Coffee Break

Sergio Melnick “Vamos camino a una realidad tipo Matrix”

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El analista Sergio Melnick presenta su libro más personal, El arca de Moed, que revisa las posibles salidas a un mundo apocalíptico. Aquí habla de su pasión por la escuela esotérica y por la magia, y desde ese particular punto de vista interpreta la actualidad política: “el discurso de Enríquez-Ominami tiene un componente sanador”. Por Marcelo Soto; fotos, Verónica Ortíz


Empresario y asesor de alto nivel, cualquiera diría que el interés de Sergio Melnick por la tradición esotérica, incluyendo la magia y prácticas como el tarot o la radiestesia, basada en el uso del péndulo para predecir el futuro, es su lado B, la parte freak de un ingeniero doctorado en California. Pero él piensa lo contrario. “Es mi verdadera pasión, mi lado A, lo que me interesa más”, explica en su oficina de Santiago centro, en Huérfanos, rodeado de libros, en medio de un desorden que habla de la diversidad de sus intereses. Entre otras cosas, tiene una colección de piedras que entregan diferentes cualidades de energía y hay mapas desplegados en las paredes, en su mayoría ligados al conocimiento personal y al estudio de la cábala. Basta la menor provocación para que se entusiasme y tome un péndulo de cuarzo, invitando al interlocutor a hacer preguntas sobre lo que viene, ya sea en el amor o en el trabajo. El movimiento del cristal entrega la respuesta.

Si uno inquiere, por ejemplo, si va a tener hijos en el futuro cercano, Melnick repite la interrogante, hablándole al péndulo que sostiene con la mano. Luego de un rato el cuarzo se mueve y apunta la cantidad, incluso el sexo y el año en que nacerán.


-¿Haces magia? -le pregunto.

-Hago magia, pero no en el sentido del truco, sino de la verdad –responde, jugando al misterio.

Todos estos intereses afloran en su nuevo libro, El arca de Moed, un viaje bastante críptico por la historia de la civilización, estructurado a partir de la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si Dios quisiera destruir el mundo hoy en día y te eligiera a ti para elegir aquello que merece salvarse?

“El libro tiene que ver con la búsqueda de la sabiduría, es un resumen y conclusiones de lo que me ha pasado hasta ahora en la vida. Si tuviera que sintetizarlo, es un libro de magia. La hipótesis central es que el mundo ha avanzado muchísimo y de manera increíble en todo lo que tiene que ver con lo material y lo tecnológico. Pero no hemos avanzado nada en el tema espiritual, y de hecho nos hemos ido degradando, en lo ético, en lo moral. Entonces la pregunta es si Dios quisiera destruir el mundo como en la época de Noé, ¿qué pasaría? No lo va a destruir con agua, sino que nos va a inundar de máquinas, de datos, de conocimiento”.


-Tú trabajas en tecnología, sin embargo la visión del libro es bastante apocalíptica en ese punto.

-Es una de las contradicciones vitales que tenemos todos. Si uno sintetiza la historia de la civilización, el ser humano siempre ha estado escindido entre la magia y la ciencia, entre los trascendente y lo cotidiano. Y eso no lo podemos evitar. Necesitamos ambas, no podemos descolgarnos de ninguna de las dos.


-¿Crees que las máquinas van a dominar el mundo, como Matrix o Terminator?

-Va a terminar con una especie de Matrix. Yo lo veo así. Con la tecnología, ya nos pasamos de la raya, somos dependientes de ella, la civilización sin tecnología no sobrevive. Somos 6.800 millones, y si hubiera un colapso tecnológico, sólo podrían vivir en el mundo 800 millones. Hoy día nosotros contenemos a la tecnología, la controlamos, pero en lo que viene, Internet 2.0, el ciberespacio, nosotros quedamos dentro de la realidad virtual. La tecnología no es neutra, tiene su propia ideología y sus propios fines predefinidos.


-¿Qué impide que la técnica esté al servicio del hombre?

-La tecnología tiene una condición fundamental que se opone al ser humano. Es una gran ayuda y nos ha proporcionado bienestar, de eso no cabe duda; pero la tecnología no admite error y la esencia del ser humano es la imperfección. Puede sonar absurdo, pero lo más maravilloso que tenemos es la imperfección. Los seres humanos, por eso mismo, somos creativos, trabajamos equivocándonos. La tecnología no. No admite error ni emociones. Nunca va a poder lidiar con el problema de Dios, de la verdad. Una sociedad que es crecientemente tecnológica es una sociedad que crecientemente va limitando nuestra imperfección, nuestra esencia.


