Revista Capital

Jungla, romanticismo, delirio

Por: Christian Ramírez

A fines de abril de 1925, Percy Fawcett, su hijo Jack y un reducido equipo dejaron atrás Cuiabá, la capital del estado brasileño de Mato Grosso. El chico apenas había cumplido 22 años, pero su padre era una leyenda viviente, una de las autoridades mundiales en la selva amazónica, con siete largas expediciones en el cuerpo y un sueño que había ido moldeando durante gran parte de su vida de explorador: dar con un lugar que él llamaba “Z”, una ciudad perdida en el corazón de esa jungla, el último lugar del mundo aún sin descubrir. Era una misión que ahora compartía con su hijo, por primera vez. Era una aventura hacia el confín…

Desaparecieron meses después. Nadie volvió a verlos...

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