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Artículo correspondiente al número 227 (2 al 15 de mayo de 2008)
El mercado de este tipo de operaciones despegó en 2001, y durante ese período los montos transados alcanzaron los 2.109 millones de dólares anuales. Seis años más tarde, esa cifra se empinó hasta los 16.177 millones de dólares.
Aunque por estos días muchos asocian las operaciones de simultáneas con la crisis de la corredora Alfa, lo cierto es que se trata de transacciones que hace bastante rato vienen haciendo ruido en el mercado. Y es que desde su aparición, en 2000, han tenido una evolución casi exponencial.
Así, mientras en 2001 los montos transados por operaciones de simultáneas alcanzaban los 2.109 millones de dólares al año, al cierre de 2007 esa cifra se empinó hasta los 16.177 millones de dólares. El gran salto se dio en 2005, cuando prácticamente duplicaron los montos transados, situación que se explicó por el fuerte período de expansión por el que atravesó la bolsa durante ese año.
Este período –al parecer– no va a ser la excepción, los analistas estiman que de continuar la tendencia de los tres primeros meses, las simultáneas cerrarán con un monto transado superior a los 22.440 millones de dólares.
Tal ha sido el éxito de estas operaciones en el mercado que, prácticamente, no existen corredoras que no tengan este instrumento dentro de su portafolio. De hecho, según información de la Bolsa de Comercio, sólo 3 de las 32 que existen no lo contemplan; entre ellas, las corredoras Contreras, Etchegaray e Yravi.
Por el contrario, las firmas que han hecho grandes apuestas en este tipo de instrumento son el BCI, que cuenta con el 27,93% del total de los montos transados en simultáneas; luego Alfa, con un 12,56%; le sigue Celfin, con 10,06%, y un poco más atrás Euroamérica, con 6,55%.
Este instrumento se ha vuelto muy atractivo, por ofrecer una alternativa de financiamiento al inversionista para comprar o vender acciones en un plazo determinado y a una tasa fija. Pero no es tan sencillo como parece, puesto que este financiamiento se debe garantizar y respaldar con activos.
El negocio –pese a los riesgos de cualquier operación en la bolsa– parece redondo. El retorno para el inversionista o financiado viene dado por la variación del precio de la acción, mientras que el retorno para el financista está fijado por el interés convenido en el contrato.
Una de las ventajas que observa este tipo de operaciones tiene relación con las exenciones tributarias, puesto que muchas de estas transacciones no pagan impuestos al realizarse con acciones exentas de impuestos a la ganancia de capital, de acuerdo a la Ley 19.768. Paralelamente, las operaciones de simultáneas también se caracterizan por registrar una gran liquidez y por presentar un bajo nivel de riesgo, debido a los resguardos que entrega la corredora.