimentado de todas maneras. A mí el peyote me da pánico, pero ganas también, te lo confieso. He estado muchas veces a punto de embarcarme en la aventura de probar la Ayahuasca, una expedición con los chamanes de la selva. Lo que sí me gustaría experimentar es el opio, me encantaría. Debe ser una experiencia maravillosa.
-¿Crees que las drogas deberían legalizarse?
-Yo en eso estoy con Marco Enríquez-Ominami. Creo que hay que poner un muro entre la marihuana y la cocaína. Lo que es dañino para la sociedad son las drogas duras, que producen adicciones. No veo ninguna diferencia entre el alcohol y la marihuana. Los efectos del alcohol son muchos más dañinos que la marihuana, mucho, muchísimo más peligrosos. En los países donde está legalizada, el consumo baja, no sube.
-¿Apoyas a Marco Enríquez?
-Le voy a dar la firma, sí, para que sea candidato. Pero no voy a votar por él. Lo voy apoyar, incluso le voy a pasar unas lucas. Hay una cosa que me gusta de Marco Enríquez: una parte de su discurso es muy fuerte. Primero me gusta porque es transversal, tiene amigos en todos lados sin renegar de su postura de izquierda, nunca ha negado ser socialista de alma. Una cosa que en Chile no entienden es que no todos los socialistas son marxistas. Hay socialistas de derecha, como los nazis. En Chile la derecha clásica fue socialista, paternalista, nacionalista. Marco dice que es socialista, pero tiene amigos empresarios, tiene propuestas liberales y otras no tanto. Me gusta mucho cuando Marco dice que más que nadie debería ser un resentido, por su historia familiar. Sin embargo él piensa que la historia es tiempo de dejársela a los historiadores. Empezar a mirar adelante.
-¿Olvidar el pasado?
-Hay países que son empujados por su pasado, cuando tienen un pasado común grande, como Estados Unidos, pero Chile no tiene ningún punto en el pasado que nos una. Nunca hemos sido una sociedad, siempre hemos sido grupos divididos, todo nuestro pasado es mentira. Las constituciones han sido todas de mentira, no es verdad que seamos todos iguales, la discriminación siempre ha existido. Como no tenemos un punto de apoyo en el pasado, tenemos que encontrar un punto en el futuro que nos jale. Tenemos que cortar con el pasado, buscar un punto donde cabemos todos, y eso es lo que me gusta de Enríquez-Ominami. Ese es un discurso sanador. Es importante que haga su planteamiento.
-¿Cómo ves las candidaturas de Piñera y Frei en ese sentido?
-La candidatura de Piñera tiene los pros y los contras de Piñera. Yo creo que Piñera va a ser presidente, pero no por él, sino por castigo a la Concertación. Piñera hará un muy buen gobierno; con sólo ordenar y limpiar basta para hacer un gran aporte, es como Moed. Chile tiene un presupuesto público de 37 mil millones de dólares, con eso se pueden hacer grandes cosas. Piñera los va usar bien, modernizará el Estado y hará algunas obras emblemáticas, como Lagos. El problema que tiene Sebastián es que no le ha dado al país una explicación creíble, coherente, de porqué quiere ser presidente. Yo lo he hablado con él. Cuando él dé esa explicación de corazón, la gente lo pondrá de presidente. Por ahora, tiene un problema de credibilidad. Es muy individualista. Arma equipos maravillosos, pero no son tan equipos.
-¿Y cuáles son los problemas de Frei?
-El problema de Frei es más grave, casi insoluble. El Frei de hoy día es un Frei inmensamente mejorado que el Frei del 93. Más maduro, más inteligente, que tuvo el on the job training más caro de la historia. El país le enseñó a ser presidente. Por tanto hoy día sabría qué hacer y sería un buen presidente. Pero no calienta a nadie. Su comando es un pegoteo. La suma de las partes es menos que el total. Todos pelean contra todos, sus enemigos más grandes están en la DC, la izquierda no tolera a la DC, el PR detesta a la DC. Bowen es más liviano que un paquete de papas fritas. Fue un error gigantesco ponerlo en el comando, no por Bowen mismo, sino por cómo lo metieron, le dieron una categoría de salvador y no le ha ganado a nadie todavía ni tiene nada que mostrar. Lo mataron políticamente. Lo tienen marcando ocupando.
-En ese panorama, ¿Enríquez es un alternativa viable?
