Aunque en la playa no vuele una mosca, no hay periodo en que Zapallar no esté cruzado por alguna polémica. De negocios, de bienes raíces, de curas y de política… A siete meses de las próximas municipales, la estrategia para derrotar a la derecha –por décadas en la alcaldía– se comienza a dibujar.

  • 28 marzo, 2012

Aunque en la playa no vuele una mosca, no hay periodo en que Zapallar no esté cruzado por alguna polémica. De negocios, de bienes raíces, de curas y de política… A siete meses de las próximas municipales, la estrategia para derrotar a la derecha –por décadas en la alcaldía– se comienza a dibujar. Por María José Salas; fotos, Verónica Ortíz.

Todo partió en enero de este año. Felipe Cáceres, ingeniero civil hidráulico de la Católica, alejado siempre del bullicio político, nunca pensó que el ex ministro DC Belisario Velasco lo llamaría los primeros días de enero para ofrecerle la candidatura de la Concertación por la alcaldía de Zapallar, la glamorosa comuna que también incluye a Cachagua, Laguna de Zapallar y Catapilco. La decisión no era fácil. Si bien desde hace más de veinte años veranea en Cachagua, Cáceres se tomó sus días para decidir entrar al ring y enfrentar a una derecha, que –desde la época de Pinochet–no ha podido ser derrotada en esa comuna. Finalmente aceptó. Y lo primero que hizo fue presentarse ante su contrincante, el actual edil Nicolás Cox (RN), quien va por un tercer periodo y con varias polémicas a cuestas.

Empezó la batalla

Aunque es apoyado por la Concertación y el PRO, Cáceres se presenta como independiente. Sin embargo, de a poco empieza a entrar en la redes de contacto que tiene en la política. Conversaciones con el presidente DC Ignacio Walker jugando golf, o un café con Carlos Ominami en la cafetería Qué Amor, de Cachagua, han sido algunas de las instancias en que este porteño de 57 años ha ido desarrollando su programa para la campaña. Paso a paso, ha ido recorriendo la zona y asistiendo a todos los actos públicos que allá se realizan; desde partidos de fútbol hasta las ferias, pasando por el infaltable puerta a puerta, por mucho que no le guste decirlo así.

Entrar al selecto mundillo de Zapallar no es fácil. Son familias que llevan décadas instaladas en la zona, y aunque no así los votos, hay voces que claramente pesan más que otras. Como en toda esfera social, también hay tribus que no se toleran entre sí, aunque vengan del mismo tronco histórico zapallarino. Además de la emblemática pelea por el cerro El Boldo –que enfrentó al mismísimo Sebastián Piñera con un grupo de veraneantes por el proyecto inmobiliario que éste quería levantar y significó una derrota para el hoy presidente–, son varias las historias de conflictos entre tradicionales vecinos de la zona. ¿Una de las últimas? La de los concejales de la Alianza Pablo Valdés (UDI) y Sergio Urrejola (RN) –actual presidente del Consejo de Defensa del Estado–, que explotó cuando el primero insultó en el comedor del Club de Golf al segundo y por lo mismo fue suspendido del club por seis meses. Así es que no podrá jugar golf allí por un buen tiempo. Aun así, con la propia derecha enfrascada en conflictos, esta alcaldía no es bastión que se conquiste de la noche a la mañana; y menos, por la centroizquierda.

Nicolás Cox cuenta con el respaldo de familias emblemáticas de Zapallar, como los Santa María o los Ossandón, que llegaron a la zona en 1912, siendo Carlos Ossandón Barros el primer alcalde de la comuna. Para Roberto Ossandon, bisnieto del antiguo edil, “Nicolás Cox ha sido el mejor alcalde que ha tenido Zapallar; nunca ha estado tan limpia y ordenada la comuna. Además ha mejorado a Catapilco, construyendo canchas de fútbol, colegios y consultorios”. Y esta es justamente una de las críticas más fuertes que recibe Cox, ya que algunos afirman que ha trasladado las viviendas sociales a esa zona. Pero Ossandon lo defiende y afirma que “hoy no es fácil poner viviendas sociales en Zapallar, porque es muy caro el terreno. Además, cuando él recién asumió como alcalde, pidió plata para que se terminaran las casas que están a la entrada de Zapallar y siguen ahí. Así que eso de alejar a los más pobres no es así”.

