• mayo 10, 2018

Felipe Osiadacz y Fernando Candia llevan siete meses detenidos en la prisión de Sungai Buloh en Kuala Lumpur, Malasia, tras un confuso incidente que terminó con un ciudadano malasio muerto. El juicio, que se aplazó hasta el mes de agosto, podría incluso terminar con condena de pena de muerte en la horca para los jóvenes acusados. El abogado Juan Carlos Manríquez está representando al Senado en la causa, que la semana pasada tomó notoriedad pública y que ha involucrado a Cancillería en gestiones diplomáticas. Manríquez explica que en derecho penal internacional comparado, al no existir Tratado de Extradición o Acuerdos Bilaterales Previos de Cooperación con Malasia, basándose en el Principio de Reciprocidad en materia de cooperación jurídica, se podrían construir acuerdos dentro del procedimiento penal vigente en Malasia. De acuerdo a los criterios de Naciones Unidas, los condenados que cumplen penas fuera de su país de origen, por razones humanitarias, se consideran “presos con necesidades específicas”, en razón de su estatus de vulnerabilidad, y eso justifica su posibilidad de traslado o transferencia a su país de origen, bajo ciertas condiciones.