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Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Fernando Flores "O cambiamos el switch, o estamos fregados" |
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Sin escatimar palabras, el senador Fernando Flores dice que si no abrimos la mente, si no rompemos las cadenas que nos tienen anclados a las viejas formas de fabricación de productos poco elaborados, el fantasma de la frustración y el fracaso que ya ronda en varios segmentos de la sociedad puede transformarse en un monstruo de mil cabezas. Por Roberto Sapag; fotos, Enrique Stindt.
Al senador Fernando Flores los temas relacionados con innovación, competitividad y futuro lo apasionan bastante más que las escaramuzas que dan forma al día a día del mundillo político criollo. Es cosa de oírlo, de presenciar cómo se involucra cuando ese tema salta en alguna reunión, tertulia o sesión de trabajo, para ver hacia dónde están enfocadas su cabeza y corazón. No por nada, una parte no menor de su biografía cuenta con capítulos en que dichos términos son protagónicos, calando hondo en el sello que tiene el parlamentario.
Flores, miembro de la comisión de Economía y de la comisión especial de Ciencia y Tecnología e Innovación, siguió con atención todo el revuelo que produjeron las palabras de Michael Porter tanto durante su visita al país, como luego con la entrevista que dio a Capital. Para él, este tipo de remezones son saludables (aunque puedan adolecer de cierta parcialidad), porque permiten sacudir a los líderes políticos y empresariales de la modorra. El senador recibió a Capital, analizó las palabras de Porter, pidió no matar al mensajero sino que valorar su mensaje y, por cierto, agregó mucho de su cosecha propia para dar forma a un diagnóstico integral de los retos que tiene el país en este campo.
-Senador, hace pocos días el profesor Michael Porter nos tiró las orejas en vivo y en directo, porque el país se estaría quedando estancado en materia de competitividad y productividad. ¿Comparte ese diagnóstico?
-En lo grueso estoy de acuerdo con Porter, porque él dice que el país está perdiendo en competitividad, lo que equivale a decir que está declinando. Modestamente, esto es algo que vengo diciendo desde hace varios años, porque ningún país que se base sólo en commodities puede producir empleos de calidad en el largo plazo. Esto es fundamental, porque a mi juicio el problema de Chile no es únicamente de crecimiento, sino que ante todo es de la falta de empleos de calidad. Una cosa y la otra no se pueden separar, porque el tema del empleo y el de la competitividad no son distintos, no se pueden abordar en planos separados.
Por eso es importante que Porter nos dijera que sin productividad y sin vender nuevos productos, las cosas no andan. Sin embargo, hay algo en lo que estoy en desacuerdo. No basta con venir y decir ¡cómo es que no arreglan la educación! o ¡cómo hacen tal cosa en lo laboral! Ahí se metió en un área chica sin saber bien en qué se estaba metiendo. Oírlo me trajo a la memoria el caso de un grupoen Francia que ve que el país está declinando, una suerte de declinólogos. La crítica que sepuede hacer a este tipo de críticas –valga la redundancia– es que no se hacen cargo de por dónde se tira el hilito para arreglar las cosas y que tienden siempre a ver a los gobernantes como ineptos. Y acá lo que ha pasado es que el país en su conjunto ha llegado atrasado. Porter nunca se mete a defi nir cuál es la política de educación que tenemos en el país. Chile tiene un problema de motivación espiritual que los colegios no están proporcionando, y eso no nos produce ni buena convivencia ni competitividad. No se trata de enchular a los chilenos con conocimientos que se les metan en la cabeza.
-¿Siempre hemos llegado atrasados o alguna vez supimos por dónde tirar el hilito?
-Chile avanzó bastante en la fase de transformaciones del período Büchi- Foxley. Pero el problema es que nos quedamos ahí... y el mundo cambia. El mundo 2010 es muy distinto al de 1987 y no se puede seguir operando sin meter en la ecuación a China, Brasil, Internet, la globalización y Al Qaeda, por mencionar algunos ingredientes. Todos ellos hacen de este, otro mundo. Y segundo, no se puede no considerar los impactos que está teniendo la revolución científico-tecnológica. Nuestra estrategia digital es pobre y las escuelas están rezagadas. Es cierto que este gobierno se ha comenzado a preocupar –y celebro el consejo de Innovación–, pero hemos avanzado muy lento. Nosotros mismos, en el Senado, tenemos una ley parada hace cinco años y estamos esperando el envío de indicaciones, con señales muy contradictorias respecto de cuáles serán.
-Okey, pero Porter asigna una cuota no menor de responsabilidad a las empresas y los empresarios.
-Pero claro, también hay (y eso lo dijo Porter) responsabilidad de los empresarios. Fíjese que siempre he dicho que las empresas exitosas perpetúan los ciclos, lo que las lleva a no reinventarse y a olvidar que los ciclos cambian, que el mundo cambia. Ahí están los casos de IBM y Xerox. Es la maldición de quedarse en el pasado. Y eso no es para nada sano, porque los cambios de las nuevas industrias parten de lo marginal, de lo anómalo que empieza chico y que de repente se mete en el mapa.