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Una década y media en libros

Artículo correspondiente al número 307 (26 de agosto al 8 de septiembre de 2011)

Un grupo de crítico eligió los títulos más representativos que ofrecieron la narrativa, el ensayo y la poesía en Chile entre 1996 y 2011. En un país de poetas, las novelas siguen capturando las preferencias, aunque también hay espacio para la crónica y el ensayo. La figura cenital de Bolaño, el ascenso de Zambra, la consolidación de Germán Marín, la arremetida de Fuguet, la irrupción de Lemebel y la presencia de Eltit, así como las voces líricas de Parra y Millán junto a la mirada histórica de Jocelyn-Holt se cuentan entre lo más destacado de los tres últimos lustros.

Los detectives salvajes y 2666. Roberto Bolaño El autor chileno fue la revelación de las letras latinas de los últimos 15 años y su temprana muerte –a la espera de un trasplante de hígado que nunca ocurrió- no hizo sino aumentar el impacto de su leyenda. Los detectives salvajes (1998) relata las andanzas de un grupo de poetas, los real visceralistas, por México y otros confines del planeta. una especie de En el camino de la generación perdida. Su novela póstuma, 2666 (2004), recrea una serie de asesinatos en una ciudad fronteriza y la búsqueda de un misterioso escritor, y ha sido saludada con toda razón como la primera obra maestra del siglo XXI.
Bonsái. Alejandro Zambra. La brevedad y aparente simpleza de esta novela puede dar lugar a equívocos, pero se trata de un relato contundente, de rara perfección e insólita soltura. Si la literatura es un combate contra la banalidad, Zambra sale victorioso a punta de sutilezas y comentarios no exentos de humor acerca de las relaciones entre ficción y realidad; arte y artificio. La historia de un aspirante a escritor que en vez de escribir se dedica a cuidar un árbol señala el estupendo debut narrativo de un autor que hasta entonces había mostrado sus puños en los terrenos de la poesía y la crítica.
Las cien aguilas y La ola muerta. Germán Marín Pertenecientes, junto a Círculo vicioso, a la trilogía Historia de una absolución familiar, estas dos novelas condensan y exaltan las virtudes estilísticas de Germán Marín. Alternando pasado y presente, Las cien águilas (1997) se centra en los años del autor en la Escuela Militar –donde conoció a Augusto Pinochet– y en un episodio funesto que significó su expulsión, mientras que La ola muerta (2005) es la consumación del proyecto narrativo del escritor nacido en 1934: una amalgama en la que es imposible distinguir la frontera entre literatura y vida. Una proeza.
Lear rey & mendigo. Nicanor Parr a. “La sensación que tengo es que yo nací para traducir El Rey Lear”, dijo el autor de Poemas y antipoemas. Parra se adueña de la pieza de Shakespeare y la hace suya en esta versión publicada en 2004 que se sostiene en sus propios términos. “Lear está escrito en un instrumento que es el idioma inglés, entonces, yo quisiera ser el transcriptor de esta composición a otro instrumento que es el idioma español”, explica el poeta sobre esta obra que representa la culminación de la antipoesía y una especie de teoría general sobre el problema de la traducción.
Missing. Alberto Fuguet. El autor de Mala onda logró algo que pocos escritores pueden presumir con esta novela de 2009: que una vida desbocada encuentre su sentido gracias a la literatura. La historia del tío de Fuguet en Estados Unidos ilustra la manera en que el gran país del norte puede consumir a sus habitantes, pero también como las fisuras internas extinguen las señas de identidad. Esta es la aventura de un alma errante en América y la de un escritor que encuentra su imagen en esa huída.
Historia de Chile. Alfredo Jocelyn Holt Los tres tomos de esta colección nacen de las corrientes de la historia y el ensayo para internarse en los afluentes de la literatura y el análisis. Pocos autores han llegado a tales profundidades. El retorno de los dioses (2000), Los césares perdidos (2004) y Amos, señores y patricios (2008) van desde los tiempos ancestrales hasta la conquista y la colonia, en una aventura intelectual de contornos colosales.
Mano de obra. Diame la Eltit Esta novela de 2002 cobra inusitada actualidad al rastrear los márgenes del modelo chileno, las zonas grises y los eriales, clavando el puñal en el corazón de las sociedades de consumo: los supermercados, que para la autora han venido a reemplazar los peladeros como escenarios de masas despojadas de memoria histórica. “No lugares” en los que el lumpen aparece como metáfora de todo un país.
Loco Afan. Pedro Leme bel Uno de las voces más singulares de la crónica nacional, Lemebel publicó este conjunto de artículos en 1996 y en ellos dio cabida a todo un mundo de historias y personajes hasta entonces invisible en la prosa chilena: las vidas de travestis, los bajos fondos, el sexo callejero, los barrios bravos, las locas adolescentes… Un crisol exuberante y marginal, cargado de humanidad.
Veneno de escorpion azul. Millan. Comparable al Diario de muerte de Enrique Lihn, este volumen registra los días finales del autor, aquejado de un cáncer al pulmón. Publicado en 2007, un año después del fallecimiento del poeta de La ciudad, constituye uno de los testimonios más lúcidos y desgarrados de la literatura chilena reciente, ejemplificado en la pregunta: “¿Llegará / llegaré hasta agosto? ¿Alcanzaré a ver la primavera?”.

