|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Coffee Break Aguante la risa, ministro |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 280 (del 15 al 29 de julio de 2010)
La Concertación subsidió su escasez de liderazgo con una oposición unida en el Congreso. Mal para La Moneda y su estrategia legislativa. Por Guillermo Turner.
Es cierto, la risotada del ministro y el posterior llamado de atención del senador –que, dicho sea de paso, es el mismo que hace un año ofreciera al país una clase de galantería a punta de garabatos en plena proclamación de su candidato– apenas servirán para el anecdotario de hechos intrascendentes que proliferan en los pasillos del Congreso Nacional. Pero sería arriesgado minimizar su relevancia como muestra del deterioro en las relaciones entre el gobierno y los parlamentarios de oposición.
Para qué decir el rechazo del royalty. A falta de liderazgos, la Concertación renace en base a estas demostraciones de unidad y al extenso currículo de sus diputados y senadores. Quedó claro en el incidente con el ministro: 40 años de trayectoria política pasaron por encima de un rostro nuevo en estas lides.
Electoramente parece una estrategia poco lucrativa, y en eso tienen razón La Moneda y ese cúmulo de encuestas de opinión que utilizan para apoyar su accionar. Pero aquí estamos frente a un oso herido, que fortalece sus órganos internos con estas maniobras – grandes y pequeñas. Ya tendrá tiempo para salir a recuperar los votos perdidos, por ahora una parada de carro al ministro viene bien para recordar al gobierno que está frente a un animal de temer.
¿Puede La Moneda basar su agenda legislativa en la negociación, en cada oportunidad, con Marinovic o Sabag? ¿O vivir contando los votos y acarreando diputados enfermos hasta el hemiciclo? Considerando que la derrota del royalty se dio en la Comisión Mixta –el preciso escenario escogido por los estrategas de gobierno– entonces el problema es bastante más estructural. Las mayorías conseguidas para colocar a Alejandra Sepúlveda al frente de la Cámara no pasan de ahí y la Alianza no consigue representar más que a ese frágil matrimonio entre RN y la UDI, mientras se desvanece la imagen de una Coalición por al Cambio capaz de convocar a otros seguidores.
En la oposición toman palco. Les basta con controlar a sus huestes. Ahora sí que no hay espacio para los díscolos. Están confiados en que, a fin de cuentas, la autoridad no tendrá más remedio que acordar una agenda con ellos. Y ahí estará el oso, listo y fortalecido. Mejor no reírse. No vaya a ser que despierte antes de tiempo.