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El provocador del aire
El irlandés Michael O´Leary, dueño de Ryanair, ha revolucionado el mercado de las líneas aéreas con atrevidas promociones e ideas. Dice que en el futuro los vuelos serán gratis. ¿Qué hay de cierto y de marketing en sus apuestas? Por Mauricio Contreras

Cada vez que el millonario Michael O’Leary, uno de los impulsores de la aviación comercial de bajo costo, cita a conferencia para anunciar una nueva promoción, los periodistas se frotan las manos: saben que la noticia no será por una baja en los precios de los tickets, sino por las declaraciones a las que los tiene acostumbrados. En sus palabras no se escapa nadie: aeropuertos, autoridades de aviación, competidores e incluso pasajeros. El estilo O´Leary consiste en armar polémica, tradición que utiliza desde 1994, cuando irrumpió con su compañía dispuesto a destronar a las empresas tradicionales.
La última se instaló hace poco: nuestro personaje anunció que estudia de forma muy seria ofrecer contenidos porno pay per view en los aviones, medida que despertó polémica en Europa por posibles niños que pudieran ver ese contenido en las pantallas. Esta idea no ha sido la que ha recibido mayores comentarios: aprovechando los problemas políticos de Silvio Berlusconi, Ryanair lanzó un afiche en agencias de viajes y web que decía: “Silvio, escápate ahora por 9, 99 euros”.
Es uno de sus clásicos: aprovechar a líderes políticos como emblemas de sus ofertas. Bien lo saben la reina Sofía, Zapatero, Nicolás Sarkozy y Carla Bruni que, sin quererlo, han sido utilizados por el equipo de O´Leary. Y así suma y sigue: aún no se sabe si dijo en broma que cobraría por el uso del baño, que impondría un cargo extra a los obesos y que llevaría pasajeros volando de pie, como en un metro. Su estilo es provocar y ha confesado que prefiere que se hable mal de él y de su empresa a que no se le mencione en los medios.
Su mayor profecía fue cuando declaró que en el futuro los vuelos serían gratis. En su opinión, el precio del billete es lo de menos a la hora de financiar una aerolínea, y a la larga las empresas aéreas se financiarían a través del incremento de los ingresos de los hoteles, las tiendas de los aeropuertos, los alquileres de coches, etc. Además, considera que las instituciones públicas de determinadas ciudades están dispuestas a subvencionar la llegada de visitantes, por la cantidad de ingresos que éstos generan. Cierto o no, está claro que el estilo de O´Leary no pasa inadvertido y que le genera, de paso, mucha publicidad gratuita.
El turista accidental
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