Los elegidos

Rodrigo Pinto

Los detectives salvajes, Roberto Bolaño
2666, Roberto Bolaño
Discursos de sobremesa, Nicanor Parra
Chile actual. Anatomía de un mito, Tomás Moulian
Siútico, Óscar Contardo
Bonsái, Alejandro Zambra
Loco afán, Pedro Lemebel
Mano de obra, Diamela Eltit
La historia desde abajo y desde dentro, Gabriel Salazar
Epifanía de una sombra, Mauricio Wacquez

José Ignacio Silva

Estrella distante, Roberto Bolaño.
Los detectives salvajes, Roberto Bolaño.
De perlas y cicatrices, Pedro Lemebel.
Historia de una absolución familiar, Germán Marín.
Mano de obra, Diamela Eltit
Narrativa completa, Adolfo Couve.
Tres bóvedas, Leonardo Sanhueza.
2666, Roberto Bolaño.
Lear, rey y mendigo, Nicanor Parra.
Bonsái, Alejandro Zambra.
Siútico. Arribismo, abajismo y vida social en Chile, Óscar Contardo.
Camanchaca, Diego Zúñiga.

Patricia Espinosa

Gonzalo Millán.Veneno de escorpión (poesía)
Roberto Bolaño: Los detectives Salvajes / 2666/ Nocturno de Chile
Diamela Eltit. Los trabajadores de la muerte
Germán Marín. Cien águilas
Alejandro Zambra. Bonsái
Diego Ramírez. Bryan, el nombre de mi país en llamas. (poesía)

Juan Manuel Vial

Historia General de Chile (los 3 primeros tomos), de Alfredo Jocelyn-Holt.
La ola muerta, de Germán Marín.
Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.
Lear, rey & mendigo, de Nicanor Parra.
Missing, de Alberto Fuguet.
Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel.
En busca del loro atrofiado, de Roberto Merino.

Marcelo Soto

Obras completas & algo +. Nicanor Parra.
Nocturno de Chile, Los detectives salvajes, 2666. Roberto Bolaño.
Historia de Chile, Alfredo Jocelyn Holt.
La ola muerta, Germán Marín.
Missing. Alberto Fuguet.
El inútil de la familia. Jorge Edwards.
Veneno de escorpión azul. Gonzalo Millán.

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Comentarios

1 Comentarios

Rafael Rosende :

Publicado Viernes 23 de Septiembre, 2011 - 23:22 hrs

Yo no soy nadie para opinar, comparado con estos próceres, 
además no soy un voraz lector, leo en forma esporádica 
y a salto de mata, así es que meto la cuchara sin credenciales 
de nada y a pito de escopeta. 
 
Solamente para comentar algunos libros chilenos que me gustaron en estos últimos quince años: Comparto el notable Lear de Parra así como sus magníficos Discursos de Sobremesa; la Historia General de Chile de Jocelyn-Holt es una maravilla de lectura (aunque uno pase discutiendo con él y se lea como fiction o historia conjetural, más que otra cosa). 
 
Las Conversaciones con Diego Maquieira deberían formar parte de su obra, 
junto con La Tirana y los Sea Harriers...  
 
Nada de Malú Urriola; una selección de todo lo que ha publicado Bertoni en este tiempo también califica, así como la obra poética de Armando Roa Vial. 
 
Oscar Hahn no puede quedar fuera (al menos de mis lecturas) 
 
Sergio Missana y La Máquina de Pensar de Borges es otro de los notables... 
 
La prosa de Antonio Gil es también una maravilla... 
 
Gonzalo Millán, gran poeta añorado. 
 
Algunas de las crónicas de Roberto Merino y otras selectas de Leonardo Sanhueza también califican en este listado a la rápida en el que sin duda estoy cometiendo enormes injusticias y dejando en evidencia mi insondable ignorancia, partiendo por los jóvenes poetas. 
 
Ah...Claudia Donoso y su Insectario Amoroso... 
 
Suma y sigue 
 
Cordialmente 
 
R. 
 
P.S. Zurita emociona y hay una gratitud infinita desde que leí de una sentada 
una noche de octubre del 82 su Anteparaíso... Qué maravilla junto con Purgatorio...y una parte no desdeñable de lo demás (incluyendo entrevistas)

 
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