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Artículo correspondiente al número 212 (07 al 20 de sept 2007)
Creo que está bastante claro que esta crisis de liquidez y confianza va a ser pasajera y en caso de mayor necesidad, las autoridades financieras mundiales van a estar muy atentas para actuar. Por Manuel José Balbontín, Socio de Compass Group
Mucho se ha escuchado y escrito respecto de la crisis en que los mercados financieros han estado inmersos estas últimas semanas. Pocos entienden la relevancia y gravedad de la situación. Menos aun esperábamos que los problemas de las hipotecas de baja calidad crediticia (subprime) y la disminución de los precios de algunas casas en Estados Unidos tuviesen un impacto tan violento en los mercados financieros globales.
Disminución del precio de las viviendas en Estados Unidos. Estamos presenciando la muy anunciada disminución de precios de las viviendas norteamericanas. El análisis de las cifras y los mercados más afectados no es muy distinto de lo proyectado. Las propiedades más afectadas se encuentran en estados que han sido primordialmente manufactureros y algunos otros como Florida, el sur de California, Arizona y Nevada. Mes a mes las noticias son mixtas –de hecho, en julio la venta de casas nuevas subió un 2,8% respecto del mes anterior, aunque en junio la cifra revisada mostró una baja de 4%–. Creo que esta corrección de precios de las viviendas va a continuar por unos cuantos meses y debería seguir muy localizada en los mercados mencionados anteriormente, mientras el resto del país debería continuar mostrando resultados mixtos.
El mercado de hipotecas estadounidense. Un poco menos predecible, o menos entendida, es la fragilidad que ha mostrado el mercado americano de hipotecas ante la crisis. En todo mercado que se dedica a financiar activos que han estado subiendo a niveles de dos dígitos anuales, se espera que se produzcan excesos. Menos claro era el nivel de estos excesos y el nivel de contaminación que los préstamos hipotecarios de baja calidad crediticia (subprime) podían tener sobre el mercado total de hipotecas. Para entender un poco este mercado, si bien las hipotecas subprime representan solo alrededor del 12% del mercado de hipotecas totales (US$1.200 billones), estos préstamos afectan a casi 9 millones de propietarios de viviendas.
Muchos de estos créditos nunca debieron haberse otorgado, pero aun más grave ha sido la forma de financiarlos. En muchos casos estos créditos se fueron mezclando en diversas estructuras, con otros créditos hipotecarios de mejor calidad o con otros créditos en general. Esta contaminación explica por qué hoy el mercado hipotecario americano general esté siendo cuestionado y su liquidez sea casi nula. Se trata de un problema específico que está contaminando al mercado total de hipotecas y por ende el mercado inmobiliario general de Estados Unidos.
Crisis de liquidez global. Finalmente, lo que quizás era casi imposible de predecir era cómo este pequeño componente del mercado de hipotecas norteamericano iba a forzar repentinamente a que el mercado de créditos global, con la excepción de papeles de algunos gobiernos, se congelara casi por completo. El terremoto se ha sentido en casi todos los mercados de deuda y acciones a nivel mundial, con grandes niveles de destrucción de valor y muchas víctimas, algunas de gran tamaño y algunas que todavía no conocemos.
La Reserva Federal (Fed) ha comenzado a utilizar mucho de su arsenal con el objeto de calmar a los mercados y aún falta mucho análisis por hacer. Por ejemplo, explicar cómo los excesos de un subconjunto de préstamos hipotecarios en Estados Unidos pudieron resultar en que el Banco Central Europeo haya tenido que inyectar más liquidez al mercado internacional que lo que fue necesario después del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001.
En pocas palabras, una vez más los bancos centrales mundiales salieron al rescate de los mercados financieros globales y, por lo menos temporalmente, la crisis de confianza se calmó. De hecho, hay una serie de indicadores que muestran que la crisis de liquidez estaría pasando y los últimos días hemos visto una importante recuperación del apetito por riesgo.
Creo que está bastante claro que esta crisis de liquidez y confianza va a ser pasajera y en caso de mayor necesidad, las autoridades financieras mundiales van a estar muy atentas para actuar. Muchos vamos a ver, una vez más, a esta crisis como una oportunidad de compra de activos, que no tienen que ver ni con el mercado inmobiliario ni con el de hipotecas americano, los que fueron fuertemente afectados por la desesperada necesidad de liquidez de grandes inversionistas durante unas semanas. Es aquí donde el análisis fundamental es importante y donde las grandes oportunidades se dan.
Por otro lado, también es claro que el mercado inmobiliario americano tendrá que digerir muchos excesos por un tiempo y el impacto de esta digestión en el crecimiento de la economía americana está aún por verse en los próximos trimestres. En esta parte me atrevo a predecir que la crisis va a tener un impacto negativo en el crecimiento americano, pero no lo suficiente para resultar en una recesión en dicho país. El mundo sigue creciendo en forma sólida y nuestras proyecciones siguen siendo constructivas y optimistas.