Coffee Break

Los escombros de Jorge Tacla

-

En esta entrevista, uno de los principales creadores contemporáneos chilenos habla de su nueva exposición en Nueva York. Ya no son sólo ciudades bombardeadas. Ahora, además de registrar algunos de los últimos terremotos que han azotado al planeta, el artista se interna en la psiquis humana para entrever qué tipo de catástrofes y qué desechos se acumulan también ahí. Por jessica atal

Desde temprano, Jorge Tacla está ocupado en su taller, en pleno centro de Manhattan, cerca de Bryant Park. Acaba de presentar en Nueva York la exposición Altered remains, inaugurada el 27 de octubre en la Galería Cristin Tierney, mientras simultáneamente trabaja para la muestra en Tenerife que abrirá en diciembre. Una de las primeras cosas que me dice cuando contesta por Skype es que no tiene mucho tiempo para conversar (aunque habíamos acordado con anticipación el momento de la entrevista). Tiene la cabeza en otra cosa: en los cuadros que debe entregar.

Me propone, entonces, que dejemos la conversación para otro día, porque no ha pensado aún en mis preguntas, ni tampoco en sus respuestas. Pero de pronto, se pone a hablar. Después de unos minutos, se mete de lleno a explicar cómo surgió su última obra y lo veo en la pantalla, sentado, más relajado, con unos anteojos de marco negro grueso y una camisa celeste a rayas. Está más delgado, pero no menos atractivo.

En su trabajo más reciente, Tacla se concentra en la idea de la ruptura social, situándola en el núcleo de una nueva arquitectura que se levanta tras las secuelas arrojadas por desastres de orígenes tanto naturales como humanos. El artista percibe la devastación resultante de estos eventos como una oportunidad para investigar sistemas estructurales que de otro modo permanecerían inadvertidos.

“Estoy tratando de comprender la relación entre el agresor y el agredido. En muchos casos, el agresor tiene una doble personalidad; a veces tres, a veces cuatro, e incluso más. Cuando está activa la personalidad propia del agresor, éste puede transgredir a otros tanto física como psicológicamente, pero después se confronta con su víctima y ya no muestra esa personalidad: ha adoptado otra, y está buscando tener una relación con la víctima, porque disocia que él fue el agresor”, explica.


-¿Aludes a episodios ocurridos en la dictadura? ¿O a los últimos casos de abusos sexuales en la Iglesia?
-Mi trabajo busca remitir más allá de esos temas; va desde lo macro a lo íntimo.

 



Matriz sicoanalítica
Esta nueva muestra, de hecho, entreteje las investigaciones de la antropóloga forense Roxana Ferllini, expuestas en el libro Restos alterados-ocultando las identidades, con los estudios de los fenómenos disociativos provenientes de las corrientes psicoanalíticas, incluyendo el concepto de “identificación con el agresor”, del húngaro Sándor Ferenczi.

La exposición Altered remains (que permanecerá abierta hasta el 10 de diciembre) consta de veinte obras que abordan desastres y traumas a diferentes escalas, desde lo más íntimo hasta la vastedad de territorios geográficos. La mayoría, en formatos grandes, como suelen ser las pinturas de este artista chileno de origen sirio-palestino considerado uno de los principales exponentes del arte contemporáneo surgido en Chile a partir de los años ochenta.

Tacla, quien desde entonces expone a nivel internacional, es muy conocido por sus pinturas a gran escala, ni abstractas ni figurativas, en las que siempre se percibe un observador atormentado por la historia. Espacialmente complejas y visualmente fantásticas, las pinturas de Tacla poseen lo que Donald Kuspit ha llamado “una belleza mórbida”, y una elegancia conceptual que lo distancian de la tradición abstracta moderna. Kuspit ha escrito que la obra de Tacla “estira los límites de una representación objetiva hasta llegar a transformarla en una abstracción subjetiva, permitiendo la expresión de emociones subconscientes que la representación factual tiende a reprimir”.

“Es que estas pinturas aluden a referentes donde las víctimas y los agentes están ocultos”, agrega el artista afincado en Manhattan. “En algunas de estas telas queda visible solamente una membrana traslúcida, análoga a la memoria de un suceso específico. En los hechos violentos, traumáticos, siempre hay víctimas no identificadas, así como el yo agresor puede estar disociado de su propia identidad. Mis últimos trabajos buscan ahondar en la relación víctima/agresor, desde la permeabilidad de las identidades y la negociación de culpabilidades”.
-¿Una de las personalidades del agresor puede ser la de víctima, también?
-Es exactamente lo que quiero decir. El agresor se enviste de una personalidad de víctima para poder exculpar sus actos y perdonarse él mismo frente a los demás.

-¿Qué encontramos en las pinturas de esta exposición?
-En ciertos casos se traduce el espacio pictórico de la tela en uno psicológico. Para ejemplificar estos mundos psicológicos tan inestables, uso un lenguaje pictórico obsesivo. Se repite un mismo gesto en el mismo espacio muchas veces, hasta que el registro visual se vuelve análogo al trauma que lo causó.

-¿Hay ahora un acercamiento a la faceta más oculta del individuo?
-Mi trabajo actual tiene un sentido más cercano, que se entiende desde la intimidad propia de cada persona, desde las relaciones interpersonales, pero también tiene un sentido más global: el de los derechos humanos.

-Un tema que vuelve a aparecer en tu obra…
-Sí, los derechos humanos siempre han dialogado con mi trabajo.

