Los desafiantes - Revista Capital

Coffee Break

Los desafiantes

Para celebrar nuestro aniversario número 17, invitamos a un grupo de voces sub 40 a un encuentro en Valparaíso, para debatir sobre los desafíos de su generación en el espacio público. Para estar a tono con la concurrencia, le pedimos al columnista de Capital Cristóbal Bellolio que oficiara de maestro de ceremonia. Esto fue lo que vio.

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Desafiantes

La cita fue el pasado miércoles 24 de julio y se extendió hasta el jueves 25. Cual viaje de estudios, la mayoría de los contertulios se trasladó en bus desde las oficinas de la revista en Apoquindo hasta los complejos recovecos del Cerro Alegre. Minutos antes de partir se nos bajaba uno de los invitados: Juan Carlos Jobet fue anunciado esa misma tarde como flamante ministro del Trabajo. Por distintas razones, tampoco alcanzaron a subirse al bus la integrante de Revolución Democrática, Javiera Parada; el abogado democratacristiano, Sebastián Iglesias y el periodista Pedro Cayuqueo, quienes también fueron convocados. Los que finalmente llegaron al delicioso hotel Casa Higueras fueron el abogado de LyD, José Francisco García; el prosecretario UDI y candidato a diputado por San Bernardo, Jaime Bellolio; el columnista y filósofo, Daniel Mansuy; el director del Think Tank Horizontal, Hernán Larraín Matte; el ex ministro y fundador de Evopoli, Felipe Kast; el historiador Juan Luis Ossa; la actriz Luz Valdivieso; la presidenta electa de la Juventud Socialista, Karina Delfino; el economista y columnista de Capital, Fernando Larraín; el arquitecto y fundador de Plataforma Urbana, David Assael; el empresario Cristóbal Yuraszeck; el creador de Reforestemos Patagonia, Matías Rivera; el director ejecutivo de la Asociación de Emprendedores, Cristián López y el ingeniero científico residente en Silicon Valley, Eduardo Abeliuk. Y yo, claro. Junto a los anteriores contamos con la compañía del espléndido y mateo grupo de periodistas de la revista, que por cierto ayudaron considerablemente a reparar el desequilibrio de género del salón.

Como reza la portada de esta edición especial, la actividad llevó por título “Los Desafiantes”. No fue un título baladí. Los reunidos representaban de cierta manera a una generación que, en promedio, ronda los 30 años y hace sus primeras piruetas en la discusión de asuntos de relevancia nacional. Son desafiantes en el sentido que son retadores. Buscan renovar los cuadros dirigentes. Buscan sustituir a sus padres en la toma de decisiones. Buscan ser protagonistas.

En la educación, aparecieron en todo su esplendor las tensiones entre libertad e igualdad. Se debatió si acaso era posible concebir políticas públicas eficaces en un escenario de polarización ideológica.

Por lo mismo, la pregunta central que cruzó la discusión fue qué haríamos distinto si fuésemos nosotros –en lugar de la actual generación gobernante– los que ostentáramos el poder en la política, la economía o la cultura. La conversación se articuló en torno a tres subdivisiones tradicionales: las cuestiones políticas, las económico-sociales y finalmente las llamadas materias valóricas o morales. Ordenados y entusiastas –aunque un poco dañados por tanto brindis la noche anterior– nuestros contertulios fueron pidiendo la palabra y su servidor fue moderando el debate. En las páginas siguientes, encontrará un resumen de las intervenciones de cada participante. Yo me dedicaré ahora a sintetizar los principales puntos de acuerdo, así como las discrepancias centrales de la jornada.

Lo primero que considero digno de atención es que, en general, existe una sutil conciencia de generación. Quizás sea demasiado referirse a un ADN compartido, pero es innegable que el tono, la disposición y el ámbito de referencias utilizadas por el grupo perfila un conjunto de características comunes. Me quedé con la impresión de que existe una cierta confianza en que dichas características –que se reflejan en el lenguaje pero obedecen a una determinada experiencia histórica– serán importantes a la hora de alcanzar los acuerdos que configuren el nuevo Chile. Me veo tentado a escribir sobre amistad cívica –vuelvo a los brindis de la noche anterior– pero quizás sólo sea el trato normal que un puñado de seres humanos debe prodigarse en ausencia de historias personales de dolor y violencia política, como aquéllas que marcaron a nuestros padres y abuelos. Admito que el hecho de que la mesa haya estado levemente inclinada hacia la derecha puede servir como argumento para cuestionar la verdad de este análisis, pero es insuficiente para contradecirlo.

Sin miedo

Un síntoma de este animus generacional –sólo explícitamente puesto en duda por un escéptico Juan Luis Ossa– fue el bajo temor al cambio institucional. Desde asamblea constituyente a reforma electoral, prácticamente todas las intervenciones dieron a entender que la estabilidad política pasa por procesos de necesaria adaptación y ajuste, antes que de congelamiento. Aquí fueron reiteradas las alusiones a la competencia como herramienta para mejorar el sistema político, especialmente el electoral. Varios advirtieron que la generación que actualmente conduce los destinos del país, fue curtida en una dinámica de miedo y desconfianza. Pero este juicio fue desarrollado sin reproche, sino más bien con un grado de comprensión de los distintos fenómenos políticos que les tocó vivir a ellos y a nosotros.

El segundo punto de acuerdo que me parece interesante destacar, se forjó en torno al rechazo ético y político de la desigualdad social. La caricaturizada tesis de Jovino Novoa naufragó en la mesa del Casa Higueras. En especial fue la segregación urbana el ámbito que mejor graficó la inquietud de los participantes. Tener ciudades –en especial Santiago– con guetos habitacionales excluyentes que viven realidades tan distintas les pareció a casi todos una cuestión preocupante. El problema de tener urbes territorialmente expansivas, donde los ciudadanos se demoran dos horas en llegar al trabajo y dos horas de regreso a casa fue unánimemente resaltado como un atentado grosero contra la dignidad y la calidad de vida. Ojalá hubiésemos sido igual de ocurrentes con las soluciones como coincidentes fuimos en el diagnóstico.

La bancada no-política puso sus fichas en revalorizar el emprendimiento y la innovación como motores de crecimiento y progreso económico. Volvió a aparecer la idea de competencia como factor central del modelo. La igualdad de oportunidades fue reivindicada en varias ocasiones. Lo mismo con el concepto de mérito como legítimo mecanismo asignador de recompensas sociales. Se llevó la discusión al campo de la educación, donde aparecieron en todo su esplendor las tensiones entre libertad e igualdad. Se debatió si acaso era posible concebir políticas públicas objetivamente eficaces en un escenario de polarización ideológica.

Más liberales

Los tiempos se fueron acortando y quedó espacio reducido para tratar las llamadas cuestiones valóricas. Aun así aparecieron ciertos criterios comunes y otras divergencias relevantes. En primer término, hubo general aceptación de la tesis que señala que las nuevas generaciones son “más liberales” que sus padres. Ya sea por la abundancia de información, un acceso más universal a la educación superior, la prosperidad material del país o haberse habituado a convivir con la diversidad, pareciera que Chile avanza poquito a poco de un modelo tradicionalista de valores a uno más bien racionalista y secular. O como señaló uno de los comensales, nuestra generación parece entender que no existe un único modo de “vida buena” que la autoridad deba promover en forma excluyente. Vivir en una sociedad pluralista ya no es la expresión de un deseo; es el reconocimiento de una realidad. Hubo fricciones menores en materia de matrimonio igualitario y legalización de drogas. No así en el caso del aborto, donde las posiciones estuvieron más fuertemente enfrentadas. Lo mismo respecto del rol de la religión en el espacio público, donde no hubo consenso respecto al modelo deseable.

