Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Coffee Breakarrow De la vía chilena a la vía insurreccional

Coffee Break
De la vía chilena a la vía insurreccional

Artículo correspondiente al número 268 (24 de diciembre de 2009 al 28 de enero de 2010)


Por Juan Paulo Larraín

 

Editado en 1974, De la vía chilena a la vía insurreccional, escrito por Genaro Arriagada, abarca el proceso previo a 1970 y el gobierno de la Unidad Popular. El autor tuvo suficiente tiempo para ponderar los hechos y estudiar a fondo todas las fuentes de la época, por lo que su gran virtud es dejar hablar a los documentos más que desarrollar teorías propias respecto de los acontecimientos. Otro acierto de este libro es el prólogo del ex presidente Eduardo Frei Montalva, de 31 páginas, que es en sí mismo un gran texto que nos deja consejos, lecciones y advertencias. En un detallado análisis de los escritos y dichos de los dirigentes de los partidos que formaron el gobierno de Salvador Allende, Arriagada demuestra que la vía chilena al socialismo fue desde el principio una ilusión, ya que todas las agrupaciones que apoyaban a Allende, salvo la excepción táctica del Partido Comunista, estuvieron por provocar una caída violenta de la democracia.

No deja de ser sorprendente la coincidencia de nombres con dirigentes políticos actuales o sus hijos. El miércoles 22 de agosto de 1973, los comités de diputados del Partido Demócrata Cristiano y del Partido Nacional presentaron un proyecto de acuerdo que cambiaría el curso de la historia de Chile. El primer orador fue el diputado Claudio Orrego Vicuña, quien habló por encargo explícito de Patricio Aylwin, afirmando que “ …la crisis no se resuelve; al contrario, se agudiza día a día. Por eso, nosotros, hoy día, en esta corporación y ante la faz de Chile, queremos decir que ha llegado la hora, que ha llegado el momento de que digamos una vez más nuestra verdad responsablemente ante el país y ante la historia, porque el Congreso no puede seguir silenciando la grave situación por la que atraviesa Chile y tiene que hacer un enjuiciamiento global de ella, porque la situación de ilegalidad pasa por atropellos reiterados a las resoluciones del Congreso Nacional, por atropellos reiterados a las atribuciones del Poder Judicial, por atropellos reiterados a las facultades de la Contraloría General de la República, por atropellos reiterados a los derechos de los ciudadanos, a los medios de comunicación de los chilenos y hasta, en algunos casos, a la libertad de las personas...”

El acuerdo, aprobado por casi dos tercios de los diputados, acusaba al gobierno del presidente Allende de veinte violaciones concretas a la Constitución y las leyes, entre las cuales destacaban amparar grupos armados, torturar, detener personas ilegalmente, amordazar a la prensa, manipular la educación, limitar la posibilidad de salir del país, confiscar la propiedad privada, formar organismos sediciosos, violar las atribuciones del Poder judicial, el Congreso y la Contraloría, y todo ello de manera sistemática y con el fin de instaurar en Chile “un sistema totalitario”. Finalmente, el acuerdo hacía un llamado al presidente de la República y a los ministros miembros de las Fuerzas Armadas a poner “inmediato término” a estas graves violaciones a la Constitución. El diputado comunista Jorge Insunza pronunció como respuesta un discurso amenazante, sosteniendo que si se aprobaba el proyecto de acuerdo, fuerzas extranjeras invadirían de inmediato el país.

Allende, a su vez, en su respuesta dijo que insistirá en su camino ilegal pues “tras la expresión Estado de Derecho se esconde una situación que presupone una injusticia económica y social entre chilenos que nuestro pueblo ha rechazado”. Estas palabras estaban en línea con las la que había dicho su ministro de Justicia el 1 de julio de 1972: “la revolución se mantendrá dentro del derecho mientras el derecho no pretenda frenar la revolución”. Estas extensas citas son sólo una muestra de la amplia documentación que expone Arriagada.

Como decíamos, la introducción del ex presidente Eduardo Frei Montalva es una pieza notable. Frei Montalva vivía bajo el peso de la acusación de ser el “Kerensky chileno” y por eso decidió quedarse en Chile a enfrentar los intentos de dictadura con gran riesgo personal, como lo demostraría el asesinato en 1971 de su ex ministro del Interior Edmundo Pérez Zujovic.

Hay testimonios de que Frei llegó a la convicción de que sólo las Fuerzas Armadas podían impedir que Chile se transformara en una segunda Cuba. En una reunión el 6 de julio de 1973 con la directiva de la Sofofa, Frei les dirigió palabras que no daban pie a ninguna interpretación ambigua: “nada puedo hacer yo, ni el Congreso ni ningún civil. Desgraciadamente, este problema sólo se arregla con fusiles... les aconsejo plantear crudamente sus aprensiones, las que comparto plenamente, a los comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, ojalá hoy mismo”.

En la introducción al libro, Frei Montalva dice que al examinar sus páginas se puede constatar que la democracia existente en Chile, para los partidos de la Unidad Popular, era falsa y formalista, que era necesario destruirla para construir otra. Expresa textualmente: “¿por qué respetar entonces esa democracia que era una gran farsa y un tremendo engaño?” Sigue en sus dichos Frei Montalva afirmando que si se ha detenido en este prólogo no es por placer sino porque no puede permanecer silencioso ante una sistemática campaña destinada a deformar y ocultar los hechos y las responsabilidades.

Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

1 Comentarios

Hernan Gotschlich Werner :

Publicado Miercoles 30 de Diciembre, 2009 - 22:40 hrs

Sr Larrain. Me gustaria leer el libro que Ud. comenta pero no lo pude conseguir en librerias de Temuco. Si Ud. me pudiera dar algun dato de donde poder comprarlo o por lo menos la Editorial se lo agradeceria . 
Atentamente Hernan Gotschlich W.

 
IAB ChileCertifica.com