Cultura

El dios del rap

Eminem regresa con Marshall Mathers LP 2, una notable secuela de su clásico larga duración del 2000, en el que el artista de Detroit examina una década marcada por la fama y sus constantes conflictos personales.

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Eminem Gives A Free MySpace Music Concert To Celebrate The Release Of "Relapse"

Por qué ser un rey, cuando puedes ser un dios”, exclama Eminem en Rap God, una de las canciones más destacadas y controversiales de su último disco, Marshall Mathers LP 2.

A sus 41 años, continúa siendo un gran provocador, un artista al que no queda otra más que odiarlo o rendirle pleitesía, un sujeto que no deja espacio para dudas ni la fría indiferencia.

Es cierto, ya no estamos en el año 2000, cuando la escena rap alcanzaba su máximo poderío, y la figura blanca de “Slim Shady” servía para expandir el hip hop hacia nuevas audiencias, tomándose por asalto las ondas radiales y televisivas norteamericanas.
Sin embargo, para un sujeto con el talento de Eminem, que logró hacerse respetar en un género dominado exclusivamente por afroamericanos (Beastie Boys fueron la otra excepción), sería mezquino considerar este nuevo disco como un simple eco de una gloria extinguida.

Marshall Mathers LP 2 es el regreso del artista de Detroit a las bases del hip hop, un ejercicio retro-modernista, en el que decide mirar tanto hacia el pasado como el futuro. Coproducido por Dr. Dre y Rick Rubin, sobresale por su diversidad temática y la ingeniosa combinación de los más variados géneros musicales, que lo convierten en un producto accesible, incluso para quienes no son fervientes admiradores del rap.

El streaming verbal de Eminem sigue siendo tan prodigioso como hace 15 años, y los juegos de palabras, la dureza y la hostilidad de sus versos, continúan golpeando con el mismo ensañamiento. Marshall 2 es una recopilación de las experiencias vividas por Eminem en estos últimos años, desde la muerte de su mejor amigo, los estragos de un familia disfuncional y su profunda adicción a drogas “legales” como Vicodin, Ambien y Valium.

Música

 

La extensa visión musical de Rick Rubin (Beastie Boys, Public Enemy, Run DMC, Adele, Metallica), gurú de la industria discográfica, es
una de las influencias más notorias en la construcción y la estructura temática del disco. Desde su primer encuentro, Rubin animó a Eminem a explorar nuevos formatos y a probar con sonidos e ideas que expandieran sus límites.

El álbum destaca por su sonido enérgico y colorido, que a veces puede parecer nostálgico, pero no anticuado. Además, es una producción que no tiene temor a toparse de frente con melodías del pop, del rock e incluso de clásicos como Time of the season, de The Zombies.
Una grata sorpresa es que Eminem ha vuelto a construir sus propios beats, algo que había dejado de hacer en sus dos trabajos anteriores Relapse (2009) y Recovery (2010). Esta vez, los ritmos resultan más vivos y saturados, y las bases tonales se mudan desde acordes menores a mayores, alejándose de una tendencia melodramática, que subyace a lo largo de su discografía.

El compromiso con las letras sigue intacto, y a pesar de que algunas canciones suenan derechamente comerciales, su contenido sigue siendo urgente y significativo. Es en ese contraste, donde Eminem destaca por encima del resto. Sólo él combina con tanta efectividad, la ironía y la seriedad, la burla ridícula y la honestidad más brutal.

No hay duda: Marshall Bruce Mathers, su nombre al nacer en 1972, sigue siendo el “chico malo”, el muchacho más vociferante de la clase baja norteamericana y el mejor maestro de ceremonias de la música hip hop. Su nuevo disco es un compendio notable de todas esas “cualidades”, un álbum entretenido, calculadamente frívolo, pero siempre relevante y agudo.

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  • David Cold

    pues sinceramente, él si es un Dios del rap, después de Tupac shakur no hay nadie como él, incluso pienso q puede q lo iguale o supere