Así llegamos al final de una maratónica jornada de discusión donde todos tuvieron su espacio. Lo que no se alcanzó a tratar en la mesa de trabajo se siguió desmenuzando en el almuerzo de despedida, bajo la helada brisa del puerto. Lo que los desafiantes harían distinto será, en cuestión de tiempo, una realidad. •••

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 Eduardo Abeliuk

Eduardo Abeliuk

Edad: 34 años.

Actividad: Emprendedor/ PhD en Ingeniería Eléctrica de la U. de Stanford/ Fundador de Classroom.tv/ Co-fundador de TeselaGen Biotechnology.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No.

La mayor vergüenza de Chile es: La concentración de la riqueza, desigualdad de ingresos, y falta de políticas que permitan confrontar este problema vía redistribución y acceso a educación de calidad. Además, la falta de un mejor diseño regulatorio que garantice una mayor competitividad en el sistema.

El libro que me ha marcado: Gravitation, de Misner, Thorne  y Wheeler.

Admiro a: Yuri Milner.

"Sueño con un sistema más participativo, con más transparencia. Un Gobierno 2.0, por así llamarlo, donde la generación de contenidos (cuáles son los desafíos, las ideas, pero también las soluciones) se produzca desde la propia gente. Una plataforma donde el flujo de información sea eficaz, donde la gente pueda tener más canales para expresar lo que siente, sin necesidad de salir a la calle a protestar o tirar piedras. Uno ve eso en EE.UU. Allí la gente no sólo propone sino que puede comentar y criticar las decisiones de la política y cómo votan los distintos parlamentarios”.

“Necesitamos mucha más competencia. El problema es que la libertad genera naturalmente una brecha entre gente que va a tener más y gente que va a tener menos. La pregunta que hay que hacer es cómo se realiza la distribución de la riqueza; hay que apuntar a que la media vaya mejorando y que sea una distribución sana”.

“En Chile, hay una concentración muy grande del poder económico. La solución pasa por generar más competencia y mejorar la distribución. Eso se logra –aparte de mejorar la educación para emparejar la cancha– apoyando a las pymes, a través de regulaciones, acceso al financiamiento. Y también pasa por la innovación. El emprendimiento tiene que ser empujado desde lo público y lo privado”.

“Codelco entrega parte importante del ingreso de Chile, igual como hace 100 años era el salitre. ¿Qué pasó? Se inventó el salitre artificial, y hubo una gran crisis. Hay que entender que tenemos recursos minerales que no van a durar para siempre. Ya se están inventando ciertos materiales, en particular el grafeno, que muchos ven como un posible sustituto del cobre. Grafeno es carbono con cierta estructura. Todos los países podrían tenerlo”.

“En Silicon Valley se usa cobre en circuitos integrados y en esas capas ya el cobre se va a reemplazar por grafeno. Y quizá empiece a usarse a escalas mayores. Como país no estamos preparados para ese cambio. Si no le damos énfasis a la innovación, vamos a ser menos competitivos globalmente. El problema es que las grandes empresas hacen poco para innovar, y no gastan en investigación ni desarrollo. Tampoco compran innovación. En EE.UU., las grandes empresas compran a las pymes que desarrollan nuevas tecnologías, y así promueven un círculo virtuoso”.

“Ahora bien, no todo pasa por la distribución de la riqueza ni por lo económico. También hay que cuestionarse qué hace a la gente más feliz. Estudios demuestran que hasta cierto punto, aunque el nivel de riqueza aumente, la felicidad no lo hace igual. Por ejemplo, si ya tienes un buen sueldo y te lo suben, se ha comprobado que no hay un gran impacto en tu felicidad. Pero hay otras cosas que sí tienen un impacto fuerte: cuando las personas se tienen que movilizar más de media hora a su lugar de trabajo, eso produce frustración y una gran infelicidad difícil de revertir. Por eso necesitamos ciudades y barrios más integrados”.

“Una cosa preocupante que observo en Chile es que los role models vienen de la farándula. Los emprendedores, los que innovan, no son modelos a seguir. Eso debería cambiar si queremos un mejor país”.

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David Assael

David Assael

Edad: 33 años.

Actividad: Emprendedor/ Arquitecto /Soñador /Ceo de ArchDaily.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No.

La mayor vergüenza de Chile es: La pésima distribución de oportunidades originada por una desigualdad socioeconómica muy profunda, que como sociedad no queremos ver ni afrontar.

El libro que me ha marcado: El gozo, de Alexander Lowen.

Admiro a: Elon Musk, emprendedor sudafricano que probablemente será quien lleve a la humanidad a otros planetas con SpaceX, su empresa aeroespacial.

"De política no entiendo demasiado. He tenido la oportunidad de conocer mucho Chile y viajar, y me doy cuenta de que la mayor parte del país no está representada en la clase política y que ése es el origen de los problemas que tenemos. Eso nos cuesta entenderlo, proyectarlo y vislumbrarlo”.

“Hace poco leí una carta a El Mercurio del capellán de la cárcel, Luis Roblero, sobre el tema de las farmacias. Ésta grafica súper bien lo que pasa en Chile. No habla solamente sobre quiénes van a la cárcel y quiénes no por un tema de recursos, sino que también tiene que ver con la educación. Llevamos años hablando de que nuestro principal problema es la desigualdad de oportunidades que tiene origen en la educación, pero en el contexto actual no sé cómo eso podría cambiar”.

“Nuestras ciudades están muy fraccionadas. Yo tengo una amiga holandesa que vive hace cuatro años en Chile y cuando entró a trabajar a una empresa, los operarios hacían apuestas sobre de qué parte de Santiago ella venía, debido a lo raro de su acento. La mayoría creía que era de Las Condes. ¡Y era de Holanda! Así de fracturado está nuestro país. Alguien que vive en Puente Alto no tiene por qué conocer a alguien que vive en Vitacura, y a la vez eso nos da estabilidad y paz social, lo que es una ironía”.

“Vivimos una realidad diaria que es súper injusta. Tuve la oportunidad de pololear tres años con una chica que tenía un origen súper humilde: vivía en una población, su papá era maestro de la construcción y su mamá era nana. Yo vivía el contraste con mi propia realidad semanalmente”.

“Me encanta que haya aparecido aquí el tema de la ciudad como lugar de encuentro, como la cancha. En Chile vivimos en ciudades enrejadas, por el miedo que tenemos al desconocido, al otro, a ese otro que no conocemos. Hace un par de meses estuve en Rusia con un oligarca ruso que está creando, posiblemente, el centro de postgrado en estudios de ciudad más avanzado de Europa. Le pregunté por qué lo hacía, y respondió que para él y su familia la cultura es muy importante, y que el lugar para que haya más cultura e integración es la ciudad”.

“Yo creo que la ciudad, como espacio público, es algo que nos falta mucho por impulsar en Chile. Está claro que ciudades que son más densas son más integradas socialmente que las ciudades dispersas o divididas socialmente. Y ahí tenemos un problema con el mercado, porque lo que sucede en Santiago es que, por lejos, el mejor negocio inmobiliario es construir hacia la periferia en vez de construir hacia adentro, y eso hace que tengamos que expandirnos, generar más transporte privado, más autopistas, mientras que todo el mundo está volviendo al centro. La crisis subprime en Estados Unidos dejó súper en evidencia eso. Volver hacia el centro quiere decir volver a encontrarnos, volver a vernos, volver a compartir medios de transporte”.

“En el tema valórico, yo creo que necesitamos sacarnos los prejuicios. Nuestra sociedad es muy prejuiciosa. Hay que hablar de los temas con datos, con información dura para entender”.