-¿Habría que desechar la tecnología?

-La tecnología es indispensable, no estoy en contra de ella, yo creo que la pregunta del porqué es más importante que el cómo. Y el mundo actual es al revés. Entonces, al preocuparnos solamente del cómo, nos hemos olvidado del porqué, nos hemos ido enredando en esta maraña tecnológica de la que no podemos salir. Y como no hay escape, vamos a ser dominados por esta tecnología. Sin embargo, la dualidad se mantiene. Lo que viene no es que la máquina elimine al hombre. Lo que viene es una fusión del hombre con la máquina.


-La hipótesis de Matrix.

-Claro. Vamos a quedar dentro de la realidad virtual, condicionados por la lógica de la tecnología y no por la lógica humana. Ahí el ser humano pierde supremacía. Para mí esa es la bifurcación, el código que en la literatura aparece como apocalíptico, el 2012. No es que ese año se va a destruir el mundo físicamente, sino que va a quedar en evidencia esta dualidad. Puede ser en cualquier minuto. La inteligencia artificial, las máquinas más poderosas que el hombre, vienen en 20 años; la biotecnología, la intervención genética va a ser dentro de 30 años; la web 3.0, que genera realidades, también aparece en 25 años. Eso es muy poco tiempo. Ya nos echamos una década del siglo XXI. Va más rápido de lo que uno cree y, de repente, nos vamos a encontrar de sopetón con esta realidad tipo Matrix.


-Eres pragmático, y a la vez tienes este lado esotérico. ¿Cómo lo haces para manejar ambos aspectos en el mundo de los negocios?

-Todos tenemos esa dualidad, sólo que yo acepto y vivo esta contradicción y no la niego. Es la contradicción esencial del ser humano. El hombre ha vivido entre la magia y la razón. Y nosotros no podemos evitar el pensamiento mágico. Mucha gente lo canaliza por la fe. Es curioso, porque si tú tienes un ingeniero que es religioso, nadie lo cuestiona, les parece muy bien, pero si es ingeniero y esotérico, les parece muy malo.


-Raro, sospechoso.

- Esta dualidad que tengo yo no te explico cómo es de atractiva para los empresarios. Tengo muchos clientes, hoy amigos, que requieren poder combinar los dos mundos, porque finalmente un empresario, un gran ejecutivo, como todo ser humano, tiene dos frentes: tiene que trabajar para su empresa y para sí mismo. Esa parte en algún momento te pasa la cuenta. La gente que está en el mundo racional les tiene poca confianza a los brujos y magos, porque son rifleros, comerciantes. Cuando se encuentran con uno de ellos y que a la vez maneja la economía, les produce una fascinación tremenda. Para mí es una fuente de consultorías enorme. De gente que te toma como asesor de negocios, pero al mismo tiempo como entrenador de crecimiento personal.


-Otro de los villanos en tu libro es la duda. ¿Por qué le niegas valor?

-Porque es una trampa. El peor ejemplo de la duda les pasa a los políticos. Desde un punto de vista racional, uno puede argumentar un día por el capitalismo y al otro, por el socialismo, con la misma fuerza. Si me pones a defender las virtudes del socialismo, te puedo dar cátedra. Y del capitalismo, igual. Lo que hace la diferencia es que le das una perspectiva valórica. Sólo así resuelves la duda. La seducción de la duda es tremenda, porque no tiene compromiso. Hay que fijar puntos de vista. Sólo así puedes construir. No se puede navegar con la duda. La libertad no consiste en hacer lo que uno quiera. Consiste en saber de quién se hace uno esclavo.

 

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Drogas, política y pronósticos

 

-Las fuentes de tu libro son muy diversas. Van desde la magia a la cábala, hasta la alquimia y la numerología. Incluso rescatas a Carlos Castañeda, que investigó a los chamanes en México y su conexión con el uso de drogas.

-Lo rescato total.


-Algunos han puesto en duda su investigación, que sería una farsa.

-No, fue muy serio. Carlos Castañeda es de los escritores más lúcidos que he leído en mi vida, lo leí tardíamente en los 80. Las Enseñanzas de Don Juan me lo viví a concho.


-¿Y experimentaste con drogas, como plantea en algunos de sus libros?

