Coffee Break

Por culpa de una filtración

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Para Alberto Etchegaray, superintendente de Valores y Seguros, las últimas dos semanas han sido de extraordinaria tensión. Buena parte del celo, prudencia, discreción y rigor que invirtió la repartición a su cargo en la investigación de la adquisición de acciones de Lan por parte de una sociedad de inversiones de Sebastián Piñera a mediados del año pasado, quedó en la palestra pública tras haberse filtrado a la prensa antes de tiempo. El superintendente pone las manos al fuego en cuanto a que no fue su gente la que habló, pero a su vez el entorno del ex candidato presidencial –refrendado por el propio diario La Tercera, que divulgó la información– señala que tampoco es de ahí de donde provino la noticia.

Como quiera que sea, el caso seguirá desarrollándose dentro del procedimiento previsto por la normativa vigente. Transcurridos los 30 días de plazo que tiene Sebastián Piñera para formular sus descargos desde que la Superintendencia le observara que transgredió las normas al comprar acciones estando en posesión de información privilegiada, la entidad deberá ponderar sus argumentos y razones y decidir si archiva el caso o si por el contrario lo sanciona. La sanción puede ir desde una amonestación hasta una multa o el inicio de acciones penales si la actuación fuese constitutiva de delito.

Aunque Piñera y su defensa aducen que los cargos de la Super tienen innegable sesgo político, esta interpretación genera un rechazo indignado y visceral entre quienes dan fe de los esfuerzos de los dos últimos superintendentes (Alejandro Ferreíro y el propio Etchegaray) por profesionalizar, despersonalizar y tecnificar al máximo la institución.

 

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