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Artículo correspondiente al número 262 (2 al 15 de octubre de 2009)
Hace unos días, el grupo de teatro La Chimenea, compuesto por el gerente general de Viña Santa Rita, Aníbal Ariztía, su señora y un grupo de amigos, estrenó su primera obra: El encuentro esperado.
Aunque ninguno de ellos es actor profesional, a esta aventura se lanzaron amalgamados por el gusto por las tablas. La historia es como sigue: a Isabel Léniz siempre le había gustado el teatro. Por eso un día, tras ver la obra de unos amigos, decidió tomárselo más en serio. “Traté de entrar a ese grupo, pero no me aceptaron. Entonces les pedí el nombre del profesor, hablé con él, y armé otro”, cuenta. Así conoció a Mario Gatica, quien hoy dirige La Chimenea, el grupo que formó ella hace un año junto a su marido, Aníbal Ariztía, y algunos amigos.
El elenco está compuesto además por Cecilia Fernández Mouján, cuñada de Ariztía; la escultora Angélica Echavarri; la empresaria gastronómica Denise Grand; Javier Domínguez, doctor de la Universidad Católica y cuñado de Isabel; Daniel Ugarte, corredor de propiedades, y el empresario Francisco Santa Cruz. Muchos de ellos no se conocían. Sin embargo, como afirma Angélica, se han hecho muy amigos.
El elenco se junta a ensayar todos los jueves en la noche en la casa de Isabel y Aníbal. Ahí, junto a una acogedora copa de vino, han ido aprendiendo –como ellos comentan– a reírse de sí mismos. Todo esto, siempre en torno a la chimenea de la casa que, por cierto, le dio nombre al grupo, el cual, según Mario Gatica, “tiene tiraje”.
Todos concuerdan en que lo que los une es el entusiasmo. Por eso, aunque cada uno tiene su trabajo, durante los ensayos todo eso se olvida para dedicarse por completo a la obra que estrenaron con dos funciones en el centro cívico de Vitacura.
El guión fue escrito por Dante Maycock, seudónimo del director del grupo, Mario Gatica. Se trata de un grupo de amigos del colegio que se reúnen después de 25 años. “Es una comedia de equivocaciones, lúdica, divertida y muy contextualizada con lo que nos pasa hoy. Hay una moraleja asociada a la amistad que nunca desaparece a pesar del paso del tiempo”, explica Mario.
Entre todos han financiado el proyecto y han ido aprendiendo juntos. Algunos tenían experiencia previa en talleres de teatro. Otros cuentan entre risas que su máxima incursión teatral había sido como árbol en actuaciones escolares. Y aunque sólo hicieron dos funciones de su primera obra El encuentro esperado (los días 26 y 27 de septiembre), no quieren que lo suyo sea debut y despedida y, entre bromas, algunos ya hablan de irse de gira.