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Cristóbal Bellolio Badiola

Cristobal Bellolio

Edad: 33 años.

Actividad: Académico Escuela de Gobierno, Universidad Adolfo Ibáñez.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No es un partido, sí un movimiento: Red Liberal.

La mayor vergüenza de Chile es: ¿Podría haber una deuda más grande que la pobreza dura?

El libro que me ha marcado:  El nombre de la rosa, de Umberto Eco.

Admiro a: De la política chilena, a Frei Montalva, Jaime Guzmán y Ricardo Lagos. De afuera, Mandela y Tony Blair.

"Me pregunto si acaso los esfuerzos por reducir la desigualdad no nos llevarán de alguna manera a evitar la segregación en forma compulsiva o coercitiva. A ‘obligar el encuentro’ como decía Sebastián Bowen en el libro Dónde está el relato. Pasar de la segregación a la cohesión social por la vía forzosa. Porque cada vez que dejamos jugar a la libertad, normalmente se alteran los patrones igualitarios. En esto suscribo la tesis de Robert Nozick: Liberty Upsets Patterns. La libertad casi siempre es disruptiva, porque la libertad tiende a producir desigualdad”.

“La clásica discusión sobre el financiamiento compartido revela esta tensión. Cada vez que un padre quiere mejorar la educación de su hijo pone 10 mil pesos por sobre la subvención básica. El que puede poner 15 mil, pone los 15 mil. Y así vas creando segregación. La única manera de evitar esto pasa, al parecer, por limitar la libertad de elección modelada por el copago. Vuelvo a la pregunta: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a sacrificar ciertas libertades individuales que producen desigualdad –entendiendo libertad como ausencia de restricciones– para conseguir menos segregación y menos desigualdad en los resultados?

“Quiero desafiar el aparente consenso respecto de que hay políticas públicas objetivamente buenas. No son neutras. Hay tensiones ideológicas en juego y en ese sentido aplaudo la contribución de los Atria y los Mayol que no están en esta mesa. Creo que han ayudado a revelar los valores que están en juego. Por ejemplo, a veces habrá que decidir entre meritocracia o inclusión”.

“Meritocracia es que el mejor del curso en un liceo municipal, independiente de si estudió en La Pintana, La Granja o San Ramón, llega a un mejor colegio como premio a su esfuerzo individual. El discurso meritocrático es: puedes llegar tan lejos como tus talentos lo permitan. Pero el discurso de la inclusión no dice eso. Para esta visión no es bueno que el mejor del curso se vaya porque el curso gana más dejando al bueno adentro. Por lo tanto, la consigna no es vuela lo más alto que puedas con tus talentos, sino que quédate, porque así el efecto que generas entre tus compañeros es mejor. Este paradigma de la inclusión o integración es normativamente distinto del anterior y las políticas públicas pueden orientarse en uno u otro sentido”.

“Estas son disputas legítimamente ideológicas. Pongo el ejemplo de un debate que está ocurriendo hoy. En Gran Bretaña el sistema de salud, el NHS, es público y gratuito. Cualquier persona, independiente de su nivel de ingresos, se atiende ahí. La interesante discusión filosófica es, si acaso se debe permitir a los usuarios que lo deseen pagar un monto complementario para mejorar su prestación básica gratuita. Imaginemos que puede implicar pasar de una sala común de maternidad a una pieza individual con ciertas comodidades. Los que están a favor dicen ‘permitamos la libertad de las personas de hacer lo que quieran con su dinero, además el NHS no pierde nada sino por el contrario, obtiene recursos adicionales’. Los que se oponen también ocupan un argumento ideológico y recuerdan que el pilar del sistema es justamente la igualdad entre los ciudadanos. Al permitir la libertad de poner 20 pounds más sobre la mesa, dicen, estás afectando estructuralmente el pilar normativo fundamental del sistema”.

"Por eso insisto en que las políticas públicas no son neutras cuando se trata de definir cuál es el valor preferente. O es libertad o es igualdad. Muchas veces ambas van a entrar en tensión y hay que reconocer legítimamente esa tensión. Así al menos entendemos mejor a aquéllos que quizás prefieren que todos seamos más pobres pero más iguales”.

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Jaime Bellolio

Jaime Bellolio

Edad: 32 años.

Actividad: Ingeniero comercial/ Prosecretario UDI/ Candidato a diputado por San Bernardo- Buin-Paine y Calera de Tango.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: UDI.

La mayor vergüenza de Chile es: La existencia de indigencia y campamentos en el Chile de 2013 y el que sigamos con tantas excusas para no mejorar la educación de los más vulnerables.

El libro que me ha marcado: La granja de los animales, de George Orwell, y Los orígenes del orden político, de Francis Fukuyama.

Admiro a: Mi señora y mis hijos. Y en política, a José Antonio Kast.

"Hay una discusión en torno a la definición de lo público. Una visión de que lo público es lo que hace el Estado y, por ende, eso tiene que estar registrado en una Constitución. No soy partidario de eso, los derechos de las personas vienen por el solo hecho de ser seres humanos. Cuando uno escucha ‘queremos una nueva Constitución’, hay que analizar qué significa, cuáles son esos cambios tan profundos que quisieran hacer para uno y otro lado”.

“¿Qué cosas se podrían cambiar de la Constitución? Miles. Se ha cambiado 224 veces desde 1990 a la fecha. Es decir, ya tenemos una nueva Constitución. Entonces, la figura de que esto es una cuestión inamovible no es tan así. Soy partidario de que este gobierno proponga vías institucionales de cambio y no, como se dijo, por las buenas o por las malas”.

“No veo que estemos en una crisis de la democracia, pero sí hay señales de una crisis por la forma piramidal en la que se toman las decisiones. Es interesante que ya no aguanta más esta política que se encierra en sí misma, que se mira, que está completamente lejos y que cree que unos pocos puedan desarrollar las mejores soluciones para muchos. Hay más exigencia de transparencia y estamos frente a una generación que le tiene menos miedo a los cambios”.

“Cuando uno se pregunta si reducir la pobreza o la desigualdad, hay que reducir ambas. Lo que pasa es que las herramientas con las que tenemos que hacerlo no son evidentes”.

“Las personas que le dan un valor agregado a sus actividades tienden a agruparse y, al hacerlo, nacen lugares como Palo Alto u otros polos de desarrollo. Entonces, la pregunta es si es mala esa desigualdad. Creo que no, porque puedes acceder a ese carril a través de tu esfuerzo”.

“En educación se tiende a decir algo similar a lo que sucede en salud: que se necesita más plata y que sea visible. Es decir, el colegio con segundo piso, con cancha y computadores. Pero eso no es mejor calidad, la calidad es lo que pasa adentro de la sala de clases. El modelo de aprendizaje está obsoleto y nuestros hijos aprenden de manera totalmente distinta a como aprendíamos nosotros. Tratar de enseñarles de la misma manera y meterles los conocimientos con pizarrón y tiza, no da para más”.

“Y sobre la gratuidad, me pregunto para quién y para qué. ¿Para que entren personas más vulnerables? Si eso queremos, la solución no es educación gratuita para todos. En Argentina entran 4 mil alumnos a ingeniería a primer año y se gradúa el 7%, y el Estado paga por los 4 mil. El financiamiento universitario es la punta del iceberg, pero no lo más justo porque hay una serie de temas que son mucho más importantes”.

“Veo que somos una generación más liberal, pero creo que la libertad tiene límites, y por eso no soy partidario del aborto. La libertad no puede afectar a un tercero. Entiendo la lógica del aborto terapéutico, pero no creo que sea una terapia matar a un niño. Pero, en todo caso, esos temas sí tienen que discutirse, y no sólo en el Congreso, sino en todo tipo de instancias”.