Indignados

Con todo, no son pocos los que quieren un cambio en el mandato de la zona. Zapallar es la comuna que más ingreso per cápita tiene en todo Chile –un millón de pesos por habitante al año–, llegando a un total de 8 mil millones de pesos para el presupuesto del municipio. Es precisamente la ejecución de esas cifras lo que despierta la molestia de un grupo de habitantes de la zona, que se quejan de que no ven avances en educación ni en salud.

Uno de ellos, que no quiso dar su nombre, comenta que “es fácil para Nicolás Cox salir en la Revista Municipal entregando becas, porque en Zapallar hay mucha plata, pero el problema de fondo no se ha solucionado en la educación. El Simce, por ejemplo, no ha mejorado en nada”. Para algunos vecinos, la comuna necesita nuevos aires, si se considera además que el consejo municipal “se ha polarizado” y si sigue el edil actual, “el capital social seguirá deteriorándose y costará cada vez más llegar a acuerdos”.

Y es precisamente en ese punto donde Cáceres entra a la contienda. Con la paz como bandera, sostiene que uno de los pilares de su candidatura sería “reponer la armonía, que es imposible de lograr con Cox al mando. Con decirte que hasta Federico Ringeling, el anterior alcalde de la Alianza, quiere que se vaya”.

El segundo punto en carpeta es “mantener la identidad de los balnearios y que logren ser de categoría mundial, protegiendo el medio ambiente” y tercero, un punto que seguramente trae consigo más de un problema: “estar atento al desarrollo inmobiliario, conversar con ellos sobre lo que quieren hacer y no realizar proyectos que atenten contra la zona”.

Pero más allá de los balnearios ABC1 del sector, este aficionado a las artes marciales plantea volcar su gestión hacia Catapilco. “Ese es un sector donde ha desaparecido la agricultura. Hay que darle una identidad, buscar entre todos los vecinos soluciones para la estética del distrito, siempre escuchando a la comunidad”, dice.

Otro residente de Zapallar agrega además que “los problemas fundamentales radican en un poderío que tiene el alcalde con la gente de la zona: hay mucha dependencia con la municipalidad, da mucho empleo y beneficios, por lo que es bueno estar en la buena con ellos”.

Todo bien

Al otro lado del ring está un antiguo veraneante de Zapallar, Herman Chadwick. El abogado defiende y apoya a Nicolás Cox y sostiene que el problema no está en el alcalde, sino que “lo que se debe hacer es tener grandes concejales, con peso político, y así ir solucionando los problemas. Y por eso llamo a quienes critican y tienen inquietudes a que postulen a algún cargo y propongan buenas ideas”.

Para Chadwick no son muchos los problemas en la zona, y “siempre van a existir personas a favor y en contra. Pero Zapallar está bien. Como decía una querida amiga, Zapallar es de grandes conflictos en verano, pero de marzo a diciembre hay mucha tranquilidad”. Ello, a pesar de que los dramas como el de El Boldo, la escandalosa rebaja en los avalúos fiscales o la pelea en tribunales entre el alcalde y el cura del pueblo por el teatro zapallarino –que hasta hoy ocupa páginas de la prensa–, no tengan límite de tiempo. Pelea que tampoco está muy clara, ya que parte de la comunidad está recolectando firmas para pedirle al obispo que destituya al párroco, cuenta Ossandón. Elite chica, infierno grande.

En Capital quisimos hablar con Nicolás Cox para conocer su visión. Sin embargo, no pudo referirse al tema por falta de tiempo.