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Artículo correspondiente al número 266 (27 de noviembre al 10 de diciembre 2009)
De vuelta a clases
Son variadas las alternativas de capacitacion profesional que las universidades entregan a quienes buscan actualizar conocimientos, opciones en las que se da prioridad a quienes ya estuvieron en sus aulas. Asi, el ex alumno muchas veces vuelve al lugar que lo convirtio en un profesional. Por Nicolas Vial.
Fueron años de noches en vela, de transitar de sala en sala y de tratar de aprobar ramos para recibir el diploma que abría las puertas del mundo profesional. Y aunque tarde o temprano llega el momento de la graduación, lo cierto es que las distintas casas de estudios ven en sus ex alumnos no sólo la mejor carta de presentación para captar nuevas generaciones, sino también una potencial demanda por actualización de conocimientos.
En el dinámico mundo actual, el concepto de reentrenamiento profesional ha cobrado creciente fuerza. Y es que, sin importar la carrera que se haya estudiado, nunca se termina de aprender, realidad que estas instituciones tienen clara. En esta dinámica, en forma unánime las universidades consideran que lo primero es volver a estrechar lazos, haciendo presente a los antiguos alumnos que ellas aún pueden entregarles herramientas que les sirvan.
La oferta es variada y parte con los tradicionales cursos de postgrado. De acuerdo a cifras del Consejo Superior de Educación (CSE), actualmente existen alrededor de 1.200 programas de doctorado, magíster y especialidades médicas y odontológicas.
Y es que la especialización es un segmento que tiene su público, como lo muestran las cifras de la división de Educación Superior del ministerio de Educación, que calculan un universo de 268 mil titulados universitarios de carreras de pregrado entre 2000 y 2007. “Hoy no basta con la carrera de pregrado en mercados cada vez más competitivos. La diferenciación de los profesionales es clave para alcanzar el éxito. La formación debe convertirse en un proceso permanente, en que estar al día transforme a los profesionales en personas integrales, indispensables en la organización”, explica Daniel Pérez, director general de Egresados de la Universidad Andrés Bello.
A la posibilidad de optar a un postgrado se suman los diplomados y postítulos, los que exigen un tiempo menor y están apuntados a temas más específicos. En Chile, según cifras del CSE, las universidades suman alrededor de 5 mil programas dentro de esta oferta. Estas alternativas están abiertas a cualquiera que las quiera tomar, aunque beneficios como descuentos significativos en las matrículas, mayor flexibilidad en los procesos de ingreso y el hecho de ser “locales” hacen que los interesados opten por aquellas casas de estudios que los vieron partir.
Especializacion a la pizarra
El mercado laboral es un buen punto de partida para detectar el comportamiento dinámico que muchas profesiones experimentan, ya sea por los cambios en el consumidor, las nuevas tecnologías o innovaciones en los distintos procesos productivos. Estos elementos dirigen la brújula hacia donde debe estar enfocada la oferta para los ex alumnos.
Las universidades han tomado conciencia de que mantener una retroalimentación constante con sus egresados –quienes son los que están inmersos en esta vorágine de cambios– es clave al minuto de ofrecer otras alternativas. La Universidad de los Andes, por ejemplo, busca lo anterior a través de la especialización de la oferta. “Lo principal es llegar a los egresados con actividades de interés específico y no sólo llenarlos de mail. Buscamos ir al grano en sus intereses, entregando información segmentada a través de filtros específicos”, señala Francisco Lavín, director ejecutivo de Alumni, entidad a cargo de la relación con sus graduados.
Entre estas alternativas existen distintas instancias que van desde talleres de coaching, invitaciones a seminarios dentro y fuera de sus sedes, clases magistrales y programas de perfeccionamiento en distintos temas. Este es un elemento que finalmente marca la diferencia entre haber estudiado o no en la universidad que lo ofrece.
La planificación de tales actividades no es tomada a la ligera. Las facultades elaboran planes semestrales y anuales en que se toma en cuenta la opinión de los mismos ex alumnos y éstos encuentran tribuna a sus inquietudes. Los programas comienzan desde el minuto en que los nuevos profesionales salen de las aulas.
“Los alumnos no vuelven a la universidad a actualizar los principios básicos de sus disciplinas, sino los conocimientos específicos, los cuales están sujetos a muchos replanteamientos y avances”, puntualiza Sergio Hernández, vicedecano de Postgrado e Investigación de la Universidad del Desarrollo.
Reentrenamiento en evolucion
Una de las tendencias que ha ido surgiendo es la de la interdisciplinariedad de estos programas y actividades, cuyo objetivo es entregar nuevos conocimientos o reforzar otros de una manera más integral. Así, es posible encontrar para todas las especialidades cursos de perfeccionamiento en materias tributaria, administración y gestión de empresas, entre otras.
También las universidades están dando énfasis al entrenamiento o reentrenamiento de las llamadas habilidades blandas. Contenidos como liderazgo, trabajo en equipo e inteligencia emocional se imparten en cursos o seminarios de corta duración que apuntan a desarrollar estas destrezas.
Otro aspecto que ha ido aumentando en importancia es el de estrechar lazos con las empresas en las que trabajan sus egresados. Las organizaciones de ex alumnos y las facultades logran identificar las necesidades de reentrenamiento que éstas tienen en diferentes ámbitos, lo que se traduce en oportunidades de perfeccionamiento a través de formatos que acomoden a las organizaciones.
En otro plano, se ha ido potenciando la oferta a través de las relaciones internacionales con que cuentan las casas de estudios como, por ejemplo, organizando seminarios o clases magistrales con destacados exponentes, a los que muchas veces sólo pueden acceder los titulados. También existe la posibilidad de extender facilidades para que quien lo desee pueda acceder a los programas de postgrado que se ofrecen en planteles extranjeros.
Es así como volver a la sala de clases ya no suena a locura. Al contrario, la idea de reforzar potencialidades y obtener nuevos conocimientos y herramientas es un requisito para que los ex alumnos logren desenvolverse de mejor manera en sus trabajos.