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Michael Jackson. Forever Young

Artículo correspondiente al número 256 (10 al 23 de julio de 2009)

 

Ante la cobertura casi histérica de los medios por la muerte de Michael Jackson, conviene poner las cosas en su lugar y centrar la mirada en el enorme legado musical del artista y en la vigencia de su obra maestra, Off the wall, publicada hace 40 años, pero tan viva como ayer. Por Andrés Valdivia.


Poco, muy poco se puede decir después de los ríos de tinta invertidos en columnas, perfiles y obituarios sobre el autoproclamado rey del pop. Solo me queda celebrar el que para mi es el mejor disco de Michael Jackson: Off the wall.

Michael Jackson es muchísimo más que su música. Tanto, que su muerte ha disparado una de las avalanchas de tinta (y de caracteres online) más impresionantes de las que me haya tocado ser testigo. Casi un 9/11 en versión pop.

El arco dramático que se recorre desde sus tiernos años de genio post-lactante hasta el monstruo que llegó a ser ha sido descrito, interpretado y reinterpretado hasta el hartazgo a estas alturas, por lo que conviene quizás zambullirse esta vez en su música. Durante los últimos días todo gira alrededor de Thriller, su disco de 1982, el más vendido en la historia. En plena era Reagan, un artista negro reventaba todos los estándares de popularidad reservados para su raza y se transformaba en la primera gran estrella afroamericana cien por ciento transversal.

Independiente de las maravillas de Thriller, para mi la gran joya semi olvidada de su catálogo es el primer disco para Epic Records y su primera colaboración con Quincy Jones. Off the wall fue la gran obra maestra que declara terminados los 70 el mismísimo año 79.

Si bien existen trabajos como solista de Jackson previos a Off the wall, es ésta placa la que da el puntapié inicial a la estrella, al solista con ambición y en control de su juego. La tarea de Quincy Jones era quebrar la impronta Motown que tanto rédito había dado a sus hermanos a principios de la década e intentar crear un sonido que abrazara algo del sonido disco, manteniendo la raíz negra como columna vertebral y que, al mismo tiempo, fuese irresistible para las radios del mundo entero. Vaya ambición la de Jones, y vaya talento el de la dupla. Conquistar el planeta fue exactamente lo que lograron.

El disco parte con un single fuera de serie: Don´t stop ´til you get enough, una canción que le permitía a Jackson mostrarse como el rey de la pista de baile, con una dosis de lasciva que no se le conocía. Recargadas secciones rítmicas y las cuerdas puntiagudas características del disco inundan los seis minutos de este single, que apenas llegó a la radio hizo entender al mundo que Jackson ya no era un niño y que su estrategia era apoderarse del reinado del pop. Luego vienen una canción tras otra en improntas similares, pasando por Rock with you, y sorprendentemente sin baladas ni dramones lacrimógenos.

Off the wall es un disco seminal en el que todo lo que vendría después puede atisbarse, como que no quiere la cosa, por entre cada una de las notas. De allí en más vinieron el mega estrellato, canciones inolvidables y populares como pocas y, por cierto, la decadencia. Una de las peores de las que se tenga recuerdo, no sólo por los juicios y todo aquello, sino por el progresivo distanciamiento de la realidad y la mutilación a la que Michael Jackson se sometió a si mismo. Quedan las canciones, y eso siempre es bueno.

 

 

Las otras joyas

Thriller (1982). El disco más vendido de la historia y el producto que transformó a Michael Jackson en una estrella en todos los rincones del planeta. Destacan Wanna be startin` sometin`, Beat It y Billy Jean, muy por sobre Thriller, el corte que le da nombre al disco.

Bad (1987). Lanzado como un disco destinado a reventar los rankings. Y así fue, con un gran video de Scorsese y con un Jackson emblanquecido. Bad es correcto, pero algo estridente. Destacan The way you make me feel, Man in the mirror y I just can´t stop loving you.

Dangerous (1991).
el disco con el que Jackson comienza los noventas y el que representa su último tiempo de semi lucidez. Destacan In the closet y Give in to me. Luego vino Nirvana, que destronó a Jackson del número uno; y el territorio del pop nunca fue el mismo. Michael tampoco.

 

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