Cultura

La Trama Nupcial

Jeffrey Eugenides vuelve al tópico del triángulo amoroso, en medio de las tribulaciones de la vida moderna y lo hace con la gracia que mostró en novelas anteriores.

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La última novela de Jeff Eugenides responde a las expectativas que los lectores de sus anteriores obras nos habíamos formado al enterarnos de su publicación. Las vírgenes suicidas, obra del año 1993, es una exquisita novela acerca de la vida de cinco hermanas, las Lisbon, que viven con sus padres en una casa de los suburbios de una ciudad norteamericana e interactúan con sus vecinos y compañeros de colegio, que se deslumbran por su belleza y su misteriosa personalidad. Una suerte de novela de iniciación, con inesperado desenlace, escrita con destreza por este autor estadounidense que nos hace suspender la conciencia para introducirnos en su mundo de ficción con gran facilidad. Años más tarde, Sofía Coppola la llevó al cine, dirigiendo una buena película del mismo nombre.

Middlesex fue la siguiente obra de Eugenides. Una apuesta más audaz, porque a la tradicional historia de un muchacho de una familia de inmigrantes griegos en los Estados Unidos, que tiene rasgos autobiográficos, el autor introduce un ingrediente inesperado: la transexualidad o intersexualidad. Carl Stephanides, el protagonista, es un muchacho hermafrodita que descubre que el género con que nació (varón) no tiene el desarrollo físico y afectivo que se espera. Ello lo lleva a dejar su ciudad natal, viajar a California y experimentar con su vida. Muy interesante, ganó el Premio Pulitzer y vendió más de tres millones de copias. A mí en lo personal me gustó menos que Las vírgenes suicidas, pero igual es una buena novela.

La trama nupcial, de reciente aparición, cuenta la historia de Madeleine Hanna, una linda chica hija de una familia muy tradicional que estudia en el College y se enamora de Leonard Bankhead, un brillante estudiante de Biología, nacido en una familia disfuncional y de menos recursos económicos que los Hanna, que está fascinado por la ciencia. Pero Mitchell Grammaticus, estudiante de Teología, más sensible y también más equilibrado que su rival, ama a Madeleine y sufre por la preferencia de ella por Leonard. Madeleine termina dejando a sus amigas y su mundo para casarse con este último y no tiene la vida que esperaba. El recuerdo de su antiguo amigo Mitchell vuelve entonces a rondarla.

El lector se enfrenta, entonces, al viejo triángulo amoroso, en una versión moderna, con los ingredientes y complejidades de la vida contemporánea, entre los que podemos mencionar la difícil relación de ambos jóvenes con sus padres y la pulsión del éxito en la vida académica y profesional, así como la búsqueda de una vocación y un destino en el caso de Mitchell.

La trama nupcial tiene además un ingrediente especial para los amantes de la lectura. Madeleine es una estudiante de Literatura y su campo de investigación es la narrativa inglesa de la época victoriana. Jane Austen y George Elliot están entre las autoras que Madeleine y sus amigas estudian y leen con fruición. Pues bien, pareciera que estas lecturas, el romanticismo de sus tramas, el idealismo de sus protagonistas, condicionan, o al menos influyen, en las decisiones que la muchacha toma acerca de su propia vida amorosa.

Los pasajes que narran la relación de Madeleine y Leonard son de gran interés y se siguen sin pausa. Aquéllos que discurren acerca de la vida de Mitchell, su viaje a la India y sus búsquedas vocacionales y del sentido de la vida, me parecen menos logrados, pese a la simpatía que nos despierta el personaje.

Con todo, estamos ante una novela entretenida, con aproximaciones de interés a temas como la felicidad personal y el amor, la entrega a la pareja, la incondicionalidad por el ser querido hasta opacar y esconder el interés propio. Ello en medio de los cánones y exigencias de la vida moderna. Siempre vale la pena leer a Jeffrey Eugenides y disfrutar su prosa que se deja leer con facilidad. •••

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