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Artículo correspondiente al número 226 (18 de abr al 1 de may 2008)
Viviendas energéticamente eficientes
Pese a que en el mundo ya adquirió una considerable importancia, en Chile todavía son pocos los que realmente conocen los beneficios que tiene el optar por una “construcción sustentable”. Por Carmen Paz Calvo.
Si bien podría pensarse que la preocupación por el uso eficiente de la energía es algo nuevo, fruto del calentamiento global, lo cierto es que su origen se remonta a muchísimos años. De hecho, sólo para aterrizar el tema en nuestro país, más allá de la crisis energética que actualmente estamos viviendo, las antiguas casas de adobe ya tenían algo que decir. Así lo sostiene Javier Hurtado, gerente de estudios de la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), para quien “el adobe es un material muy eficiente desde el punto de la aislación térmica; de igual manera, los corredores y sus aleros tenían como función controlar la iluminación”.
Aunque este tema fue dejado un poco de lado por algunas décadas, hoy vuelve en gloria y majestad. Según Hurtado, esto tiene que ver con un tema de costos. “Hubo una época en que en Chile había más preocupación, por lo caro y difícil que resultaba energizar las viviendas. Después dejó de ser tan importante, y ahora que los precios están altos y hay escasez, la eficiencia vuelve a ser un tema esencial”, asegura.
Pero vamos por partes. Más allá del tema energético, el concepto de construcción sustentable involucra mucho más que eso. Según los especialistas, tiene que ver con una construcción confortable, que además sea eficiente en términos de uso de la energía y respetuosa con el medio ambiente en relación a los materiales que se utilizan, tanto en el proceso constructivo como durante el uso y la deconstrucción o término de su ciclo de vida. Es decir, la eficiencia energética constituye una arista importante, pero no es la única. Porque incluso un diseño arquitectónico adecuado permite requerir menos energía en términos de iluminar y climatizar una vivienda. Y pese a que existe la idea generalizada de que esto implica costos iniciales mayores, la experiencia indica que no necesariamente es así. De hecho, se estima que estos costos pueden verse incrementados en sólo 2%, mientras que los ahorros a futuro son más que considerables.
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| A juicio de Javier Hurtado y Norman Goijberg, se requiere informar mejor a la población en materias de construcción sustentable. |
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El tsunami verde
De acuerdo a lo que sostiene Norman Goijberg, presidente del Consejo Chileno de Construcción Sustentable y Vicepresidente de International Initiative for a Sustainable Built Environment, en Chile tenemos 34 años de atraso en el tema de la eficiencia energética. “A partir de 1973, cuando hubo un embargo de petróleo, países como Estados Unidos, Canadá y algunos europeos empezaron a aplicar programas de este tipo. Desde entonces hasta ahora, esas economías han seguido creciendo, pero el consumo energético se ha mantenido en una línea horizontal. En Chile, la curva de crecimiento no se ha desacoplado con la del gasto, por lo que hay una necesidad como país de ponernos al día”.
Un tema no menor, si se considera que el sector vivienda, edificación y construcción es responsable del 28% del total del consumo energético nacional. De hecho, según estimaciones de la Comisión Nacional de Energía (CNE), con una disminución de sólo 10% del consumo energético total del sector se alcanzaría un ahorro equivalente a lo que aporta una central hidroeléctrica de las proporciones de Ralco.
Lo que se busca es más calidad de vida con menos consumo de recursos económicos y materiales, y para lograrlo –agrega Goijberg– es necesario constituir equipos interdisciplinarios desde las etapas más tempranas de desarrollo del proyecto. “Todo lo que no se consiga con un adecuado diseño de arquitectura se puede complementar con equipamiento técnico, logrando ahorros de entre 50 y 100%”, asegura.
Pero ¿qué pasa entonces con las casas que ya están construidas? Según el especialista, las responsabilidades deben ser asumidas tanto por el sector público como por el privado. “La construcción nueva representa sólo el 2% del parque total, y la tarea de mejorar lo construido es sumamente relevante. El ideal, si es que no se puede modifi car la arquitectura, es mejorar la aislación térmica. En otros países existen subsidios y créditos especiales. Acá, lamentablemente, no tenemos nada de so. Por eso es que afuera bautizaron todo este proceso como the green tsunami, porque fue algo que llegó a toda velocidad; en Chile todavía vamos a paso lento”.
Sustentable made in Chile
A juicio de Javier Hurtado, durante los últimos dos años los chilenos hemos tomado un poco más de conciencia respecto del tema energético, lo cual se ve reflejado, por ejemplo, en el boom de las ampolletas de bajo consumo.
De todas formas, el personero de la CCHC cree que mientras más informada esté la población, mejores serán las perspectivas. “Cuando para las personas esto pase a ser un atributo importante en la compra de una vivienda, las empresas irán ofreciendo este tipo de productos. Ahora priman otros criterios, como ubicación, distribución de espacios, diseño, etc”.

Algo en lo que coincide Norman Goijberg, quien asegura que muchas veces, por desconocimiento o por seguir la moda, la ente diseña y construye sus casas con grandes ventanales, lo cual es totalmente opuesto a los criterios de eficiencia energética. “Después, cuando llegan a vivir, se dan cuenta de que las cuentas son caras, pero ya no es sólo un problema de tener el dinero para pagarlas, el problema es que de repente se van a quedar sin calefacción. El termo panel es una solución cara, que por sí sola produce muy poco efecto; el aislamiento térmico adecuado es mucho más significativo”. Ahora bien, y pese a que todavía son pocas, cabe destacar iniciativas como la de Inmobiliaria y Gestión Integral, y su proyecto Vivienda Inteligente: una casa, todavía en etapa de construcción –ubicada en el exclusivo sector de El Huinganal, en La Dehesa– que según sus responsables integra un diseño arquitectónico moderno con un uso efi ciente de la energía y baja emisión de CO2.
Sólo por nombrar algunas de sus particularidades, podríamos mencionar su alta calidad envolvente –gracias a un aislamiento exterior altamente especializado–, ventanas termo paneles de cristal incoloro con gas argón, un muro Trombe –acumulador pasivo de energía que permite calefacción y ventilación natural–, sistema de calefacción ambiental basado en paneles solares, sistema domótico –para un control integrado de todas las actividades que se desarrollan en la vivienda–, sala multimedia con muros y revestimientos aislantes y de control acústico y ambiental, y piscina temperada durante todo el año mediante el uso de calefacción mixta –solar y eléctrica–, entre otros sofisticados equipamientos.
Carlos Valeria, gerente general de la empresa, cuenta que el proyecto vio la luz luego de diez años de desarrollo, en los que le tocó trabajar codo a codo con a destacados especialistas extranjeros y chilenos.
Si bien todavía está en etapa de diseño y estudio, el proyecto Caminos de Padre Hurtado de Inmobiliaria Geosal-Aconcagua también es digno de destacar.
Con 4.500 viviendas proyectadas en 100 hectáreas de la comuna de Padre Hurtado, y cuyo valor iría entre las UF 1.500 y UF 4.000, la idea es incorporar a este mercado una construcción sustentable, para lo cual evalúan el uso de paneles solares, soluciones constructivas aislantes, uso de materiales amigables con el medio ambiente, ahorro energético y manejo de residuos.
“Nuestro proyecto será pionero en la industria, al menos en lo referente al estudio y diagnóstico claro de la real posibilidad de implementar este tipo de sistema, dado el valor de las viviendas. Creemos que faltan incentivos de parte de la autoridad y una política clara que priorice el uso de estas tecnologías”, sostiene Roberto Alcalde, gerente de proyecto.![]()