“En el tema de la droga, lo que veo en las poblaciones vulnerables no es marihuana, son otras drogas duras, entonces cuando me dicen que al despenalizar la marihuana se va a solucionar el problema de la droga en Chile, no es así. Me parece bien que se haga el debate del placer de consumir marihuana, más que el eslogan de que cura o no el glaucoma”.

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Karina Delfino Mussa

Karina Delfino

Edad: 24 años.

Actividad: Concejala de Quinta Normal/ Ex líder de la revolución “pingüina”.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: Presidenta de la Juventud Socialista/ Miembro del comando de Michelle Bachelet.

La mayor vergüenza de Chile es: Su alto nivel de desigualdad social.

El libro que me marcó: Lorca, de la Reforma Universitaria a la lucha antidictatorial, de Juan Azócar, y Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez.

Admiro a: Carlos Lorca y Laura Allende.

"Tenemos una crisis en cuanto a la confianza en las instituciones y la desconfianza que existe hacia la política. Creo que, lamentablemente, casos como lo que ocurrió con el Censo hacen que las personas sigan creyendo que los políticos no sirven para nada o tengan consideraciones de otra índole".

"Muchas personas creemos profundamente en la política como la forma de hacer los cambios reales y por eso es súper importante que la gente pueda volver a creer y reencontrarse con la política”.

“Tenemos, por ejemplo, una próxima elección de consejeros regionales (Cores), pero nadie tiene idea de qué se trata ni para qué sirve esta institución. Por eso, creo que sería sumamente importante ir aclarando cuál es el rol de cada uno de los que nos dedicamos a la política”.

“Pienso que tenemos que dar un paso hacia una nueva Constitución, independientemente de cuáles sean los canales. Creo que no hay que perderse en el medio, sino que en el fin de poder darle a Chile un nuevo sistema político y, por lo tanto, una nueva Constitución”.

“Hoy la principal discusión que debemos tener, más allá de nuestra generación, es cómo luchamos para enfrentar la desigualdad. Desde los 90 en adelante Chile cambió, se superaron varios índices de pobreza, pero aún falta por avanzar y eso no lo podemos dejar a la suerte del mercado y la competencia. Y ahí, como nueva generación, tenemos un rol que jugar. Debemos avanzar hacia un país que tenga mucha más unidad y conexión”.

“Yo creo que internet, por ejemplo, es un medio que utilizamos preferentemente esta generación. En general, la población no está en Twitter. Yo soy concejala de Quinta Normal, recorro la comuna y la gente no sabe lo que es Twitter. Por eso creo que basarse muchas veces en lo que dice o no dice Twitter es basarse en una realidad de un público súper selecto. Facebook es más masivo, pero en Facebook no se ha habla mucho de política”. •••

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José Francisco García

Jose Francisco Garcia

Edad: 34 años.

Actividad: Coordinador de Políticas Públicas del Instituto Libertad y Desarrollo/ Profesor de Derecho Constitucional en la UC.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No.

La mayor vergüenza de Chile es: Los más de 500 campamentos que quedan.

El libro que me ha marcado: La rebelión de Atlas, de Ayn Rand.

Admiro a: Los viejos Whigs.

"Como generación, hay muchos desafíos que tenemos que asumir. El primero es sobre el sentido de la política y cómo vemos la Constitución. Lo que hoy nos tiene más divididos es el rol y las reglas que podemos incluir en ella y cuántas trabas, procedimientos y derechos va a fijar.

"Es interesante, porque hay un giro en cómo uno ve el juego político que siempre estuvo centrado en el camino de asegurar determinados derechos. Probablemente nuestra generación tenga que ponerse de acuerdo en qué reglas básicas se fijan en la Constitución y cuánto vamos a dejar que la política y lo público desarrollen a través de la democracia”.

“Un segundo desafío tiene que ver con la idea de que tomar las decisiones del país a puertas cerradas, está agotado. En el pasado la elite lo pudo hacer, pero hoy la ciudadanía no está de acuerdo con ese modelo. Algunos dicen maximicemos la participación, a otros les gusta que siga el modelo de elite, y la cuestión es cómo seguimos defendiendo la democracia representativa que tenemos e incorporamos nuevos mecanismos de integración para las personas”.

“Chile está exigiendo las promesas del capitalismo y esas promesas no son solamente de mayor acceso a bienes, sino que a mejores servicios, a una mejor calidad en los productos. Se busca que haya fair play y que las condiciones sean claras para las empresas, los consumidores y los ciudadanos. Surge la necesidad de tener reglas del juego claras, un juego limpio y restablecer esa confianza es bueno para el país. Por eso quiero ser optimista sobre ese malestar generalizado”.

“Es relevante la relación entre política y negocios. Buena parte de la falta de competencia del mercado se da cuando los negocios capturan a la política, por lo que hay que tratar de evitar ese vínculo. Muchos ideales de la república se han venido abajo porque hemos sido incapaces de manejar bien esta relación entre dinero y política”.

“Cuando uno defiende la libertad económica y la autonomía en las políticas públicas, también pide autonomía en la toma de decisiones de nuestros proyectos de vida. Nuestra matriz católica tiene un impacto grande y no me gusta que en estas materias utilicemos al Estado para ser correa transportadora de programas, ya sea conservadores o progresistas. Al final hay que mantener el principio de respeto y de igualdad; eso es valioso y nos contribuye a ser una mejor sociedad”.

“También es relevante que muchos de los debates valóricos son cargados a lo normativo, porque miramos todo desde la evidencia. Cuando uno analiza si despenalizar o no la marihuana, o legalizar el aborto, es importante poner sobre la mesa que hay mucho que aprender y parece que aún estamos en discusiones muy amateurs sobre estos temas”.

“En materia de educación, creo que donde hay que invertir la plata es en los primeros años. Cambiar la pirámide no sólo en términos de educación superior, sino que en invertir en nuestros niños, que es donde nos estamos jugando todo el debate de la movilidad social y la igualdad de oportunidades. Cuando aplaudimos demasiado fuerte al movimiento estudiantil –que tuvo peticiones muy justas– debemos pensar que quedarnos sólo en esa discusión es muy pobre”.

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Felipe Kast

Felipe Kast

Edad: 36 años.

Actividad: Economista/ Ex ministro de Mideplan/ Candidato a diputado por Santiago Centro.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: Evolución Política (Evopoli)

La mayor vergüenza de Chile es: El Sename, la existencia de campamentos y guetos de pobreza.

El libro que me ha marcado: El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry.

Admiro a: Varias dirigentas de campamentos.

"¿Por qué existe desconfianza y falta de legitimidad en el modelo actual? Tiene que ver con la sensación de que siempre estamos bajo riesgo de capturas, lo que es siempre algo rentable. ¿Por qué no se ha podido hacer refresh en el computador y decir que tenemos proyectos que sí logran encantar? La pregunta que hay que hacerse es por qué hoy día los actores encargados de actualizar esa propuesta no hemos sido capaces de sintonizar. Y tiene que ver con la falta de competencia, porque cuando no la hay en el sistema político, no es tan necesario que te fuerces a tratar de tener sintonía”.

“La reforma a la Constitución o a los sistemas políticos es relevante. La pregunta es cómo abordas el problema: o vamos a generar las reglas del juego para que ese debate sea profundo entre actores que se suponen están para eso –sino para qué están los políticos–, o vamos a tener tal nivel de desconfianza que vamos a hipotecar esa deliberación y delegarla en la calle”.

