Cultura

Que la inspiración dure

Paul McCartney presenta su álbum número 16 como solista, donde el ex Beatle se escucha fresco, lleno de sorpresas, actual y auténtico.

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Paul McCartney

La figura de Paul McCartney alcanza niveles que bordean lo mitológico, una categoría a la que pocos artistas han logrado acceder. La fascinación por “Macca” es capaz de traspasar toda barrera social y cultural, pudiendo ser uno de sus fanáticos el Presidente Barack Obama, Madonna o cualquier chico adolescente que recién hoy descubre la música.

Por eso no resulta fácil analizar el trabajo musical de McCartney en solitario. ¿Qué se puede esperar de alguien que rompió todos los récords antes de los 30 años, que escribió canciones como Yesterday y que junto a John Lennon formó la dupla creativa más talentosa de la historia del pop? La respuesta obvia sería que es imposible superar tales logros y que lo único que le queda a Sir Paul es vivir de sus laureles tan bien ganados.

Pero McCartney no es un tipo que se conforme con vivir de sus días de gloria. Hay quienes dicen, que tiene una gran preocupación por el juicio que la historia pueda hacer de su figura, y que no pretende pasar a la posteridad como un simple partner de Lennon, sino también por su propio legado como solista.

En solitario, McCartney ha generado más de una docena de discos, los que no siempre han contado con el beneplácito de la crítica ni los favores del público. El peor período del ex Beatle, se produjo a mediados de los 80 y se extendió hasta finales de los 90, cuando no fue capaz de producir un sólo disco que capturara las tendencias modernas de la música pop. No será sino hasta la edición de Chaos and Creation in The Backyard (2005) que volveríamos a ver a Paul en plena forma creativa. Producido por Nigel Godrich (Radiohead, Beck), el disco nos devuelve a un McCartney enfocado y sobrio, que sin grandilocuencias es capaz de transmitir sus más profundos temores y emociones. Godrich le enseñó que la crítica era necesaria, en especial para alguien como él, rodeado siempre de una corte de aduladores. A partir de esa experiencia, el artista empujó sus fronteras como compositor y cantante.

Este renacimiento de McCartney se prolonga con la edición del álbum Memory Almost Full en 2007 y la reciente edición de New, su placa número 16 como solista. Para este nuevo disco, el ex Beatle recurrió al talento de cuatro jóvenes productores. El retro modernista Mark Ronson, conocido por su labor junto a Amy Winehouse; Paul Epworth que produjo Adele 21, Ethan Jones (KIngs of Leon) y Giles Martin, hijo del legendario productor de los Beatles, George Martin. Cada uno de ellos aportó sus técnicas, efectos y arreglos, pero sin llegar a modificar radicalmente el clásico sonido de McCartney. El disco destaca por un constante transformismo, por sus inesperados cambios de dinámica e intensidad, que lo convierten en un álbum fresco, lleno de sorpresas, que se escucha actual, natural y auténtico.

Son 13 canciones, cada una de ellas con personalidad propia y atmósferas tonales, que van desde la influencia del rock progresivo de los 80 y la psicodelia al estilo Pet Sounds de Brian Wilson, hasta las raíces del folk inglés y un interesante acercamiento a sonidos electrónicos, especialmente en las bases de percusión.

De los cuatro productores, Giles Martin es quien ejerce la mayor influencia. En los temas donde participa, se percibe el diálogo fluido que tiene con McCartney. Giles es quien tiene la osadía de grabar una canción como Early Days, un tema acústico, donde la voz de McCartney aparece frágil y desnuda de efectos, dejando en evidencia el paso inexorable del tiempo. Es también la canción más terrenal de todas, con un Paul sumido en la nostalgia de aquellos días, cuando junto a Lennon soñaban con ser rockeros.

“Que los dulces recuerdos de los amigos del pasado/ Siempre vuelvan a ti cuando los busques/ Y que tu inspiración dure y vuelva a ti una y otra vez”.

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