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Bienvenido, te encuentras en Inicio Guia + Cultura Alberto Fuguet. "Con Missing cerré mi primer ciclo” |
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Alberto Fuguet publica su obra más personal, probablemente una de las mejores en su trayectoria. Un libro potente que, de acuerdo al autor, significa el fin de una etapa y el comienzo de un segundo acto como “escritor de mediana edad”. ¿Lo que viene? “No dañar el mundo que ya armé”. Por Federico Willoughby Olivos; fotos, Verónica Ortiz.
Se supone que la primera novela siempre es la más personal, la más cercana al ADN del autor. En el caso de Alberto Fuguet ese libro sería Mala Onda y si bien el escritor comparte esa teoría, cuando uno lee Missing, la novela que acaba de lanzar, siente que Fuguet nunca había sido más personal y abierto. Y para un tipo que goza de desaparecer, de estar missing, eso no es menor.
El libro supuestamente trata sobre la investigación y posterior búsqueda de Carlos, su tío perdido en Estados Unidos, de quien nunca más se supo a partir de 1986, un enigma que se transformó en una suerte de tabú-fantasma familiar (ver comentario). Digo supuestamente porque es además un potente libro que tiene relación, entre otras cosas, con la familia, el destino, la necesidad/posibilidad de perderse y de cómo los viajes internos se transforman en externos.
“Yo no sé si la literatura tiene que contar cosas personales”, explica el autor. “Missing es verdad, pero me parece que Mala Onda cuenta lo mismo pero de otra manera. Yo sentía que había que contar esta historia y que ésta era la manera de contarla, y que la primera persona y la no ficción eran las formas de ingresar a ella para que resultara. Entre otras cosas, porque yo ya había contado y hablado de mi tío Carlos, sin fijarme, en otros libros, con otros nombres. No me había dado cuenta de que estaba tan obsesionado con el tema de perderse”.
-Tú mismo has dicho que más que un escritor te sientes un narrador, que el medio donde lo hagas está un poco de más. Puede ser un libro, una película, una novela gráfica. En ese sentido, ¿Missing cierra tu etapa de narrador literario?
-No, pero sí estoy de acuerdo con que cierra una etapa. Aclaro que no estoy para nada enojado con la literatura, pero sí creo que este libro termina con un tema largo, que era una obsesión con los perdidos. Una obsesión que, si bien le falta el otro broche que es la novela gráfica Perdidos, ya cerré espiritualmente en marzo.
-¿Puede que con Missing cierres un ciclo?
-¿Tu dices que me puedo jubilar...?
-No, pero con la edad llega cierta calma. No es que te dediques a pintar, pero la paleta se te abre para hacer otras cosas...
-A mí me dan ganas de hacer muchas cosas, no me veo jubilando. Lo que cambia el panorama no es el tema de la edad, la edad está sobrevalorada, sólo te trae canas y problemas físicos. Pero sé que no estoy compitiendo con nadie, ni conmigo mismo, siento que tengo mi biblioteca armada con todos los libros que he editado. Y aunque constantemente me digo ya podrías jubilar, lo que pasa es que no quiero jubilar. Yo siempre pienso que la vida es corta y debido a mi personalidad, al ver que este libro está teniendo muy buena acogida, de inmediato me acuerdo de los que no tuvieron acogida. Me veo más como una persona que está haciendo un nombre, un adjetivo, un apellido, una obra.
-¿Un referente?
-No, pero siento que quiero tener una obra coherente. Y siento, sobre todo después de Missing, que yo me podría dedicar a la agricultura perfectamente y sentir que ya existe una cantidad de obras que se parecen entre ellas, que quizás no tuvieron éxito de crítica pero tuvieron lectores. Hay un mundo armado, y en el futuro quiero que ese mundo crezca y no quiero dañarlo. De repente hay gente que enfrenta su segunda etapa y daña su obra; yo siento que estoy entrando a mi segunda etapa como escritor de edad mediana y espero que en el futuro no dañe mi obra anterior.
-¿Cómo se puede terminar dañando una obra? ¿No siendo coherente?
-Copiándote a ti mismo, no experimentando. Básicamente, repetirse una y otra vez sin darse tiempo para experimentar. Tienes que tratar de pensar quiénes son exactamente tus lectores. Por ejemplo, Isabel Allende. Es bien loco pensar que ella destrozó su carrera siendo que cada día es más millonaria. Yo creo que ella pudo haber tenido una carrera más por el lado de Paula, o de literatura chilena, pero también es cierto que la gente va cambiando y ella optó por este camino. Mi teoría de Isabel Allende es que ella dejó de ser una escritora latinoamericana y se transformó en una escritora norteamericana y que por eso no hoy que analizar sus libros desde el canon latinoamericano; hay que analizarlos como a los libros de Danielle Steel, o algo así.
-¿Y por qué cierras un ciclo?
-Yo creo que mi wikipedia ya podría estar ordenada. Pienso ahora en esos términos. Cerrar un ciclo tiene que ver con la edad y también con que ya sé lo que no soy.
-¿Y qué no eres?
-No soy Premio Cervantes, no soy el tipo más vendido de este país. Partí siendo el escritor más conocido de Chile y ya no lo soy. Fui el más vendido, y ya no lo soy. Creo que fui el más temido o el más odiado y ya no lo soy.
-Parece que este bajo perfil es más coherente con tu personalidad, ¿no? ¿Es más fácil ser este Fuguet que ese Fuguet joven, archiconocido y odiado?
-Claro que sí, pero no elegí haber sido así. Yo saqué un libro que pensé que lo iban a leer 4 gatos.
-¿Mala Onda?
-Claro. Y no fue así y lo leyó todo el mundo. Y de hecho, sigo pensando que ese libro tiene muchas cosas en común con este. A mí, Mala Onda me ayuda mucho como escritor porque voy conquistando nuevos lectores todos los años. Todos los años hay gente que cumple 16 años y lee Mala Onda y muchos de ellos terminan curiosos por los libros que vinieron después. Tengo un público raro, que va desde los 15 hasta los 50 y creciendo. Eso sí, tengo la impresión de que Missing, va a entrar por otro lado, que los lectores de 15 van a llegar muy tarde. Este libro está entrando con un público que es de 35 para arriba.
-¿Paga algún tipo de deuda este libro?
-Sí, creo que sí. Pero no lo veo como una deuda, sino más que nada como una pieza del puzzle que yo quería armar. Este es un libro que yo no sólo quería escribir hace tiempo sino que también tenía ganas de que existiera. Para mí, más importante que escribir el libro era saber qué había pasado con mi tío. Y tener esa aventura. Sobre todo, para poder sentir que yo era un escritor que no sólo escribía sino que también podía ser como James Ellroy (quien investigó el asesinato de su madre en su libro Mis zonas oscuras).
-¿Una suerte de periodismo de no ficción?
-Claro, tomar eso del periodismo, porque en el periodismo también se trata a veces de descubrir.