Cultura

Vinilos versus CD

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Mientras las ventas de discos de vinilo vienen creciendo sostenidamente, las de CD –aunque el último año subieron un 1% por primera vez desde 2004- no se recuperan del golpe mortal dado por el MP3 y la piratería. ¿Cuál entrega un mejor sonido? Un completo informe sobre los pros y contra de ambos formatos, los equipos básicos y de lujo, y las tiendas y sitios donde comprar. Por Juan Venegas



La contienda entre los vinilos y los discos compactos nos recuerda a la fábula de la liebre y la tortuga. El Cd, un formato ágil y moderno, parecía tener la carrera ganada frente a un adversario añoso, lento y torpe. Sin embargo, al igual que en el cuento, en los últimos metros de esta carrera las cosas se han tornado complicadas para el Cd, y hoy son muchos los que apuestan a que el viejo disco de vinilo será el único sobreviviente de esta pugna. Incluso, hay quienes se atreven a vaticinar que el disco compacto simplemente desaparecerá en el transcurso de esta década. Existen diversas teorías respecto de cuál formato es mejor.

Desde las complicadas mediciones matemáticas y físicas (muestras de sampleos), hasta las arbitrarias y a veces opuestas opiniones de los usuarios. Algunos aseguran que el vinilo brinda ese tono más natural y cálido de la música en vivo, mientras que otros dan por hecho que el disco compacto es un artilugio de mayor fidelidad y que posee el plus de que su sonido no se degrada con el tiempo (un argumento más que discutible). También hay que considerar a quienes opinan, y con toda razón, que al final todo se reduce a la calidad del equipo de audio que utilizamos. Más allá de las virtudes de cada uno, lo cierto es que el vinilo, desde 1894, cuando comenzaron a fabricarse los primeros modelos, ha sido capaz de hacer frente a la dura competencia de una serie de productos que tuvieron sus años de gloria, pero que finalmente cayeron en el olvido. Basta recordar los tapes reel-to-reel, los cartridges de 8 pistas, los cassettes (con esas cintas que fácilmente se enredaban) y los tristemente fugaces minidisc digitales. En contraste con esos frustrados experimentos, la irrupción del disco compacto a mediados de los 80, que barrió con los cassettes y recluyó al vinilo a un nicho de coleccionistas, parecía haber llegado para quedarse. Sin embargo, el virus de la auto-destrucción resultó estar incluido en su propia entelequia. Su diseño digital abierto, tan impresionante como inocente, pues permitía realizar copias en pocos minutos, se convirtió en una trampa mortal. Ese detalle, sumado al poderoso factor PC-Internet, acabó por sentenciar su declive (alcanzó el peak de ventas en 2004) y de paso configuró el actual escenario, el del acceso masivo y portable de la música, con la llegada del MP3 y las descargas, legales o no. Hay, sin embargo, un dato positivo: por primera vez desde 2004, se registra un incremento en la venta de CD. El aumento es apenas un 1%. ¿Alcanzará para sacarlo de la unidad de cuidados intensivos? Probablemente no.

El revival del LP

Frente a esta verdadera invasión digital, intangible e impersonal, poco a poco comenzó a crecer el interés por el clásico formato del vinilo. Un mercado que hacia el 2005 era principalmente dirigido a coleccionistas se abría de manera inesperada a un público nuevo y diverso. Tanto es así que durante 2010 las ventas de acetatos aumentaron un 19% y en lo que va del 2011 el incremento ya es de 41%. Frente a esta nueva demanda, los sellos –en especial, los independientes– han apostado por renovar la presencia y el tipo de marketing utilizado en la venta de LPs. Así se ha experimentado con vinilos que incluyen descargas digitales gratuitas o micro-ediciones limitadas y, en general, se ha ampliado enormemente la oferta de nuevos y viejos grandes títulos. Mal que mal, la era de los vinilos ostenta más del 90% de los mejores álbumes de la historia.

Albumes chilenos

Siguiendo el fenómeno mundial, en Chile también se ha querido replicar la experiencia. Si bien no existe fabricación local, y los discos deben ser prensados en Europa, México o Brasil, la producción nacional ha venido en franco aumento durante los dos últimos años. Uno de los sellos más destacados es Discos Río Bueno, que el 2010 editó la versión vinilo Audiovisión, del cantautor Gepe, el LP homónimo de Los Dolores y Trile, un compilado local de bandas independientes. Durante este año han lanzado el disco Cripta y vida, de Pedropiedra y se espera para septiembre la versión vinilo de Tostado, el último trabajo del dúo Perrosky.

Disquerias en Santiago
Sonar: vinilos de música independiente. Paseo Las Palmas, Providencia, local 017. Fono 9463508.

Funtracks: una de las disquerías más tradicionales. Con amplio stock de todos los estílos. Classic Rock, Punk y Alternativo. Nueva de Lyon 029, Providencia. Fono 3350392.

Next Time Records: de todo un poco. Parque Arauco, local 464. Fono 3423343.

El lugar sin limites: vinilos usados. Diferentes géneros, especialistas en discos de grupos chilenos. Providencia 1370.

Johnny Records: Persa Víctor Manuel (Bío- Bío) Galpón 4, locales 100.101.102.

Billboard: las más recientes ediciones del mercado. Galería Drugstore, Providencia 2124.

Kind of blue: jazz, rock y pop. Amplio catálogo de nuevas ediciones y usados. Merced 323. Fono 664 4322.

Vinilos en Internet.

Needle.cl: sitio chileno con amplio catálogo. Despachos a domicilio. Desde sicodelia local hasta música clásica.

Futuroprimitivo.cl: discos nuevos y usados. Venden accesorios de tornamesas y disponen de buenas guías para el cuidado de equipos.


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