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Diplomas sin fronteras


Hace tiempo que las universidades chilenas han estado implementando convenios con instituciones extranjeras para enviar y recibir alumnos en sus programas académicos. Hoy la difusión es fundamental y es una tarea que estas instituciones han emprendido con fuerza con ayuda del sector público. Por María José Marinovic y Nicolás Vial.


La movilidad de los estudiantes hacia otros países ha aumentado con los años. Cada vez hay más chilenos estudiando en el exterior y el número de extranjeros que eligen cursar algunos de los programas que ofrecen las universidades chilenas ha ido en aumento. En 2001 llegaron a nuestro país 3.477 alumnos de todo el mundo, cifra que hoy se empina a los 6 mil y que, en su mayoría, se concentran en la Universidad Católica, Universidad de Chile, Universidad de Viña del Mar, Universidad Adolfo Ibáñez y Universidad Mayor.

Este posicionamiento del intercambio universitario en Chile se ha dado con especial fuerza en América Latina. De acuerdo con cifras de ProChile, la mitad de los alumnos extranjeros proviene de Estados Unidos, un 25% de Perú; un 14,7% de países de la OCDE; 12% de Colombia y un 9% de Argentina. En su mayoría los universitarios norteamericanos y europeos ingresan a nuestro país para estudiar por períodos cortos de entre uno a seis meses, mientras los latinoamericanos cursan carreras o postgrados completos.

“En nuestro país existe una oferta educacional diversa y de alta calidad, que goza de un gran prestigio en Latinoamérica. A eso se suman las características del país, en cuanto a seguridad y buena calidad de vida, atributos que son valorados por los estudiantes”, afirma Alicia Frohmann, directora de ProChile.

La abundante variedad de alternativas académicas que existen hoy también es una ventaja al minuto de captar el interés de los extranjeros. Como explica Frohman, las universidades chilenas poseen una amplia oferta de pre y postgrado en áreas como Administración, Economía, Ciencias Sociales y Salud. Además, la mayor parte de estos programas se encuentra acreditada, lo que tiene dos beneficios para los estudiantes extranjeros: da cuenta de un nivel de cumplimiento de alto estándar de calidad y permite a los extranjeros postular a becas de organismos internacionales, como el BID o la OEA.

Este intercambio no sólo se reduce a las distintas carreras y postgrados que ofrecen las casas de estudio. El abanico de posibilidades generado a partir de los convenios entre las universidades chilenas y extranjeras es bastante amplio. Pasantías en las distintas sedes o en empresas, prácticas en el extranjero y cursos enfocados a la nivelación de lenguajes complementan la oferta.

También, para los alumnos extranjeros, conocer más sobre América latina es un aliciente para estudiar dentro de nuestras fronteras. Algunas instituciones universitarias llevan implementando desde hace un tiempo cursos de estudios sobre la región, ya sea a nivel cultural, económico y social. Un ejemplo es el Programa de Español y Cultura Latinoamericana impartido por la Universidad del Pacífico.

 

 


Salir a venderse

 

La difusión de las ventajas de estudiar en nuestro país ha sido fundamental para posicionar a Chile como un destino educacional. Desde hace un par de años, varias universidades, en conjunto con ProChile, comenzaron a participar en misiones comerciales y ferias de promoción en el exterior. Este año, 12 instituciones asistieron a la Feria Nafsa en Kansas, una de las más importantes de este rubro a nivel internacional y donde se concretaron acuerdos con Estados Unidos, Europa y Asia. Este no fue el único viaje de difusión. Costa Rica, Panamá y Ecuador también fueron los destinos de ocho delegaciones chilenas en el primer semestre.

Para promover esta creciente internacionalización, la mayoría de las universidades cuenta con oficinas dedicadas a las relaciones con el exterior. Según el último informe de la OCDE y el Banco Mundial sobre la educación superior chilena, desde 2003 cerca del 80% de las universidades del Consejo de Rectores contaba con una de estas entidades.

“Tener convenios con universidades extranjeras nos ha permitido transmitir una visión más amplia a nuestros alumnos y académicos, preparándolos así con mejores herramientas para enfrentar el mundo”, señala la directora de Relaciones Internacionales de la Universidad del Desarrollo, Bárbara Stengel, institución que posee convenios con 107 instituciones de 29 países y que registra una tasa de crecimiento en este segmento de 25%.

Pero la apuesta no va sólo por la difusión, la tendencia apunta a que la universidades se establezcan físicamente fuera de Chile, ya sea instalando sedes, como es el caso de la Universidad Técnica Federico Santa María en Ecuador, o dictando cursos, como la Universidad Católica en países como Guatemala y El Salvador. Además, esta última institución y la Universidad Finis Terrae han comenzado a ofrecer programas de dobles grados que permiten a los alumnos cursar una parte del programa en Chile y la otra en una universidad extranjera sin pagar matrícula y obteniendo ambos títulos. “Estamos fuertemente comprometidos con lograr una internacionalización efectiva de todos los aspectos de la formación integral de nuestros egresados”, explica Luz O`Shea, directora de Programas Internacionales de la Universidad Finis Terrae.

Las casas de estudios entienden que un gran plus de su oferta va por el lado de estrechar lazos con organismos extranjeros. Por ello, además de la asesoría constante que los departamentos de relaciones internacionales le entregan a los jóvenes, ya sea en puntos como estadía, papeleo e inducción al sistema de la universidad, también contemplan cursos de nivelación del idioma, actividades de esparcimiento y turismo, entre otras.

Lo que muchos destacan como la gran fortaleza de Chile en este plano, es que acá se ofrecen programas de calidad a un precio razonable. Estudiar en Chile puede costar un quinto que en Estados Unidos, a lo que se suma la estabilidad de nuestro país y el fuerte trabajo de difusión que se está haciendo en esta área.

 

 

Temas por avanzar

A pesar de los avances que ha experimentado la internacionalización de la educación superior chilena, aún hay aspectos que inhiben la movilidad de los alumnos y profesores chilenos a otros países. Según el informe de la OCDE, a Chile le falta aún un sistema de transferencia de créditos claro y comprensible que se aplique a todas las instituciones de educación terciaria.

Por otro lado, el informe habla de la necesidad de que las universidades se hagan parte de la Red Internacional de Centros de Información del Reconocimiento Académico Nacional, lo que permitiría mayor claridad a la hora de comparar calificaciones y estudios en los distintos países. También hace falta implementar sistemas de admisión más amigables, potenciando, por ejemplo, la postulación online.

 

 



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