“No debemos abandonar la deliberación, porque el mundo de las ideas y de la reflexión también es política. Veo con mucho temor que los políticos se han alejado a veces de ese mundo y, desgraciadamente, muchos de los partidos –por falta de competencia–, se han alejado de las bases y de la riqueza de la diversidad del localismo, que hace que esa deliberación no sea entre puros académicos que tienen doctorados afuera, sino que también se dé en distintos ámbitos de la sociedad”.

“En la política y en nuestra generación también abunda la maldición del diagnóstico. Somos muy buenos para hacer radiografías, pero poca solución. Me preocupa que muchas veces le echemos la culpa al mercado de no tener agenda en temas como la familia o la sociedad civil”.

“¿De quién es la culpa de que tengamos sectores capturados dentro de la economía? Y ahí, de nuevo, es fundamental que la elite se abra y que no usen ese lugar para ellos mismos, sino que en forma simétrica. Un mercado opera bien cuando actúa de buena fe, no podemos esperar que todos lo hagan, pero el regulador puede ayudar a que todo sea más simétrico, más simple, para que cuando haces un intercambio en el mercado, te sientas tratado con dignidad”.

“Si extrapolas lo mismo a las políticas sociales, nosotros en los últimos 30 años nos hemos basado mucho en las libertades individuales. Los emprendedores han hecho buena parte de la pega en la construcción de este país. Cuando el gobierno dice ‘hemos creado 800 mil empleos’, a mí me cuesta creerlo, porque también es trabajo de los miles de emprendedores”.

“En las políticas sociales hemos sido muy precarios, no hemos tenido el nivel de modernidad que hemos tenido en otras áreas. Cuando me tocó asumir como ministro, lo primero que preguntamos fue cuántos empleos sociales hay. Y no teníamos idea. No había una visión de que esos recursos que se invierten con los impuestos lleguen de verdad a nivelar la cancha, a generar esas condiciones para que esa libertad se expanda”.

“Hoy día hay más trabajo y menos pobreza, bien. Ahora, ¿soy capaz con esos recursos y más pega tener una educación que nos permita ser tratados con dignidad? Nos quedamos un poquito a la antigua en los espacios públicos. Y ésa es responsabilidad de los políticos”.

“Es súper poco sexy la palabra modernización, tal vez hay que cambiarla por dignidad. La Teletón, por ejemplo, no distingue nivel socioeconómico: es un lugar de encuentro con otras personas que necesitan atención para su discapacidad. Entonces tu libertad individual, que vives puertas adentro, la empiezas a experimentar en otros servicios. Y así puedes decir sí, esta libertad me gusta”.

“Hemos sido poco rigurosos para exigir esa libertad o simetría en el sector privado, pero también en la política social. Aumentamos el gasto público, pero sin preocuparnos del detalle para que ese gasto público se traduzca efectivamente en ese lugar de encuentro”.

“Me cuesta meter al aborto en el paquete. Porque en el fondo, la libertad se trata justamente de proteger a ese individuo y me genera una cierta contradicción pasar de liberal a casi a un egoísmo extremo. Creo que es delicado. Pongámonos de acuerdo en que si hay vida, queremos cuidar esa libertad. La base de la libertad es que define la libertad del otro. La libertad no es justificar a nuestro favor cuando nos conviene. No quiero que sea el Estado el que traiga una agenda en lo valórico o religioso. Que lo religioso tenga que esconderse no me parece, tiene mucho que aportar al ámbito público en la medida que esa discusión sea sana”.

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Fernando Larraín A.

Fernando Larrain

Edad: 35 años.

Actividad: Economista/ Académico UDP.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No.

La mayor vergüenza de Chile es: La desigualdad (no sólo de ingresos).

El libro que me marcó: La guerra de Galio, de Héctor Aguilar Camín.

Admiro a: A Blanca, mi señora.

"Nos encantaría ser parte del cambio en el ciclo político, pero tengo mis dudas de que realmente haya un cambio. Y en lo que soy más escéptico, es en que realmente queramos ese cambio".

"Tenemos un modelo económico gobernado por una elite. Y la única forma que eso cambie, es que la elite esté dispuesta a abrir sus puertas. No puede ser que en Chile el 2% de los directores de empresas sean mujeres, que la mayoría de los gerentes generales sean hombres, la mayoría ingenieros comerciales, civiles o abogados. Tenemos que movernos a tener mayores niveles de diversidad. Creo que la apertura de la elite es fundamental, si no, los cambios no se pueden imponer”.

“Dada la realidad cultural chilena, con los bajos niveles de capital social y confianza que tenemos, la Constitución sí es una herramienta relevante hoy, y tiene que ser mucho más allá que el Bill of Right de Estados Unidos, porque nuestra idiosincrasia lo necesita”.

“Estoy de acuerdo con que necesitamos más competencia, pero el Estado tiene que tener un rol fundamental en esto. Para poder competir tenemos que tener la cancha más o menos nivelada en acceso a financiamiento de la política, en partidos políticos, en minutos en televisión, en los medios de comunicación y creo que ahí la intervención del Estado debe ser relevante, sobre todo en un primer momento”.

“Creo que tenemos que movernos de nuestro sistema presidencial. Hemos tenido ‘suerte’, de tener presidentes relativamente buenos y razonables, y personas a cargo de los entes reguladores bastante buenos. Pero no tenemos balance de poderes y si hoy día un superintendente o el Presidente de la República se quiere escapar con los tarros, puede hacerlo. Y puede bloquear Barrancones y hacer muchas otras cosas más sin pedirle permiso a nadie. Y creo que ahí el Parlamento es fundamental para que exista ese balance”.

“Más mercado, sí, necesitamos más mercado. Necesitamos más emprendedores, innovación y más competencia, pero necesitamos más Estado también. Creo que aquí el paradigma no es Estado versus mercado. Es más mercado, pero con un Estado mucho más poderoso, en el buen sentido de la palabra. Lo mismo pasa con regulación y competencia. Ahora, para generar mayores niveles de competencia, hay que querer hacer los cambios”.

“Y en temas de ajuste, Chile necesita hoy día una reforma tributaria. Tenemos un problema muy importante de desigualdad y, a diferencia de algunos, yo sí creo que los impuestos son una vía para reducir la desigualdad, no solamente la transferencia. Pero, de nuevo, esto pasa por querer y por romper un poquito la ideología. Si se le sube un punto o dos el impuesto a las empresas, este país no se va a volver izquierdista y la inversión no se va a ir al piso. Tenemos que poner la evidencia encima de la mesa y ésta muestra que hay ciertas cosas que pasan cuando uno se va a los extremos y hay otras cosas que no”. •••

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Hernán Larraín Matte

Hernan Larrain Matte

Edad: 38 años.

Actividad: Director ejecutivo de Horizontal.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: RN y Evopoli.

La mayor vergüenza de Chile es: La falta de libertad de inclusión que vive la mayoría, y la concentración de poder económico y político que esto genera.

El libro que me marcó: A los 14 años leí escondido Isla 10, de Sergio Bitar, lo que me abrió la cabeza.

Admiro a: Steve Jobs, a mis padres.

"Tengo la impresión de que estamos frente al fin de un ciclo político. Hay una generación que da señales de fatiga y que tiene que buscar su liderazgo entre ex presidentes, o líderes noventeros para poder salir al paso. Aparentemente, hay también una nueva ciudadanía, capaz de generar movimiento social y poner nuevos temas sobre la mesa.”

