Los “inceles” son un grupo de hombre donde se unen dos de las fuerzas más perturbadoras de la sociedad moderna.

  • 16 mayo, 2018

El término “inceles” se deriva de las siglas en inglés de involuntary celibacy, o celibato involuntario y se dio a conocer masivamente luego de un asesinato masivo en Toronto, donde el sospechoso alguna vez incitó a una “rebelión de los inceles” en redes.

Este suceso ha atraído la atención hacia una comunidad en línea de hombres que lamentan no tener relaciones sexuales y que anhelan un orden social que les permita tener relaciones con las mujeres de su elección.

Según los expertos, los inceles son solo una parte de un conjunto de ideologías, la cual ha aumentado en tamaño e influencia, que encapsula resentimientos más amplios entre los hombres de las sociedades occidentales.

Se trata del encuentro de dos de las fuerzas más perturbadoras de la sociedad moderna: el enojo entre muchos hombres por los cambios sociales que perciben como una amenaza y el auge de las redes sociales, que cambia drásticamente cómo las ideas se diseminan y cómo se forman las comunidades. El resultado es que movimientos como el de los célibes involuntarios se están volviendo más accesibles y más extremos a la vez.

El odio que se disemina en este sentido, está conduciendo con mayor frecuencia a amenazas y llamados a la violencia. La mayoría de las veces, las amenazas tienen como blanco a las mujeres.

En particular, el movimiento incel promueve entre sus simpatizantes la percepción de que las reglas de la sociedad actual están pensadas para impedirles que tengan sexo. Esa manera de ver el mundo les permite pensarse como víctimas, que quedan en la soledad a causa de una conspiración, y como personas superiores a otras, porque tienen una supuesta comprensión único de cómo son las cosas.

Algunas formas de violencia de género, que incluyen la violación y el abuso doméstico, son bastante comunes. Cuando a las mujeres se les retrata como el enemigo opresor, a sus atacantes se les facilita tratar de legitimar sus acciones ante sí mismos.

Revise el artículo completo en The New York Times.