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Artículo correspondiente al número 206 (15 al 28 de jun 2007)
No se trata de obras maestras ni mucho menos, pero viniendo de quien vienen (Mailer, Pynchon, McCarthy) se trata de verdaderas declaraciones de principios y exhibiciones de ambición, especialmente considerando que los tres autores están inmersos de lleno en sus años crepusculares
de Norman Mailer
Random House, 2007. 496 pp.
Considerando que Mailer ha contado historias sobre Lee Harvey Oswald, la CIA, Jesús y el primer viaje a la luna, como si las hubiera presenciado en persona, era cuestión de tiempo que se atreviera con Adolf Hitler. El que lo haya hecho a los 84 años, con una atritis galopante y avisando que tal vez será su último libro publicado en vida, redobla su mérito; pero además, The castle in the forest es una curiosidad: no trata del Adolf del bigote, sino del hijo de la unión incestuosa de su padre, Alois, y una mediohermana. Mailer estudió con escalofriante exactitud la infancia y adolescencia del führer y habría conseguido una obra maestra, si no hubiese sido por un detalle: decidió que la trama estaría narrada por Dieter, un demonio de segundo orden que no resiste la tentación de robar protagonismo al joven monstruo.
de Thomas Pynchon
The Penguin Press, 2006. 1085 pp.
Fiel creyente en las propiedades adictivas de las novelas gigantes, el misterioso Thomas Pynchon (a quien nadie ha fotografiado en 50 años) continúa produciéndolas de tanto en tanto. Su nuevo Moby Dick literario supera las mil páginas e involucra a un par de cientos de personajes que giran por Estados Unidos y Europa entre el final del siglo XIX y los albores del XX. ¿Cuál es el gran tema de este mamotreto? Los que se lo han terminado dicen que el frenesí de la segunda era industrial, la locura de la preguerra y la voluntad de crear un enorme fresco al estilo de sus novelas El arcoiris de gravedad y Mason & Dixon. Las críticas no han sido muy halagadoras, pero Pynchon escribe para la posteridad: las reseñas apresuradas le importan un comino.
de Cormac McCarthy
Knopf, 2006. 256 pp.
Mientras algunos despistados se deleitan pelando No es país para viejos, la novela policial que McCarthy usó para sacudirse de varios años de silencio (y que adaptaron al cine los hermanos Coen), apareció de la nada el que bien puede ser su libro más extraño y desnudo: The road, relato post atómico sobre el viaje de un padre y su hijo rumbo al océano, a través de tierras devastadas, escondidos de pandillas salvajes, guiñapos humanos y de un mundo donde ni siquiera hay espacio para la idea de la muerte, porque ya todo es muerte. Qué estaba pensando McCarthy cuando lo escribió, seguramente cosas muy negras.