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Artículo correspondiente al número 250 (17 al 29 de abril de 2009)
Tras llegar a estudios que marcan la pauta, lideran casos emblemáticos o que implican transacciones millonarias. Tuvieron la oportunidad de estar en primera línea, esfuerzo incluido. Sus historias desde Estados Unidos, Francia, Nueva Zelanda y Brasil. Por Elena Martínez y Cristián Rivas.
Llegar hasta donde están les exigió atreverse y enfrentar mucho riesgo. Son la generación de abogados chilenos que hoy están repartidos por el planeta y se mueven, ni más ni menos, dentro de la élite mundial.
En Nueva York encontramos a Andrés Mena, Nicole Duclos y Oscar Stephens. Todos, profesionales que “la llevan” y son ejemplos de éxito.
Mena es socio de Kirkland & Ellis, una de las 10 firmas más importantes del mundopor facturación, utilidades por socio y número de abogados. Especializado en financiamientos y leveraged buy-outs, pone deuda en firmas que clientes compran para financiar adquisiciones. Hoy, renegocia, lidia con los defaults y financia compañías en quiebra.
“Esto es como ser una soprano wagneriana y cantar en Bayreuth”, afirma.
Nunca pensó irse, pero el aburrimiento existencial y una desilusión sentimental lo impulsaron a postular a universidades norteamericanas. Quedó en Chicago y de ahí saltó a su actual puesto. Tras 10 años, figura casado con una abogada de Yale y un hijo de nueve meses. No piensa regresar, ya que Nueva York le parece un lugar muy estimulante.
Escuchamos muchas veces el nombre de Nicole Duclos mientras buscábamos profesionales para este artículo. Con un LLM en Harvard y una estada de más de 4 años en Paul, Weiss, Rifkind, Wharton & Garrison, una de las más prestigiosas firmas de litigio, actualmente está focalizada en el arbitraje internacional e inversión extranjera en Allen & Overy. Hubo en breve paso por la oficina en Londres del mismo bufete.
Ha representado a clientes privados, entidades públicos y Estados soberanos en arbitrajes comerciales y de inversión extranjera ad hoc e institucionales bajo distintas reglas y sujetas a un sinnúmero de leyes sustantivas y procesales. Su experiencia abarca la industria de la energía, instituciones financieras, transportes y telecomunicaciones, entre otras.
Confiesa que disfruta mucho la vida en la “Gran Manzana”, que define como “un pequeño mundo que abre sus puertas a personas como nosotras, dispuestas a empezar de cero y a construir una vida en dicho mundo”.
Oscar Stephens resolvió quedarse tras dos años como visiting attorney en Kirkland & Ellis. Su oportunidad llegó en Dewey & LeBoeuf, donde ha tenido la experiencia de “trabajar con gente absolutamente brillante” y encontró eldesafío de igualar la intensidad.
Una transacción en la que participó fue en la OPA que Telefónica Chile lanzó con respecto a la oferta a tenedores de ADS y de acciones residentes en Estados Unidos. “Fue bastante interesante poder trabajar en una transacción que tiene que ver con el país de uno pero desde el otro lado, ya que la asesoría era sobre leyes de valores de Estados Unidos”.
Quiere hacer carrera en su actual estudio. Está en mercados emergentes del grupo de financiamiento estructurado, por lo que tiene un contacto internacional que en Chile no podría encontrar, dice.
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| Nicole Duclois Nueva York |
Oscar Stephens Nueva York |
Silvana Shenone Nueva Zelanda |
Cristián Conejeros París |
Nicolás Lustig Curitiba |
Andrés Mena Nueva York |
¡Billones !
Silvana Schenone, graduada el 2000 en la Universidad Católica como la mejor alumna de su generación, echó raíces.
Tras un master en Derecho en Harvard, llegó a Sullivan & Cronwell LLP, en Nueva York, y luego se trasladó como
senior associative a Mister Ellison, en Australia y Nueva Zelanda, uno de los grupos legales más grandes del Asia Pacífico. Hace año y medio trabaja en el área corporativa y legal y ya le anunciaron que será socia. Un camino pavimentado con becas de honor por su excelencia académica y un paso por Cariola & Cía.
No todo fue color de rosa al comienzo: “tenía tanto que hacer que mientras iba en el metro, tipeaba mis ensayos”.
Ha llevado casos como las emisiones de bonos de deuda externa de Brasil y México, en que se transan billones de dólares. Quizás una preparación para una última tarea: ser abogada de uno de los fondos soberanos más ricos del mundo, de un país de los Emiratos Arabes Unidos.
Arbitrando desde Paris
Cristián Conejeros está considerado una eminencia en arbitraje internacional. Fue el consejero más joven de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional, CCI, en Paris. Desde 2007 está en el estudio Cuatrecasas, uno de los principales europeos, con oficinas en 11 países.
Tras 7 años –con estadas en Nueva York, Madrid y París– califica de invaluable el aporte de la experiencia. Aprendió mucho en litigación tras supervisar cientos de arbitrajes internacionales, abarcar toda clase de sectores económicos y trabajar con abogados de formación diferente.
Entre sus casos en la CCI están Copel y Yaciretá, emblemáticos por la cifra en disputa: más de 4 mil millones de dólares. Ahora participa en un arbitraje de inversión contra un Estado latinoamericano, en el cual renovó conocimientos sobre protección de inversiones bajo tratados .
Sentencia: “mi curva de aprendizaje todavía no termina”.
Nicolás Lustig, egresado de la Universidad Católica, partió en Claro y Cía. pero un master en Leyes en la Duke University lo lanzó a la aventura internacional. Esta comenzó cuando, tras estar en Greenberg Trauring LLP, aceptó ser el abogado corporativo del GrupoNueva, holding dueño de las multinacionales Amanco y Plycem y controlador de Masisa. En 2007 asumió la responsabilidad jurídica de la filial de Masisa en Curitiba, Brasil.
Su balance incluye idiomas –es trilingue– y una valiosa red de contactos o network. Antes saltó una valla: demostrar que sería un aporte. La nueva concepción del abogado –como counsel o consejero del management en temas estratégicos– ayuda a romper fronteras, señala.
Entre sus casos recuerda la venta del GrupoNueva de sus subsidiarias Amancoy Plycem al grupo Mexichem, sobre 600 millones de dólares. Sólo coordinar las operaciones y activos –en más de 10 países– era “una locura”. También, la adjudicación de activos forestales de Masisa en Santa Catarina por el fondo Global Forest Partners.
No tiene fecha de retorno: “estoy muy contento en Brasil y me gustaría continuar aquí algunos años. Después… ya veremos”.