“Si acordamos que estamos frente a un cambio de ciclo político, a continuación debemos decir cuáles son las preguntas de los próximos 25 años. Para ello, lo primero es no utilizar el software de los últimos 25 –fundado en el miedo a la dictadura– para hacerse las preguntas de los próximos 25. Ese software antiguo hizo que muchos actores dijeran ‘hagamos cambios suavecitos’, y creo que la Concertación administró razonablemente bien ese modelo, que corresponde a un ciclo que ya terminó. La pregunta ahora es cuáles son los desafíos que vienen, y bajo qué cultura política, bajo qué características generacionales, vamos a hacernos cargo de eso”.

“El modelo chileno se funda sobre el diagnóstico de que hay una crisis de representación y de confianza en el sistema y que debemos hacer importantes ajustes. Para que este modelo sea confiable, todos deben poder ejercer la libertad; si hay alguno que no la tenga –por ejemplo por condiciones de origen y de cuna–, entonces el sistema es injusto. Hay que hacerse preguntas sobre la Constitución y cómo hacer de la libertad algo que muchos puedan compartir. Bajo esa arquitectura podemos estar más cerca de un bill of rights que de una Constitución garantista, un modelo alejado de manifestaciones sociales, del cual yo al menos, me distancio”.

“Yo sí creo que las generaciones no traen verdades reveladas, pero son dueñas de su tiempo. Tienen un rol que jugar y desafíos, lo que Cristóbal Bellolio denomina como ‘experiencias compartidas’. Ésa es la cancha donde se produce esta conversación. Todos asumimos que la desigualdad es un problema estructural de la sociedad chilena y del país, y si los últimos 25 años fuimos exitosos en reducir la pobreza, hay un eje que tenemos que poner por delante, que tiene que ver con integración y cohesión social, lo que parte por reducir la desigualdad. Me parece fantástico que Jaime Bellolio, que es UDI, comparta ese diagnóstico, porque en parte del mundo al cual pertenece Jaime algunos te dicen que la desigualdad es natural y que tenemos que dejar que se reproduzca en la libertad del mercado”.

“Hay una crítica de la derecha al Presidente Piñera, que al hacerse cargo de la desigualdad habría abrazado un pensamiento de izquierda y un ideal que no le correspondía, cuando en realidad era algo que estaba al frente de todos nosotros y no se quería ver. Eso era simplemente ceguera. Ahí hay un consenso. Ahora, ¿cómo nos hacemos cargo de ese consenso? Asumiendo que en Chile hay serios problemas de libre competencia”.

“En la política hay desafíos. Hay captura, por eso hay que avanzar en materia de regulación al lobby, del financiamiento a la política, tanto de los partidos como de las campañas. Hay que avanzar en materia de tráfico de influencias, declaración de intereses, probidad. Cuando está concentrado el poder y la política, nada muy bueno puede salir de ahí”.

“En el ámbito cultural y valórico, creo que no existe una forma correcta de vivir la vida; hay valor en la pluralidad, en la diversidad, en la diferencia. Como dice Richard Florida, una de las claves de las ciudades creativas es la gran presencia del mundo gay. La tolerancia acepta al otro, pero la diversidad valora la existencia de esa diferencia. Y creo que tenemos que movernos para allá y compartir las maneras de vivir la vida, pero no imponerla, porque cada uno debe vivir como le parezca”. •••

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Cristián Ignacio López Díaz

Cristian Lopez Diaz

Edad: 27 años.

Actividad: Ingeniero comercial/ Director ejecutivo de la Asociación de Emprendedores de Chile.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No.

La mayor vergüenza de Chile es: La vista gruesa que se le da a varios mercados capturados, dejando fuera a posibles nuevos entrantes con grandes soluciones a los problemas actuales.

El libro que me marcó: The Wisdom of Crowds, de James Surowiecki, y Padre rico y Padre pobre, de Robert Kiyosaki y Sharon Lechter.

Admiro a: Los emprendedores que, pese a todo, salen adelante.

"Los cambios no pasan por la Constitución, sino por otro tipo de iniciativas. Pasan por tener pantalones. Hoy hay que dar mucha más prioridad a la competencia en todos los ámbitos. La captura permite que haya ciertas irregularidades en el funcionamiento tanto de la política, como en los mercados. Hoy, obviamente la gente se siente alejada cuando ve que la multa por la colusión de las farmacias son $225 millones de pesos y clases de ética por algo que está haciendo sufrir a todo el mundo ¿Qué es eso?”

“Hoy día la información sí llega a todas partes, por lo que esas cosas son inconcebibles. Y creo que ahí hay una fuerte relación entre el mercado y la política, y lo capturados que están. Por eso, hay que bajar la barreras de entrada para que más gente entre a la política y al mercado. Hay una nueva generación que quiere entrar pero se ha encontrado con un techo. Con un grupo que no quiere soltar al poder”.

“Al hablar sobre el futuro, a 20 años plazo, todos queremos que haya más inclusividad, menos desigualdad, mejor educación. La diferencia está en los caminos. En el caso de la desigualdad, creo que sí se puede romper a través del emprendimiento, de darle mayor libertad a los individuos. El emprendimiento es transversal, no tiene color político ni estrato social asignado. El emprendimiento es muy inclusivo, colaborativo, y permite muchas externalidades positivas. Sin embargo, donde hay que hacer un cambio es en que hay que castigar muy fuerte a quienes están rompiendo esta sociedad de oportunidades. Chile necesita un Tribunal de Libre Competencia durísimo, que imponga sanciones ejemplificadoras y castigue fuertemente”.

“Por otro lado, los emprendimientos sociales entregan soluciones a las personas y hay que dejar que actúen. Está el caso de Cumplo que es notable, porque tasas que antes se entregaban a un 20% hoy están en 9%, por ejemplo. Eso sí, permite crecer y reducir brechas”. •••

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Daniel Mansuy

Daniel Mansuy

Edad: 35 años.

Actividad: Director ejecutivo del Instituto de Estudios de la Sociedad/ Profesor del Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes/ Columnista del diario La Tercera.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No.

La mayor vergüenza de Chile es: Que hemos perdido el sentido de las cosas comunes.

El libro que me marcó: El primer hombre, de Albert Camus.

Admiro a: Mis abuelos.

"El mercado es tan poco espontáneo que se necesitó un régimen autoritario para imponerlo. Cuando Raymond Aron leyó a Hayek en los años 50, le dijo ‘su teoría es súper linda, pero ¿sabe qué? Necesitaría una dictadura para hace eso y como a mí me gusta la democracia, lo voy a dejar ahí’. Es como si en los años 50, Aron hubiera visto la historia de Chile 30 años antes, sin nunca haberse interesado por Chile. Tiene cualquier cosa menos de espontáneo, sin que eso sea necesariamente malo. Necesita ciertas condiciones que no se imponen fácilmente”.

“En regiones, la segregación es infinitamente menos fuerte que en la capital, donde se vive en guetos, que uno entiende por qué son cerrados: si vivo en un lugar y moverme a cualquier parte me significan 50 minutos, no tengo ningún motivo racional para hacerlo. Y ojalá que trabaje cerca de donde vivo y no vea a nadie distinto. Romper el círculo centralista es muy difícil”.

“En las ciudades grandes se pierde cohesión social y la sociedad se distiende a tal punto que ya no hay cosas en común. De ahí la cosa se vuelve peligrosa, se vuelve poco estable y creo que incluso el liberal en economía debería preocuparse porque el barco se empieza a inclinar mucho. Ésta es una vieja tesis de Aristóteles respecto de la importancia de la clase media”.

“Donde no hay clase media fuerte que modere, la cosa se desequilibra. No creo que Chile esté ahí, pero creo que puede ir para allá, porque el mercado genera desigualdad y juega siempre con el estatus. En el mercado uno siempre quiere satisfacer una necesidad, pero también quiere lograr una diferenciación. Y eso es muy fuerte. Entonces, en un sistema de mercado es imposible generar condiciones relativamente igualitarias. Si a uno le gusta el mercado, si compra una parte del mercado, se tiene que comprar la consecuencia también. Querer juntar las dos cosas es cuadrar el círculo, es imposible”.

