|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Capital Legal La relevancia de los activos intangibles |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 239 (17 al 30 de octubre de 2008)
Mucho se habla de innovación. Pero lo cierto es que las empresas en Chile todavía no le asignan un efectivo valor ni, menos todavía, a cómo y cuánto debe protegerse.
Mucho se habla de innovación. Pero lo cierto es que las empresas en Chile todavía no le asignan un efectivo valor ni, menos todavía, a cómo y cuánto debe protegerse.
En el mundo cada vez se le da mayor importancia a la propiedad intelectual, tanto a través de la innovación y la creación de nuevos productos como del fortalecimiento de las marcas. Los activos intangibles de la empresa han dejado de ser un gasto y han pasado a ser un factor relevante en la actividad industrial. Sin embargo, las compañías chilenas están atrasadas en este aspecto. El registro de patentes y marcas se ve más como un gasto ineludible que como una inversión que agrega valor a la empresa.
Juan Cristóbal Gumucio, abogado socio del estudio Sargent & Krahn, explica distintos aspectos de la situación actual. Por un lado habla del cambio del modelo actual de negocio, en que ya no es importante quién fabrica el producto –la mayoría es hecho en China– sino el diseño, la tecnología, la marca del artículo... todos, valores intangibles, pero que distinguen a una empresa de otra. En este sentido, las unidades empresariales chilenas se están quedando atrás. El discurso de innovación seda en proyectos de gobierno, como CORFO; en las universidades; pero las firmas siguen pensando en la innovación como un gasto.
Incluso en las compañías más avanzadas, como el retail –detalla Gumucio- falta conciencia del valor de la propiedad intelectual y de su inscripción, y no se celebran contratos adecuados en temas de licencia o en aspectos publicitarios. Por ejemplo, en el caso de la publicidad muchas veces el derecho a la idea, los guiones y la música está en distintos dueños.
Otro aspecto en que se manifiesta esta falta de conciencia es en los inventos. En el afán de salir luego al mercado con el nuevo producto, no se realiza previamente la inscripción de la patente de éste y luego, cuando se quiere realizar el trámite, se desaprovechó la oportunidad. Ello, porque perdió su calidad de novedoso: sus mismos dueños lo dieron a conocer antes de inscribirlo, y toda la inversión realizada y la ventaja competitiva con este invento pueden naufragar, ya que no se es dueño de su exclusividad.
Algo similar ocurre con el diseño de nuevas etiquetas y la inscripción de éstas como marca. Aquí no se pide el requisito de exclusividad, pero por saltarse la solicitud de registro puede aparecer la competencia con una similar o con un nombre parecido. E incluso, inscribirla como propia antes de que lo haga su verdadero creador.
Hoy, el valor de una empresa está dado principalmente por el valor de sus intangibles y, por lo mismo, se ha vuelto esencial su protección con contratos eficientes y las inscripciones correspondientes. Si éstas no se realizan, se puede terminar perdiendo ese intangible por el que se trabajó y transformarlo en un gasto mucho mayor que el que requiere un adecuado resguardo de estos derechos.