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Artículo correspondiente al número 256 (10 al 23 de julio de 2009)
Washington innovó con un sistema de vouchers para que los padres elijan el colegio de sus hijos, pero las presiones impiden expandir el modelo. ¿Le suena conocido?
Washington innovó con un sistema de vouchers para que los padres elijan el colegio de sus hijos, pero las presiones impiden expandir el modelo. ¿Le suena conocido? Por Gabriel Sanchez-Zinny
En 2003 el entonces alcalde, Anthony Williams, aprobó el Opportunity Scholarship Program, a través del cual el gobierno otorga fondos a familias de bajos recursos para que envien a sus hijos al colegio de su elección. En total, 1.716 alumnos recibieron los fondos y se registraron en escuelas privadas. El costo promedio de los bonos es 6.620 dólares, mientras que la ciudad gasta más de 8.000 dólares por alumno entre 6 y 12 años de edad.
La suma del programa es de 14 millones de dólares, cifra insignificante en términos presupuestarios, comparada con los más de 60 mil millones que gasta el gobierno nacional, pero de alta relevancia tanto para promotores como opositores a los vouchers, ya que tiene una altísima muy notoria nacional.
Varios estudios preliminares, incluido uno del Departamento de Educación, muestran que el aprendizaje de estos niños ha mejorado en los 5 años del programa, en particular en matemática y lectura. Pero a pesar de estos resultados positivos, y que claramente otorga mas opciones a las familias desfavorecidas, los demócratas en el Congreso están mostrando su oposición.
Dos de estos 1.716 alumnos pobres están en el colegio privado Sidwell Friends, uno de los más caros de la ciudad, al que asisten Malia y Sasha Obama, las hijas del presidente. Pero a partir de 2010, si el Congreso corta los fondos, esos niños de bajos recursos tendrán que regresar a la escuela pública.
Muchos demócratas, en particular de minorías negras y latinas, consideran que el partido estuvo siguiendo una política inadecuada en lo que se refiere a educación. Sin embargo, si bien la mayoría demócrata en el Congreso aprobó el programas por 5 años más, prohibió su expansión.
El ex congresista Tom Davis defendió la expansión, afirmando que “sería un crimen permitir que los alumnos tenga que salir de escuelas privadas de alta performance para volver a las escuelas públicas del distrito, que son las peores del país”. Estadísticas muestran que en el período escolar 2006/07 únicamente la mitad de los estudiantes en nivel escolar en Washington tenían niveles apropiados de lectura y escritura, el menor porcentaje del país. Solo el 9% de los alumnos que comienzan el nóveno año de escuela terminan la universidad en menos de 10 años.
El presidente, así como su exitoso secretario de Educación, Arne Duncan, que ha reformado las escuelas de Chicago y comparte una larga amistad con el presidente, además de su formación en la Universidad de Harvard, ven la enseñanza como un instrumento principal en las reformas de esta administración. Ya que una mejor educación es fundamental para reducir la brecha entre ricos y pobres y aumentar la productividad de los trabajadores, la expansión del programa de vouchers en Washington sería una buena manera de empezar.