“Obviamente, hay que intentar poner interés público y moderar. Y es importante tener conciencia en que el mercado, para que funcione bien, necesita ciertas cuestiones culturales que no provee. El liberalismo con todos sus méritos también necesita ciertas condiciones. Cómo generamos y protegemos las condiciones culturales del mercado es un problema que nos preocupa poco y que es fundamental. Porque el Estado no las va a reemplazar. No son las leyes puestas desde arriba las que las va a reemplazar una vez que esas condiciones ya no estén”.

“Hay otra pregunta que es sobre los límites de las cosas que se pueden someter al mercado y las que no. Este gobierno puso un premio económico a los niños que tuvieran buenas notas. A mi juicio, eso es altamente complicado. Es fundamental ver cómo recuperamos el círculo familiar para que pueda volver a educar y generar condiciones de vida que puedan hacerlo. El trabajo el día domingo nos puede parecer súper simpático a todos nosotros –porque si queremos comprar zapatillas podemos ir y hacerlo–, pero hay una persona que está ahí trabajando que quizás se demoró dos horas en llegar y que quizás el día domingo era el día que podía estar con sus niños. Bueno, no nos hacemos ese tipo de preguntas”. •••

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Juan Luis Ossa

Juan Luis Ossa

Edad: 30 años.

Actividad: Historiador/Director del Centro de Estudios de Historia Política de la UAI.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No.

La mayor vergüenza de Chile es: El hacinamiento en las cárceles.

El libro que me marcó: Los Hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoyevski.

Admiro a: Todo aquel líder político que despersonalice la política y someta sus opiniones al diagnóstico de sus pares.

"Soy escéptico frente a ciertos conceptos tan totalizantes que se están hablando en el país: el modelo es éste, el sistema político que hay que seguir o cambiar es este otro, y soy más cuidadoso con los conceptos, especialmente con el concepto de generación; no nos daría tanta importancia a los jóvenes. Estos cambios han pasado mil veces, no sólo en Chile, en todas partes del mundo. Las nuevas generaciones vienen con ideas de cambio, de revolucionar lo que aconteció antes, pero no veo que los jóvenes tengan una misión de revolucionar, de cambiar un modelo o un sistema, sino que creo que hay que ir construyendo a partir de lo que ya hay, sin la idea de que estamos en una crisis estructural o en un fin de ciclo”.

“Chile no cambió, sí tuvo ajustes, pero que vienen desde hace mucho tiempo. No hay que exagerar, esto no fue la Revolución Francesa. Entonces yo sería cuidadoso con la visión del joven y de la generación que tendría el mandato divino de cambiar el sistema. Sí creo que hay ciertos caminos por dónde conducirse. El primero es legitimar lo público, hacer de lo público algo que verdaderamente importe”.

“Lo otro tiene que ver con preguntarnos cómo las alianzas políticas que hoy existen pueden ser más creíbles, generar más confianza. Soy de la idea de que es bueno que los políticos salgan del clóset y nos presenten alianzas completamente nuevas, que no tengan relación con estas alianzas espurias. ¿Por qué tenemos que seguir pensando que Renovación Nacional y la UDI tienen que seguir juntos? ¿Por qué habrían de hacerlo, si en su origen está mal concebida la relación entre ellos? ¿Por qué la DC tendría que estar con el PC? ¿Por qué no arman una cosa distinta? No es asunto de cambiarle el nombre a la Concertación y ponerle Nueva Mayoría, sino que es bastante más radical, es algo institucional”.

“Cuando los movimientos sociales no se transforman en partidos políticos, tienden a girar en torno al líder y no a institucionalizarse. Podría dar una lista infinita de movimientos que se quedaron en el líder y terminaron pésimo. Entonces menos movimientos políticos, y más reforma a los partidos desde adentro”.

“En la discusión sobre qué tipo de Estado necesitamos o queremos, creo que una de las frases más lúcidas de Mario Vargas Llosa –cuando da las razones sobre por qué se jodió el Perú–, es cuando dice que el problema es que el Perú siempre ocupó al Estado como un sinónimo de gobierno, y que esa mezcla lo llevó a la corrupción, al desastre político y administrativo que él considera que ocurrió en los años 90. Y creo que es lúcido, porque efectivamente se tiende a pensar que el Estado es lo mismo que el gobierno y no lo es”.

“Mezclar al mercado y al Estado en un análisis dialéctico es un error total. Ya lo decía Adam Smith: el Estado puede hacer funcionar mejor al mercado, así que olvidémonos de las respuestas hipotónicas. Viendo la historia de Chile, mercado y Estado empíricamente han funcionado en conjunto muchas más veces de las que nosotros creemos. En la educación público-privada, por de pronto”.

“Y una última cosa: no sé lo que es la dignidad que en esta discusión se ha citado, y habría que analizar qué entendemos por eso. Porque, claro, que la sociedad civil funcione me parece bien, pero de alguna manera eso es caer en voluntarismo, en que existe la filantropía, y en que los seres humanos somos eminentemente buenos”.  •••

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Matías Rivera

Matias Rivera

Edad: 28 años.

Actividad: Gerente general Patagonia Sur/ Fundador de Reforestemos Patagonia.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No.

La mayor vergüenza de Chile es: La desigualdad de oportunidades. Impacta demasiado dónde naciste, y no tu esfuerzo o mérito.

El libro que me marcó: El Manantial, de Ayn Rand.

Admiro a: Yvon Chouinard.

"Mientras oía esta discusión, sin darme cuenta escribí ‘captura del poder y falta de competencia’, sin saber que serían los dos temas en los que habría mayor consenso".

"Creo que ésos son los mayores desafíos que tenemos como país y así se ha verificado en todas estas intervenciones. Porque, de una u otra manera, el poder y los cambios aparecen capturados por la falta de competencia y de acceso, tanto en lo político, como en lo económico.”

“Yo soy un fiel creyente de la libertad del individuo, del libre emprendimiento y del progreso que se genera a través de esos valores normalmente asociados a una derecha libremercadista, pero creo que como país nos falta asegurar que esas condiciones y premisas se cumplan para que todo funcione. Hoy miro a Chile y veo una gran crisis de esas premisas. No tenemos, por ejemplo, la cancha nivelada, ni una buena regulación de los monopolios o de las colusiones, como quedó demostrado en el caso de las sanciones a las farmacias. Obviamente, que en ese caso las multas y las clases de ética son casi un chiste”.

“En otro sentido, pero conectado con lo mismo, existe en Chile una gran concentración del poder político que, al relacionarse con el poder económico, ayuda a mantener esta falta de competencia de la que estamos hablando y una completa falta de igualdad de oportunidades. Y eso sólo ayuda a que el poder económico se herede y no se gane”.

“Por eso yo también quería plantear el tema del emprendimiento social y cómo desde el sector privado se pueden abordar problemáticas públicas”.

“En Estados Unidos existe una figura legal societaria que se llama las B Corp, en que básicamente se permite a nivel de estatutos que las empresas tomen decisiones que quizá no maximicen el valor de sus accionistas, pero sí los valores que las empresas creen positivos pero en un sentido más amplio, como el cuidado del medioambiente, el emprendimiento social, la sociedad, etc.”

“Yo me dedico a plantar árboles y creo en la importancia de abordar el tema medioambiental como un desafío nacional. Y ahí está claro que el mercado no funciona por sí solo y que el Estado tiene un rol muy claro que jugar”. •••

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Luz Valdivieso Ovalle

Luis Valdivieso

Edad: 36 años.