-Tampoco dejas de lado la inmensidad de espacios, como han sido tus famosas catedrales, como significantes del vacío, o del caos.
-Por lo general, no abandono los focos conceptuales y formales de mi trabajo. Más bien hago una yuxtaposición, en muchos casos. Generalmente, cuando me siento cómodo en una situación pictórica, tiendo a cambiar porque siento que hay una fragilidad en la búsqueda. De esta manera, anulo la posibilidad de que el acercamiento pictórico a un concepto e imagen pueda ser representado de la misma forma que otro diferente. Sin embargo, en todas mis propuestas pictóricas existe un lugar común.

-¿Has advertido en tu propia experiencia una relación fluctuante entre agresor y agredido?
-Creo que en algún momento a todos nos toca tanto en la intimidad como en la vida en sociedad.

Mundo en ruinas
Obsesivo y perfeccionista, Jorge Tacla sigue en sus telas caminando sobre escombros. El trauma original: los desastres tanto naturales como aquellos causados por el hombre. Anteriormente, imágenes que profetizaban el 11/9 en Nueva York, o la ciudad de Beirut bombardeada y en el suelo. Ahora, los últimos terremotos.
“Consciente e inconscientemente estamos caminando sobre ruinas contemporáneas. Las imágenes de escombros en mi trabajo delinean un mapa en los lugares que han sido afectados por el terror. En Altered remains hay imágenes del terremoto de Haití, 2010, del terremoto de Japón, 2011 y del terremoto de Chile en 2010. Los escombros de estas catástrofes aluden también a una situación sociopolítica, al ser tres sociedades que van de la pobreza más precaria a la tecnología nuclear”.
- ¿Dejas espacio a la interpretación, o no?
-Claro que sí. La interpretación es subjetiva, hay una cierta demanda en las obras de arte que de alguna manera exige la documentación, la información y la conciencia para poder entenderlas.

-¿Ves la pintura como a una herramienta política? ¿Puede llegar a provocar movilizaciones sociales?
-Grandes pinturas como Guernica, de Picasso, han logrado mantener vivo un estado civil. En este sentido, la pintura puede ser más que una herramienta política y de la conciencia.

-¿Cómo ves el movimiento estudiantil que está ocurriendo en Chile?
-Me parece muy sano que la gente se exprese sin violencia. Está pasando en todas partes del mundo en este momento. Creo que el gobierno no se ha manejado bien porque tiene una visión unifocal, que fracasa en la negociación y en el reconocimiento de los demandantes.

-¿Te imaginas algún día radicado en Chile de nuevo?
-No me lo pregunto porque voy seguido a Chile. Tengo mi taller, mi espacio de vivienda, toda mi familia, muchos amigos y el paisaje. Por lo tanto, no me siento lejos de la madre patria aún viviendo hace 31 años en Nueva York.

-¿Qué cosas te llaman la atención de tu país?
-La geografía de Chile y actualmente la fuerza de la gente por proteger sus derechos y la justicia.

-¿Y lo que menos te gusta?
-Lo insular de mucha gente, que se traduce en una inculta agresión hacia los demás. Pasando a algo más cotidiano, el esmog del invierno y la neurosis que crea en las personas. Eso me deprime.

-Bueno, has pasado más de la mitad de tu vida en EEUU.
-Sí, específicamente en Nueva York, ciudad que posee una energía que está cargada por ciudadanos de todo el mundo. Esto crea una tolerancia mucho mayor y un entendimiento sensible a las diferencias. Me encanta vivir en Nueva York, me gustan la tónica y la inteligencia de esta ciudad. Además, la cultura tiene un peso específico en este lugar y para mí eso es fundamental en una sociedad.

-¿Cuándo viajas a Chile?
-Pienso ir en diciembre.

-Después del terremoto de 2010, tu taller en la Ciudad Empresarial quedó en el suelo.
-Sí. Ahí creo que hubo negligencia. Perdí como doscientas cincuenta obras. Me cayó el escombro en la cara (comenta entre risas).
-¡El fantasma te persigue! Viviste el ataque de las torres gemelas prácticamente en la Zona Cero.

-Sí, bueno, pero ya pasó. Ya está en reconstrucción, la pérdida la asumí.
Lo que más consuela a Tacla, sin embargo, es que la colección de su hija Camila se salvó casi en su totalidad, porque estaba en el piso de abajo. Sólo se perdieron tres o cuatro obras. El resto fueron daños menores. Habla de Camila como “el amor de su vida” y antes de venirse a Chile la irá a visitar a Seattle.

-¿Acaso Camila, en unos años más, seguirá el camino de su padre?
-La apoyaré en lo que ella quiera hacer, pero el camino es de ella.

 

Trayectoria cosmopolita

Jorge Tacla nació en Santiago en 1958. Estudió en la escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile y en 1981 se trasladó a Nueva York, donde reside hasta el día de hoy. En 1988 recibió la beca Guggenheim y la New York Foundation of the Arts en 1987 y 1991.

Entre sus exposiciones más recientes, figuran: Sharjah biennial 10 (Sharjah, Emiratos Árabes Unidos, 2011), Hidden identity (González y González, Santiago, Chile, 2011), Dublin contemporary 2011 (Dublín, Irlanda, 2011), Tacla: papel (Galería Animal, Santiago, Chile, 2010), The man who fell to earth, Bienal 798 (Beijing, China, 2009).

Su obra está presente en varias colecciones públicas; entre ellas, el Drawing Center, en Nueva York; el High Museum of Art, en Atlanta; el Milwaukee Art Museum; el Museo de Arte Moderno, en Ciudad de México, y el Museo de la Memoria y Derechos Humanos, en Santiago.
Comparte este artículo: