Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Capital Legalarrow Derecho de familia

Herramientas

Imprimir este artículo

Comentar esta nota

Enviar a un amigo

Suscribir Sección vía RSS

Compartir Link Facebook Link Twitter

Califica este artículo


1 Votaciones

Otros artículos de la sección:

Capital Legal
Derecho de familia

Artículo correspondiente al número 254 (12 al 25 de junio de 2009)

 

Trabajar con parientes obliga a esforzarse más y a demostrar excelencia para despejar prejuicios. Padres e hijos que son socios de destacados bufetes cuentan sus experiencias y, de paso, anticipan los proyectos para este año. Por Elena Martinez.


Todos integran connotados bufetes jurídicos, con una fuerte tradición que va por la línea de la sangre. Les unen décadas de impecable trayectoria en que los vínculos de parentesco corren de la mano con el prestigio y la excelencia.

Subrayar este último aspecto es clave. Mientras indagábamos las historias de algunas de los numerosas firmas de abogados en que trabajan juntos padres e hijos nos quedó claro que el concepto de “estudio familiar” despierta más de algún recelo: siempre se pidió aclarar que esta clase de relación no asegura ni el ingreso ni el ascenso, sino que son los méritos los que marcan la última palabra.

Gerardo Otero, del estudio jurídico Otero Ltda., junto a su padre Miguel.
Es más, nos recalcaron algunos, siempre existirá una natural inclinación a sentirse mucho más observado y exigido. “Eso, que es algo personal e interior, si es bien manejado, se termina convirtiendo en un punto a favor, porque el resultado suele ser el mejor trabajo que uno puede hacer”, comenta Roberto Guerrero del Río, fundador en 1981 del estudio Guerrero, Olivos, Novoa y Errázuriz.

Allí, de los 12 socios, tres son de la familia Guerrero. Se sumaron –en 1993 y 1996– los hijos, Roberto y Sebastián. El primero, dedicado a la asesoría corporativa, fusiones y adquisiciones, y temas financieros. El segundo, al Derecho Tributario. Otro de los hermanos, Pablo, desde que estaba en la universidad que se desempeña en otra oficina, sin que eso sea un problema.

Otro socio es Jorge Delpiano, quien se integró en 1985 y también trabaja con sus hijos Sebastián, especialista en mercado de capitales y Derecho Financiero; y María Elena, focalizada en Derecho de Recursos Naturales y Derecho Inmobiliario. La nómina de los socios “foráneos” es extensa y altamente prestigiada: Carlos Olivos, Hernán Felipe Errázuriz, Juan Enrique Allard, Gonzalo Delaveau, Cristián Fabres, Arturo Marín, Sebastián Yunge y José Miguel Ried (desde el 1 de julio).

“Este es un estudio que tiene un prestigio ganado, con casi 30 años de servicios profesionales de excelencia y con estándares internacionales, que cuenta con más de 40 abogados”, enfatiza Roberto Guerrero del Río. Y al enumerar las ventajas de contar con la ayuda profesional de parientes sostiene que no hay ninguna especial, “salvo que al inicio hay una natural confianza de que las cosas se harán bien”.

Hoy el acento laboral va por reforzar áreas como litigios, libre competencia y tributaria.

Para Juan Pablo y Francisco, especialistas en propiedad intelectual, haber formado con su padre, Patricio Silva, una firma legal es una satisfacción personal enorme. El estudio Silva & Cía. data de 1999 y fue uno de los pioneros en la defensa de la propiedad intelectual en los entornos digitales y globalizados.

Patricio Silva (al centro), socio fundador de Silva & Cía, junto a sus hijos Francisco (izquierda) y Juan Pablo.
Ambos señalan que, de alguna manera, este proyecto juntó el prestigio y trayectoria profesional de su padre con la energía y audacia que tiene todo abogado joven que inicia su camino profesional; y reconocen que Patricio Silva –en ese entonces, socio de un estudio corporativo– mostró apertura para “dejarse persuadir sobre la necesidad de innovar en la prestación de los servicios legales”.

Los vínculos familiares pueden ser una amenaza si no se manejan bien, ya que se pueden perder la objetividad y la lucidez a la hora de tomar decisiones estratégicas, sostiene Patricio Silva. Por eso, han procurado profesionalizar al máximo la oficina como empresa, fortaleciendo los vínculos con los socios no familiares y mirando las experiencias de otras empresas de igual naturaleza.

Su hijo Juan Pablo dice que Silva & Cía. es “un estudio boutique, cuyo mayor atributo, junto a la calidad de los abogados, es la personalización en el servicio”. En otras palabras, no permiten que el crecimiento deje de lado la atención personal y la rapidez en el servicio.

Anticipan que, para este año, la línea corre fuerte por abordar todos los desafíos legales y las oportunidades que el desarrollo de las nuevas tecnologías propone a los clientes y sus proyectos comerciales.

 

 


Tradición de generaciones

 

El estudio Otero Limitada tiene también una historia familiar que parte el 21 de julio de 1923, cuando José Antonio Otero Bañados lo inicia, dedicándose fundamentalmente a los problemas de familia y de orden penal. Su hijo Miguel (ex senador y especializado en Derecho Comercial, Procesal y Constitucional) siguió sus pasos y entró a trabajar a la firma cuando estaba en tercer año de Derecho. Una tercera generación está representada en Gerardo, socio y experto en Derecho Comercial y Laboral, y quien hizo el Negotiation Workshop en la facultad de Derecho de la Universidad de Harvard.

Y esto no termina aquí, porque Miguel Otero –quien se encarga de arbitrajes, inversión extranjera, asesoría corporativa, reorganización de empresas y litigios ante las cortes– cuenta que ya hay un egresado y tres más preparándose para ser abogados. Pero, advierte, “su ingreso al estudio dependerá de su resultado académico y, de ingresar, comenzarán desde abajo”.

Considera relevantes la formación ética y la responsabilidad profesional; y ahí la tradición familiar importa “un compromiso más allá de lo estrictamente profesional y ello se va inculcando desde mucho antes de que se inicien en la profesión”.

Entre las desventajas de trabajar con parientes, la principal suele ser que otros miembros del bufete sientan amenazada su proyección por el ingreso de algún familiar de los socios. “Hasta la fecha ello no ha ocurrido y tales temores se ven desvanecidos por el criterio de ascenso referido”.

El principal nicho del estudio Otero es la asesoría a empresas. Sus 13 abogados son especialistas en tecnología de la información, Derecho Laboral, Tributario y arbitrajes. Durante este año una parte sustantiva del trabajo estará orientada a la reestructuración de empresas familiares, asesoría tributaria y, eventualmente, adquisiciones y fusiones que derivarán de la crisis económica.

Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

0 Comentarios

 
IAB ChileCertifica.com