Actividad: Actriz.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No.

La mayor vergüenza de Chile es: La condena de 225 millones de pesos y clases de ética a los imputados por la colusión de las farmacias.

El libro que me marcó: Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano y todos los libros que leí de chica (Mujercitas, Mi planta de naranja lima, El diario de Ana Frank, etc.) que hicieron que amara la lectura hasta hoy.

Admiro a: Andrés Velasco.

"Mi opinión tiene que ver con la posición de ciudadana común y corriente. Y lo que nos pasa como ciudadanos es que hay una falta de representatividad y confianza en los partidos políticos".

"Los partidos son fundamentales para la democracia y es necesario que se vuelvan a fortalecer. Para eso la ley del lobby es fundamental, que no se hable a puertas cerradas, que sepamos cuál es la ideología de cada partido, que sean públicas las ideas valóricas, morales, económicas de cada uno y que haya transparencia en las platas”.

“Si logramos eso, ¿no podríamos apostar a tener un régimen parlamentario en vez de presidencial? De esa manera, tal vez se puede lograr que los cambios ocurran. Me pasa que uno vota por Michelle Bachelet, pero no vota por nadie de los que están detrás. Me gusta ella, pero ese caudillismo me parece que no le hace bien a Chile. Y además, es muy difícil gobernar así”.

“En Chile pasa también que los parlamentarios no tienen relación con la densidad de personas que vive por distrito. Creo que eso es algo que se podría solucionar, de manera que el voto de cada uno signifique lo mismo, porque en la práctica el voto de la persona de Puente Alto vale menos que el voto del que vive en Aysén”.

“El modelo no está resolviendo el tema de la desigualdad. Y para eso creo que la integración socio-espacial es fundamental. No puede ser que las poblaciones estén en las periferias y que los que nos movemos en la elite no nos topemos con la realidad”.

“Una de las cosas que Velasco planteaba, y que a mí me gusta mucho, es la capacitación. Hoy existen fondos de capacitación para personas empleadas, pero no hay ningún fondo de capacitación para desempleados. En la mujer joven, madre de familia, abandonada por el marido, es donde está la pobreza más dura. Y no hay ningún fondo o subvención para ella, salvo ahora los 100 mil pesos si tiene otra guagua”.

“En lo valórico, creo en el matrimonio igualitario y en la adopción para parejas homosexuales, sobre todo después de ver las condiciones en que están los niños ‘protegidos’ por el Estado”.

“Creo que hay que legislar sobre el aborto. El aborto existe. Hay una tasa muy alta de aborto en Chile en pésimas condiciones, donde las mujeres corren riesgo de vida. Yo no abortaría, soy católica. Pero sí creo que si legislamos sobre el aborto dentro de los primeros tres meses, podemos poner un sistema con asistentes sociales, donde se den a conocer otras opciones como dar en adopción. Y lo mismo con el tema de las drogas. Perdimos la guerra contra las drogas, y el tráfico es el gran tema y disminuiría tanto la violencia en las poblaciones si se normara y se legislara”. •••

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Cristóbal Yuraszeck

Cristobal Yuraszeck

Edad: 33 años.

Actividad: Ingeniero comercial/ Gerente general de Inversiones Santa Cecilia/ Director de empresas.

¿Es miembro de algún partido político o movimiento? ¿Cuál?: No.

La mayor vergüenza de Chile es: La educación pública escolar, pues es la herramienta para reducir la desigualdad y la falta de oportunidades.

El libro que me ha marcado: Adiós al Séptimo de Línea, de Jorge Inostroza.

Admiro a: Steve Jobs.

"Como generación, a veces seguimos en una lógica del Sí y el No y eso en algún minuto tiene que romperse. Tenemos que pensar más para adelante que para atrás. En la discusión sobre la Constitución, me preocupa cuando el discurso se basa en que no se han podido hacer cambios porque para eso hay que cambiar la Constitución. Por supuesto que se pueden hacer cambios, porque además ésta es una Constitución compleja. Pero la carta de navegación tiene que ser con ideas, tratando de desideologizarse y pensar en el futuro, pero sin perder de vista el avance del país. Chile tiene esta discusión ahora porque ha llegado a un nivel de madurez que se lo permite. Un nivel de madurez en que es bueno que los estudiantes salgan a la calle, es bueno que haya reclamos, pero que no se base sólo en una consigna por cambiarlo todo, sino que en ir construyendo sobre lo que hemos avanzado. Esta discusión no se podría haber tenido hace 15 años porque el país no estaba preparado, y porque no había el nivel económico, cultural ni educacional para eso. Me preocupa que las consignas de lado y lado, en la lógica del Sí y el No, triunfen sobre el debate de las ideas de futuro”.

“El modelo económico, no es estático, es dinámico. Yo estoy por un modelo en que haya mejor mercado y mejor Estado, procurando que haya libertades y emprendimientos que van más allá de las derechas o izquierdas. Por ejemplo, no hay país que fomente más el emprendimiento que China. Y son comunistas. Ha desarrollado un nivel de crecimiento que va por el 10% y ha reducido su desigualdad, entonces se producen contradicciones, porque, por otro lado, tiene políticas aberrantes como un impuesto de 30 mil dólares al segundo hijo”.

“Es bueno que haya Estado, pero donde tiene que haber. En el tema de la educación pública, por ejemplo, trabajé un año en la Municipalidad de Alto Hospicio, y ahí había dos colegios municipales y 21 particular subvencionado. Ningún apoderado quería poner a sus hijos en el municipal, porque la educación era pésima. La gente pagaba 5 lucas más con tal de ir al particular subvencionado porque ahí había competencia entre profesores, entre alumnos, y eso subía la calidad”.

“Esta discusión sobre la calidad, que creo es la más sana e importante que se da en este país, se pudo dar gracias a que hubo privados que crearon colegios particulares subvencionados y universidades privadas, que hicieron que hoy de pueda discutir sobre la calidad”.

 

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  1. Buena! Eso sí encuentro al menos preocupante que para debatir su visión de futuro solo incluyan a 2 mujeres.

      • No te desesperes ” Dos Damas son un País”.
        Los Varones solo estan.

      • como siempre creen que los “grandes pensadores” son de un nivel educacional profesional,, cuando se darán cuenta que el espacio publico es de todos y los contruimos en el dia a dia… los grandes desafiantes son los pobladores y la gente que muchas veces nunca tuvieron estudios. Parece que esto nunca cambiara,,,, son jóvenes y piensan igual que los viejo políticos ….. aquí solo se pueden expresar los grandes artistas ,,arquitectos,, etcc…. PD del grupo creo que el mas cercano es la srta. Delfino…

        • Esto es como la lista de los 100 lideres jovenes de la Revista del sabado Son contados con los dedos de una mano los que verdaderamente lo son Aqui solo los que aparecen en el duopolio

          • En sintesis, hay practicamente unanimidad en considerar la libertad como motor del progreso, de igualdad de oportunidades, inclusion, correccion de desigualdades bajo reglas claras y firmes que debe generar el sector politico y estatal para obtener justicia distributiva

            Seria interesante juntar a estos jovenes de “treinta y”, con los de “veinte y” que lideran los movimientos estudiantiles para que les transmitan una dosis de ponderacion y reduccion del vociferante pedido de cambios que solo llevan a la destruccion de confianzas, de respetos y de avances y de propiedades publicas y privadas.

            • “para debatir sobre los desafíos de su generación en el espacio público” Yo y MUCHOS de mi generación no nos sentimos ni identificados ni representados por esta sarta de siúticos y esnobs.