-No, no llegué a ese punto, porque lo leí viejo, pero si lo hubiese leído más joven hubiese experimentado de todas maneras. A mí el peyote me da pánico, pero ganas también, te lo confieso. He estado muchas veces a punto de embarcarme en la aventura de probar la Ayahuasca, una expedición con los chamanes de la selva. Lo que sí me gustaría experimentar es el opio, me encantaría. Debe ser una experiencia maravillosa.


-¿Crees que las drogas deberían legalizarse?

-Yo en eso estoy con Marco Enríquez-Ominami. Creo que hay que poner un muro entre la marihuana y la cocaína. Lo que es dañino para la sociedad son las drogas duras, que producen adicciones. No veo ninguna diferencia entre el alcohol y la marihuana. Los efectos del alcohol son muchos más dañinos que la marihuana, mucho, muchísimo más peligrosos. En los países donde está legalizada, el consumo baja, no sube.


-¿Apoyas a Marco Enríquez?

-Le voy a dar la firma, sí, para que sea candidato. Pero no voy a votar por él. Lo voy apoyar, incluso le voy a pasar unas lucas. Hay una cosa que me gusta de Marco Enríquez: una parte de su discurso es muy fuerte. Primero me gusta porque es transversal, tiene amigos en todos lados sin renegar de su postura de izquierda, nunca ha negado ser socialista de alma. Una cosa que en Chile no entienden es que no todos los socialistas son marxistas. Hay socialistas de derecha, como los nazis. En Chile la derecha clásica fue socialista, paternalista, nacionalista. Marco dice que es socialista, pero tiene amigos empresarios, tiene propuestas liberales y otras no tanto. Me gusta mucho cuando Marco dice que más que nadie debería ser un resentido, por su historia familiar. Sin embargo él piensa que la historia es tiempo de dejársela a los historiadores. Empezar a mirar adelante.


-¿Olvidar el pasado?

-Hay países que son empujados por su pasado, cuando tienen un pasado común grande, como Estados Unidos, pero Chile no tiene ningún punto en el pasado que nos una. Nunca hemos sido una sociedad, siempre hemos sido grupos divididos, todo nuestro pasado es mentira. Las constituciones han sido todas de mentira, no es verdad que seamos todos iguales, la discriminación siempre ha existido. Como no tenemos un punto de apoyo en el pasado, tenemos que encontrar un punto en el futuro que nos jale. Tenemos que cortar con el pasado, buscar un punto donde cabemos todos, y eso es lo que me gusta de Enríquez-Ominami. Ese es un discurso sanador. Es importante que haga su planteamiento.


-¿Cómo ves las candidaturas de Piñera y Frei en ese sentido?

-La candidatura de Piñera tiene los pros y los contras de Piñera. Yo creo que Piñera va a ser presidente, pero no por él, sino por castigo a la Concertación. Piñera hará un muy buen gobierno; con sólo ordenar y limpiar basta para hacer un gran aporte, es como Moed. Chile tiene un presupuesto público de 37 mil millones de dólares, con eso se pueden hacer grandes cosas. Piñera los va usar bien, modernizará el Estado y hará algunas obras emblemáticas, como Lagos. El problema que tiene Sebastián es que no le ha dado al país una explicación creíble, coherente, de porqué quiere ser presidente. Yo lo he hablado con él. Cuando él dé esa explicación de corazón, la gente lo pondrá de presidente. Por ahora, tiene un problema de credibilidad. Es muy individualista. Arma equipos maravillosos, pero no son tan equipos.


-¿Y cuáles son los problemas de Frei?

-El problema de Frei es más grave, casi insoluble. El Frei de hoy día es un Frei inmensamente mejorado que el Frei del 93. Más maduro, más inteligente, que tuvo el on the job training más caro de la historia. El país le enseñó a ser presidente. Por tanto hoy día sabría qué hacer y sería un buen presidente. Pero no calienta a nadie. Su comando es un pegoteo. La suma de las partes es menos que el total. Todos pelean contra todos, sus enemigos más grandes están en la DC, la izquierda no tolera a la DC, el PR detesta a la DC. Bowen es más liviano que un paquete de papas fritas. Fue un error gigantesco ponerlo en el comando, no por Bowen mismo, sino por cómo lo metieron, le dieron una categoría de salvador y no le ha ganado a nadie todavía ni tiene nada que mostrar. Lo mataron políticamente. Lo tienen marcando ocupando.


-En ese panorama, ¿Enríquez es un alternativa viable?

