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Para Pedro Grez la frase “todo pasa por algo” no es un mero cliché. A fines de 2001 este ingeniero comercial fue despedido de la gerencia de Ventas de Home Depot seis meses antes de que la empresa retirara sus operaciones de nuestro país. Casado con Bárbara Leisinger y padre de dos hijos, decidió tomar sus maletas y radicarse en La Unión, región de Los Ríos, lugar en el que siempre tuvo la idea de establecerse.
Su personalidad busquilla y curiosa lo llevó a entrar en el 2002 a la crianza del emú, un negocio que, reconoce, no comenzó bien, ya que el sistema era parecido al de los quesitos, por lo que llegó a tener un corral lleno de estos “bichos”, como él los llama, sin tener a quien vendérselos. Ante este problema, él y su a su suegro descubrieron que el aceite que producen estas aves tenía propiedades médicas importantes para la regeneración de la piel, por lo que apuntaron sus esfuerzos a este segmento. Fue así como tomaron contacto con varias firmas farmacéuticas y lograron insertar el aceite de emú con éxito, instalando en 2004 la primera planta de extracción y refinación del aceite, con el fin de masificar el producto.
Todo iba bien, hasta que la competencia y las políticas de las grandes cadenas de farmacias los sacaron del mercado (era difícil cumplir con el alto volumen que demandaban).
Era un nuevo revés, pero todavía tenían la materia prima y, sobre todo, experiencia. Como cuenta Grez, al pensar que venderían litros de aceite el proceso para obtenerlo les dejó miles de kilos de carne de emú. Fue así que la planta de extracción de aceite se reconvirtió en 2008 en una fábrica artesanal de cecinas, de la cual nació una línea de jamones crudos de tipo gourmet no sólo de estas aves, sino de jabalí, vacuno, cordero, ciervo y el único jamón crudo de wagyu en el mundo, al que bautizaron como Jamón Patagónico. Una fina variedad que actualmente se puede encontrar en renombrados restaurantes como el Adra del Hotel Ritz-Carlton, el Europeo y en la carta de la clase Premium Business de Lan. También los productos de Secretos de La Unión –como bautizaron a la empresa– se venden en distintos formatos en los supermercados Jumbo y en tiendas como Fermenta y Cardamomo.
El próximo paso, anticipa este emprendedor regional, será potenciar la marca a nivel nacional, pero sobre todo que tenga mayor reconocimiento en otros países. Para esto ya han participado en ferias gastronómicas internacionales como la Fancy Food en Estados Unidos, el año pasado, y próximamente la Foodex 2010, en Japón. Este último país, según Grez presenta grandes posibilidades y se le suma Dubai: dos destinos a los que pretende llegar con la ayuda de organismos como ProChile, luego de obtener todas las certificaciones necesarias para llevar un producto 100% chileno a las mesas del mundo.