Lecciones de vida: Roberto Izikson - Revista Capital

Cultura

Lecciones de vida: Roberto Izikson

Gerente de Asuntos Públicos de Cadem.

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Por: Sofía García-Huidobro
Foto: Verónica Ortíz

“En los últimos 10 años he cambiado muchísimo, he transitado de la adolescencia a la adultez. Hace una década salí de la universidad y ahora soy gerente de una empresa relevante como es Cadem. Por edad (35 años) estoy en la quemada de ser millennial, pero para el trabajo soy bien generación equis, sobre todo en la manera de relacionarme con las obligaciones y las expectativas. Estoy dispuesto a postergar ciertas cosas por un desarrollo profesional. Además, me casé súper joven y tengo tres niños, para eso también soy equis.

En el colegio fui más conservador y ahora me siento más bien liberal. Fui católico creyente y hoy te diría que soy agnóstico. Lo tengo más o menos zanjado y creo que tiene que ver con el mayor desarrollo de mi racionalidad. Mi forma de pensar y de ver la vida me ha ido alejando de ciertas creencias y no creo que exista un solo Dios posible ni una verdad única. Creo que hay mucho de interpretaciones culturales en la religión. En ese sentido, me han marcado mucho los libros de Yuval Noah Harari, me los devoré. Mi abuelo es judío, mi apellido es judío y últimamente he tenido algunas conexiones con el judaísmo, me he interesado más y he leído al respecto.

Hace un tiempo me fui a vivir a Colina porque la intención es que mis hijos crezcan en un ambiente un poco más tranquilo y alejado del ruido. Salirse un poco del cemento. Mis niños ahora tienen acceso a una huerta, a un gallinero y tienen perros. Yo en cambio tuve una infancia muy distinta, soy urbano total. Alejarse de la ciudad fue una decisión de vida impulsada por mi señora y yo me abrí a vivirla. Pienso que mi forma de ser tiene que ver con la muerte de mi papá cuando yo era niño, siento que la vida es corta y hay que tratar de maximizarla. No le tengo miedo a la muerte, pero tampoco me siento tan valiente, no me voy a tirar en bungee, ni en paracaídas, ni me voy a ir a surfear la ola más grande del mundo. Sí quiero aprovechar a mis hijos a concho. Siento que he ido logrando equilibrar mis prioridades. En algún momento, cuando trabajé en el gobierno, estuve medio desequilibrado. Trabajar en La Moneda fue muy intenso. El 24/7 era real. Le dedico harto tiempo a mi pega porque la gozo y me define. Siento que encontré lo que quiero hacer, lo que me apasiona. Me gusta conocer los cambios sociales, poder anticipar tendencias e influir en la toma de decisiones. También he aprendido a ser jefe, eso ha sido un gran cambio para mí. A veces soy muy exigente, perfeccionista y me fijo mucho en el error. Me cuesta comunicarme en la dinámica más personal, pero creo que eso lo he ido mejorando.

La relación entre política y encuestas siempre ha sido complicada. Como en un escenario electoral solo uno puede ganar, va a haber otros que van a desprestigiar la medición para aferrarse a la idea de que pueden ser ellos. Las redes sociales han cambiado el escenario. Twitter representa al 13% de los chilenos que tiene una cuenta y la usa. Son personas, en general, muy politizadas y por lo mismo se da una interacción polarizada. No se da un espacio de conversación, se dan enfrentamientos. Después de la primera vuelta en las elecciones, con la sorpresa de la alta votación que obtuvo Beatriz Sánchez, no previsto en las encuestas, me hicieron mucho bullying en las redes sociales y hasta me amenazaron de muerte. Fue un mes duro. Durante ese tiempo sentí que no me había afectado tanto, y después me cansé. Pero, aunque me pegó fuerte, nunca sentí que todo se había derrumbado”.

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