Cultura

Los libros que arrasan en la era Trump

Tras los sangrientos atentados de 2015, en Francia, libros como el Tratado sobre la tolerancia –de Voltaire– volvieron masivamente a los escaparates. Pamela Paul, editora de The New York Times Book Review, se encargó de ver qué libros han tenido un alza inopinada en ventas con la llegada del magnate a la Casa Blanca.

Por: Pablo Marín

  • Los orígenes del totalitarismo, de Hannah Arendt (1951)

“La dominación totalitaria, como la tiranía, porta los gérmenes de su propia destrucción”, escribió hace medio siglo Hannah Arendt (1906-1975). Hoy, sobre todo entre quienes albergan temores de un futuro autocrático en EE.UU., estas palabras dejan un tufillo esperanzador. La primera edición de The origins of totalitarianism apareció en 1951, marcado –como tenía que estar– por décadas recientes de guerras y regímenes opresivos. Para cuando escribió su edición “definitiva” –en 1966– la destacada filósofa política, de origen judío, agregó un nuevo prólogo donde afirma que “Stalin, como Hitler, murió a la mitad de una horrible tarea. Y cuando sobrevino su muerte, la historia que este libro tiene que narrar y los acontecimientos que trata de comprender llegaron a un final al menos provisional”. Y añade, como quien profiere una advertencia, que “las condiciones bajo las cuales existimos hoy en el campo de la política se hallan, desde luego, amenazadas por estas devastadoras tormentas de arena”.

  • Un mundo feliz, de Aldous Huxley (1932)

A mediados de los 80, en su libro Divertirse hasta morir, decía el crítico cultural Neil Postman que los tiempos que, por entonces, corrían en Occidente eran menos orwellianos que huxleyanos: que, en vez del totalitarismo feroz, se dibujaba el panorama de una humanidad saludable y tecnológicamente avanzada. La más célebre obra de Huxley (1894-1963) se ambienta en un futuro donde las personas son incubadas y predestinadas a pertenecer a diferentes castas: Alfas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilones. Cada una de ellas está destinada a realizar ciertas tareas: algunas son más llevaderas, otras más arduas, pero pese a todo, el mundo es feliz. Desde que nacen, a los pequeños se les realiza la hipnopedia (adoctrinamiento a la hora de dormir). Además, las necesidades de los individuos están satisfechas porque, en caso de sentirse mal, disponen del soma, una droga provista por el Estado.

  • 1984, de George Orwell (1948)

Cuando llegó el año 1984, se hizo presente también la película homónima de Michael Radford, que a su vez fue tremenda plataforma para relanzar este clásico publicado 36 años antes. En Chile, incluso, podía verse a los participantes del panel de Almorzando en el 13 preguntándose si la “profecía” orwelliana se estaba cumpliendo en los países de la órbita soviética (no lo dijeron ahí, pero, en efecto N. Bujarin y Y. Preobrazhensky habían adelantado algo en El ABC del comunismo, de 1919). El caso es que el libro volvió al tapete aquella vez y ahora lo vuelve a hacer. En el súper estado de Oceanía –gobernado por un partido único que ejerce una dictadura totalitaria y cuyo máximo representante es el Gran Hermano– vive y trabaja Winston, un funcionario del Departamento de Registro que reescribe la historia. Y lo hace expurgando las noticias diarias de cualquier evidencia que deje mal al Partido para introducir otras que lo ensalcen.

  • Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie (2014)

Esta escritora, ensayista y dramaturga –que aún no cumple los 40 años– ganó inusitada popularidad en 2014, luego de que la cantante Beyoncé incluyera en su hit Flawless, pasajes de una Charla Ted homónima, donde la nigeriana desarrolla distintas ideas respecto del sexismo en su país, de por qué el feminismo es aún necesario y por qué todos deberíamos adherir a él. La propia charla se convirtió en un libro que por estos días conoce un revival. “El problema con el género”, afirma en él la autora, “es que prescribe cómo deberíamos ser, en vez de reconocer cómo somos. Imaginen cuánto más felices seríamos, cuánto más libres para ser verdaderamente nosotros mismos, si no tuviésemos la carga de las expectativas de género”. Y agrega: “Pasamos mucho tiempo enseñándoles a las chicas a preocuparse de lo que los chicos piensan de ellas. Pero no ocurre lo contrario. A los chicos no les enseñamos a que les importe agradar”.

  • Eso no puede pasar aquí, de Sinclair Lewis (1935)

Alguien lo llamó el libro olvidado más influyente del siglo XX y su autor es el primer estadounidense en recibir el Premio Nobel. Una obra tan distópica como La conjura contra América, de Philip Roth (2004), pero publicada casi 70 años antes, y que entre las primeras cuatro semanas de 2017 y el mismo período del año anterior aumentó sus ventas en EE.UU. en un 12.346%. La novela se centra en la figura de Doremus Jessup, director de un diario local en Vermont, cuya vida da un vuelco cuando un vocinglero candidato presidencial gana las elecciones en 1936. Con una retórica sencilla y campechana, provisto de un programa más bien irrealizable, este último encandila a la sociedad. Ya en el poder, todo indica que pretende instaurar una dictadura: crea una fuerza militar al servicio del gobierno (los Minute Men), suprime derechos civiles y encarcela a los opositores, a la manera de los regímenes fascistas por entonces en boga.

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