Revista Capital

Señor Warnken, soy “homo pokemon” y no me avergüenzo

Ayer leí la columna del señor Warnken en El Mercurio, y me gustaría dar mi opinión al respecto ya que me sentí particularmente aludida por su parecer. A decir verdad me dio rabia, pero me voy a contener porque soy evolucionada. Aquí vamos….

Camino entre zombies de todas las edades pegados a sus smartphones, conversando con sus amigos por whatsapp o viendo las últimas actualizaciones de Facebook, y así ha sido desde hace varios años. Debo admitir que a veces yo era una de ellos. Y, aceptémoslo, todos hemos sido uno de ellos alguna vez en la vida, por lo que me parece algo iluso criticar a Pokemon GO porque provoca que las personas estén pegadas a sus pantallas. Eso pasaba desde hace mucho.

Personalmente, siempre me ha gustado caminar y recorrer parques, calles o cualquier lugar, buscando la belleza escondida de la ciudad, y sé que muchos estaban encerrados en sus casas recorriendo ciudades virtuales que solo se pueden ver en sus televisores o computadores pero, ¿saben? no creo que eso sea malo. Cada quien puede evadirse un poco de la vida como quiera. Algunos caminando, otros leyendo, otros escribiendo fantasías, otros jugando y todas las formas son totalmente válidas.

Pero ahora, ¡Cómo se llenaron nuestras ciudades de personas! Muchos chicos que caminaban poco y nada ahora recorren varios kilómetros para buscar algún pokemon o para que eclosionen sus pokehuevos. A muchos de estos jamás se les habría visto la cara por las calles, por lo que este juego hizo casi un milagro. ¿Quién más ha logrado que tantos niños y jóvenes paseen solos o en grupo recorriendo las ciudades? Cuántos no habían salido de su casa en años. Jóvenes con depresión o con problemas para socializar, y ahora están en la calle, respirando aire puro y sonriendo a los demás entrenadores.

Y si bien parece que están pegados a sus smartphones buscando criaturas que solo existen en la realidad aumentada, estas personas hacen mucho más. ¿Cuántos habrán ido al Parque Forestal quizás por primera vez? Y después de agotar las ganas de jugar (o la batería) están obligados a mirar a su alrededor, y maravillarse con el viento, los árboles, las personas. Cuántos padres y madres salen a jugar con sus hijos, pasando más tiempo con ellos mientras los pequeños les explican qué pokemon es tal o cual y se sienten importantes, se sienten escuchados como nunca antes.

O si quieren eclosionar un huevo, no es necesario que miren su teléfono mientras caminan. Solo deben avanzar, y qué mejor que hacerlo en grupo, riendo y hablando de la vida (y de los pokemones, claro), aunque hay veces que preferimos hacerlo solos y pensar en nuestros problemas o en las bendiciones del día a día. Yo aprovecho mis largas caminatas (que hago desde hace mucho) para que de un pokehuevo de 2 kilómetros me nazca algún Rattata o Pidgey, por supuesto. O en alguno de 5 kilómetros me aparezca un Ponyta, del cual ya he atrapado como siete.

Y ayer pasó algo curioso. Mientras caminaba por la Plaza de la Aviación junto a la gran fuente con luces, muchos estaban buscando pokemones proque había dos buenas personas que habían puesto módulos cebo en ambas pokeparadas (no todos los héroes usan capa), y luego de atrapar un par de Psyduck, me senté a mirar la fuente y una pareja que también había estado atrapando pokemones se abrazó cerca mío y oí a la chica decir "qué hermoso" mientras miraba embelesada el espectáculo de agua y colores. Y sí, es hermoso, y hermoso es que todos quienes estábamos allí levantábamos nuestra mirada para descansar la vista en la Fuente.

Antes estábamos pegados al teléfono con miedo a mirarnos las caras. Con Pokemon GO miramos alrededor preguntándonos cuántos de allí serán de nuestro propio team o quién habrá sido el que puso el cebo, y ha pasado varias veces que entre miradas, sonrisas y pokemones nacen nuevas amistades.

Me parece curioso, por decirlo menos, que gente se escandalice porque niños, jóvenes y adultos estén usando nuevamente las plazas y los espacios públicos para jugar. Quizás no son los juegos de antaño, quizás necesitemos de un aparato tecnológico para divertirnos, pero estamos allí y nos lo pasamos bien y nos miramos y caminamos.

"Cuando despertó, los buscadores de pokemones todavía estaban ahí", o quizás no, porque siguieron recorriendo la ciudad, conociendo rincones que jamás habían visto y trabando amistad con personas que de otro modo nunca habían conocido. Viva la realidad y viva Pokemon GO que nos ayuda a descubrirla.

También puedes leer mis opiniones sobre ¡Esperar un año para la nueva temporada! y ¿No te cansas de Star Wars? y bueno, puedes leer todas las cosas que he escrito haciendo click aquí.