-El error político más grande lo cometió Escalona. Me sorprende porque Escalona es un político viejo y ducho. Cuando Escalona dijo “no, Marquito”, cuando “marquitió” a Marco, la embarró. Fue un error de apreciación severo.


-¿Podría haber sido un fenómeno como Bachelet?

-Pero ya es. Yo tengo un pronóstico para la encuesta CEP: Piñera 42 %, Frei 27 %, Ominami 9%. Eso significa que Frei está muerto. Lo que va a pasar es que, a medida que la candidatura de Frei no levante, porque no tiene cómo, se va a hacer evidente que necesitan un candidato alternativo y a mi juicio la dupla Lagos-Enríquez-Ominami es imbatible, y eso es lo que viene.


-Pero se llevan muy mal.

-Es cierto, pero tienen una historia más larga de avenencia. Marco necesita una salida digna, porque sabe que no va a ser presidente en esta ocasión. La dupla Lagos - Enríquez es la dupla que quisieran Frei y Bowen pero no pueden.

 

 

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Conflictos de familia

-El libro está dedicado a tu madre. ¿Tu interés por la cábala viene de ella?

-Por el lado de mi mamá, de mis bisabuelos para atrás, hay una línea de grandes cabalistas, sefarditas, provenientes de Grecia. Una larga tradición. Por el lado de mi padre viene la razón. Mi papá era completamente estructurado, ingeniero de minas, economista, totalmente alejado de la fe. No fui educado religiosamente: tanto mi papá como mi mamá eran intelectuales de izquierda. El resto de mi familia es de izquierda dura, comunistas, del MIR. Mis padres eran allendistas, mi padre habría sido ministro de Allende seguro si hubiese estado vivo. Se murió el 65. Mi mamá era feminista, cuando era difícil ser feminista, rebelde, antirreligiosa.


-¿Tuviste muchos problemas con tu familia por tus ideas?

-Muchos problemas. Mi madre es izquierdista de corazón, pero nunca ha sido militante. Su corazón tiene que ver con la mística, la cosa esotérica. Hasta el día de hoy es allendista, concertacionista. El resto de mi familia, el 90%, eran exiliados, de izquierda dura.


-¿Te sentías aislado?

-Totalmente aislado. Una de las cosas que me marcó en la época de la UP, no estando mi padre vivo, fue lo agresiva que era esa familia con nosotros. Mi madre estuvo muy enferma durante un período, y yo desde chico, como desde los 16 años, estuve a cargo de mi casa, hacer las compras, etc. Además de estudiar. Entré a la universidad en 1970 y salí el 73, hice mi carrera de Ingeniería Comercial en un tiempo record. Yo era anti allendista total, pero tenía muchos amigos de izquierda, era compañero de Ominami, Cruz, y veía el estropicio que tenían y lo difícil que era para mí vivir. Si me pudiera definir, yo soy contra la UP. Ni de derecha ni de izquierda, estoy en contra de lo que yo viví en esa época terrible. No estaba metido en la política para nada, estaba preocupado de estudiar. Y como no tenía militancia y éramos críticos, esa familia nos agredía, en las reuniones familiares se reían de nosotros... y éramos chicos. Nunca más fuimos a las reuniones familiares. A estos gallos no les importaba nada. Para ellos era más importante la política que la familia. Eso me marcó mucho en mi posición anti izquierdista. Me marcó mucho ver que no tenían valores, tenían una arrogancia tremenda. Hasta el punto de agredir a niños de 18 años. Eso me marcó. Además era estudiante de Economía e iba entendiendo los estropicios que estaban dejando en la sociedad, y la violencia. No nos atrevíamos a salir a la calle, no conseguíamos las cosas para comer…


-¿Nunca te reconciliaste con esa parte de la familia?

-No. Porque después, cuando tomé mi posición política y fui partidario y ministro de Pinochet, allí ellos escribían cartas a los diarios contra mí, una cosa increíble de agresividad. Muchos de ellos se habían ido a vivir a países socialistas, Alemania, Checoslovaquia, y no aguantaron.


-Hubo muchos casos parecidos.

-No aguantaron, no hicieron la autocrítica y siguieron con el mismo odio de siempre, un resentimiento terrible, una cosa odiosa, yo sentí eso y por eso es mi posición anti izquierdista. Si me preguntas si soy de izquierda o derecha, soy anti UP. No es bueno ser anti nada, pero esa fue la historia que me tocó vivir.

 

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  • Serrano guerrero de Hitler

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    UNO MAS INFILTRADO . junto al JUDIO RUILOVA

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