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Artículo correspondiente al número 260 (4 al 16 de septiembre de 2009)
Los profesionales de nuestro país destacan en el arbitraje internacional, un instrumento de alta demanda. Pese a ser de generaciones diversas y con perfiles distintos, les une la pasión por la resolución de controversias. Por Cristian Rivas y Elena Martínez.
No sólo en Chile, sino que en el mundo entero, el arbitraje se ha convertido en los últimos años en la herramienta más demandada para resolver diferencias entre distintos actores del mundo privado o incluso entre Estados. Y en este escenario un elemento absolutamente llamativo es el protagonismo de un creciente número de abogados chilenos que se ha especializado en trabajar en importantes organizaciones de este tipo en diversos países.
![]() Cristián Conejeros |
Al momento de identificar a los expertos más prestigiados en este nicho del mundo legal, surgen reiteradamente nombres como los de los abogados Francisco Orrego Vicuña y Jaime Irarrázabal; y el de Cristián Conejeros Roos, quien a los 27 años fue el integrante más joven de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (CCI), con sede en París.
También, los de los litigantes Alvaro Ortúzar y Gonzalo Biggs; y el abogado jefe del CIADI, el chileno libanés Nassib Ziadé. Todos integran diferentes generaciones y representan perfiles diversos del quehacer legal, pero les une la pasión por el litigio y la resolución de controversias a nivel internacional.
No es fácil conversar con ellos. Si no están dictando una charla en alguna universidad, están de viaje por cualquier país o en sus oficinas analizando casos. Varios de ellos prestan, además, servicios a varias instituciones en paralelo.
El abanico de las organizaciones de arbitraje internacional es amplio, partiendo por el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), dependiente del Banco Mundial. La lista también la componen la Cámara de Comercio Internacional (CCI), una de las instituciones mundiales más prestigiosas en la materia y que tiene su sede en Paris; la Corte de Arbitraje de Londres y la Asociación Americana de Arbitraje, entre otras, que cubren países de todo el mundo, con énfasis en América latina, Europa, Norteamérica, Africa y Europa Oriental.
Orrego Vicuña cuenta desde su oficina en Londres que en los últimos años ha conducido alrededor de 50 arbitrajes internacionales en prácticamente todas estas instituciones. “Para mí son todas importantes, pues la misión de un árbitro es ayudar a la solución de una controversia. No importa para ello su monto, que en mi caso se ha extendido desde 400.000 dólares hasta 50 mil millones de dólares, la más alta de que exista memoria en el mundo”, describe. Recuerda que lo más difícil que ha enfrentado es el secuestro de un testigo clave en uno de estos casos.
![]() Francisco Orrego Vicuña
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Su historia en esta materia partió a fines de los 70 con el diferendo limítrofe entre Chile y Argentina, y es en esta área donde ha ido ganando más terreno. De hecho, fue aceptado por la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, como juez ad hoc para actuar ante la demanda limítrofe presentada por Perú este año.
Los expertos cuentan que hoy en día existen programas especiales de formación en estas materias. Uno de ellos, muy importante en suelo local, es el magíster conjunto entre la Universidad de Chile y la Universidad de Heidelberg, en Santiago. Hay también programas en Ginebra y otros lugares.
“Cuando me inicié no los había, de tal manera que la mía fue una formación en el terreno, apoyada en el Derecho Internacional y que luego llevó a integrar el Derecho Comercial y el Civil. Todos ellos se combinan en la solución de una controversia”, destaca Orrego Vicuña.
Consejero de la CCI
Cristián Conejeros, de una generación más joven, se especializó mientras estudiaba en la Universidad de Columbia, en Nueva York. “Decidí enfocarme de lleno en el área de litigios y contencioso internacional y, en particular, en arbitraje internacional”, explica. Así, adquirió relevantes conocimientos en el marco del programa de Alternative Dispute Resolution (ADR), en el que tomó cursos de arbitraje, mediación y negociación; y en el área del comercio internacional y la inversión extranjera, que cubre los aspectos sustantivos de las disputas que suelen someterse a arbitraje.
Un año después, fue aceptado para una pasantía en la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional, tras lo cual llegó a Shearman & Sterling en Nueva York.
Fruto de la crisis argentina, tuvo que ocuparse de dos arbitrajes relacionados con las consecuencias de la pesificación en contratos pactados y pagaderos en dólares. Luego vendrían sus 4 años como el consejero más joven de la CCI donde, como representante legal para América latina, España y Portugal, viajó asuiduamente para encuentros con empresas públicas y privadas, representantes de gobiernos, estudios de abogados y universidades. Fue en este rol “cuando administré más de 600 casos en 4 años y tuve la ocasión de aprender muchísimo de los mejores árbitros y abogados de parte en esta área”, señala.
En la actualidad, se desempeña en el estudio Cuatrecasas de París, como consejero a cargo del área de arbitraje internacional con énfasis en América latina.
Su experiencia en distintos escenarios le ha permitido avanzar en un ámbito que comienza a despegar en Chile. Destaca la jurisprudencia de los estudios anglosajones, franceses y suizos, que han sido pioneros en este campo en asuntos fundamentales como la estrategia procesal, la preparación de los memoriales, el proceso de producción de pruebas y el arte –porque, comenta, en el derecho anglosajón es un verdadero arte– del contrainterrogatorio a testigos y peritos.