-El error político más grande lo cometió Escalona. Me sorprende porque Escalona es un político viejo y ducho. Cuando Escalona dijo “no, Marquito”, cuando “marquitió” a Marco, la embarró. Fue un error de apreciación severo.
-¿Podría haber sido un fenómeno como Bachelet?
-Pero ya es. Yo tengo un pronóstico para la encuesta CEP: Piñera 42 %, Frei 27 %, Ominami 9%. Eso significa que Frei está muerto. Lo que va a pasar es que, a medida que la candidatura de Frei no levante, porque no tiene cómo, se va a hacer evidente que necesitan un candidato alternativo y a mi juicio la dupla Lagos-Enríquez-Ominami es imbatible, y eso es lo que viene.
-Pero se llevan muy mal.
-Es cierto, pero tienen una historia más larga de avenencia. Marco necesita una salida digna, porque sabe que no va a ser presidente en esta ocasión. La dupla Lagos - Enríquez es la dupla que quisieran Frei y Bowen pero no pueden.
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Conflictos de familia
-El libro está dedicado a tu madre. ¿Tu interés por la cábala viene de ella?
-Por el lado de mi mamá, de mis bisabuelos para atrás, hay una línea de grandes cabalistas, sefarditas, provenientes de Grecia. Una larga tradición. Por el lado de mi padre viene la razón. Mi papá era completamente estructurado, ingeniero de minas, economista, totalmente alejado de la fe. No fui educado religiosamente: tanto mi papá como mi mamá eran intelectuales de izquierda. El resto de mi familia es de izquierda dura, comunistas, del MIR. Mis padres eran allendistas, mi padre habría sido ministro de Allende seguro si hubiese estado vivo. Se murió el 65. Mi mamá era feminista, cuando era difícil ser feminista, rebelde, antirreligiosa.
-¿Tuviste muchos problemas con tu familia por tus ideas?
-Muchos problemas. Mi madre es izquierdista de corazón, pero nunca ha sido militante. Su corazón tiene que ver con la mística, la cosa esotérica. Hasta el día de hoy es allendista, concertacionista. El resto de mi familia, el 90%, eran exiliados, de izquierda dura.
-¿Te sentías aislado?
-Totalmente aislado. Una de las cosas que me marcó en la época de la UP, no estando mi padre vivo, fue lo agresiva que era esa familia con nosotros. Mi madre estuvo muy enferma durante un período, y yo desde chico, como desde los 16 años, estuve a cargo de mi casa, hacer las compras, etc. Además de estudiar. Entré a la universidad en 1970 y salí el 73, hice mi carrera de Ingeniería Comercial en un tiempo record. Yo era anti allendista total, pero tenía muchos amigos de izquierda, era compañero de Ominami, Cruz, y veía el estropicio que tenían y lo difícil que era para mí vivir. Si me pudiera definir, yo soy contra la UP. Ni de derecha ni de izquierda, estoy en contra de lo que yo viví en esa época terrible. No estaba metido en la política para nada, estaba preocupado de estudiar. Y como no tenía militancia y éramos críticos, esa familia nos agredía, en las reuniones familiares se reían de nosotros... y éramos chicos. Nunca más fuimos a las reuniones familiares. A estos gallos no les importaba nada. Para ellos era más importante la política que la familia. Eso me marcó mucho en mi posición anti izquierdista. Me marcó mucho ver que no tenían valores, tenían una arrogancia tremenda. Hasta el punto de agredir a niños de 18 años. Eso me marcó. Además era estudiante de Economía e iba entendiendo los estropicios que estaban dejando en la sociedad, y la violencia. No nos atrevíamos a salir a la calle, no conseguíamos las cosas para comer…
-¿Nunca te reconciliaste con esa parte de la familia?
-No. Porque después, cuando tomé mi posición política y fui partidario y ministro de Pinochet, allí ellos escribían cartas a los diarios contra mí, una cosa increíble de agresividad. Muchos de ellos se habían ido a vivir a países socialistas, Alemania, Checoslovaquia, y no aguantaron.
-Hubo muchos casos parecidos.
-No aguantaron, no hicieron la autocrítica y siguieron con el mismo odio de siempre, un resentimiento terrible, una cosa odiosa, yo sentí eso y por eso es mi posición anti izquierdista. Si me preguntas si soy de izquierda o derecha, soy anti UP. No es bueno ser anti nada, pero esa fue la historia que me tocó vivir.