¿Por qué nos centraremos en modernizar nuestro sistema tributario? - Revista Capital

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¿Por qué nos centraremos en modernizar nuestro sistema tributario?

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Por: Carolina Fuensalida, coordinadora de modernización tributaria en el Ministerio de Hacienda

Hace más de un año, desde que comenzamos a trabajar junto al presidente Piñera y el ministro Larraín en propuestas en ámbitos tributarios, el diagnóstico común era que pese a encontrarnos con una reforma en extremo compleja, dificil de administrar y que generó profundas incertezas, en caso alguno se trataba de pasar un rastrillo para despedazar la Reforma Tributaria que el gobierno anterior había llevado a cabo, puesto que era una reforma tan profunda, estructural y radical que volver atrás parecía impensable.

El primer desafío que llevamos a cabo fue sacar adelante la Operación Renta del año tributario 2018, de manera colaborativa con el SII para faciltar y asistir a contribuyentes, contadores y asesores, que se encontraban agobiados por las nuevas cargas y complejidades.

En paralelo, hemos abordado la modernización de nuestro sistema tributario, ese es nuestro centro, mirando los requerimientos sobre los cuales dicho sistema debiera descansar en los próximos 10 años. Queremos volcar la mirada hacia el futuro, viendo cómo ha evolucionado nuestro país, sus habitantes, sus ingresos, cómo Chile es un país inmerso en la OCDE con los compromisos consiguientes y cómo el mundo cambió, imponiendo nuevos estándares en materia de intercambio de información, de digitalización y de globalización.

Así, llegamos al convencimiento, tal y como los países desarrollados lo han hecho, de que un sistema tributario del futuro debe ser equitativo, en que los contribuyentes perciban que cada uno contribuye de acuerdo a sus capacidades patrimoniales, sin que sea admisible la elusión o evasión; que es justo, y se perciba que el fisco cobra a cada uno lo que en derecho corresponde, y que el contribuyente que cree conculcados sus derechos cuenta con recursos expeditos, disponibles para todos (en especial los más vulnerables) y certeros para restablecer sus derechos; debe ser estable y no modificarse sustantivamente con cada ciclo de gobierno; debe ser simple, en sus sistemas, procesos y cargas, con reglas claras y asequibles en su comprensión por todos los contribuyentes y no solo por quienes pueden contar con asesorías especializadas; debe ofrecer seguridad jurídica, con leyes que den predictibilidad y claridad sobre los hechos gravados, sujetos, tasa y consecuencias legales de no cumplir con sus obligaciones tributarias; y debe ser también competitivo, focalizando adecuadamente las legítimas expectativas de crecimiento, ahorro, inversión y empleo.

Para lograr lo anterior, la columna vertebral se ha puesto en el principio de “legalidad tributaria”, donde los contribuyentes deben cumplir tanto en el fondo como en la forma con sus obligaciones tributarias establecidas en leyes claras; y donde el SII debe actuar dentro de la órbita de sus atribuciones y competencias con un marcado énfasis en la fiscalización, pero con la debida asistencia y colaboración, porque juntos se puede lograr un cumplimiento tributario más efectivo y oportuno.

Estamos delineando, en un sistema tributario digitalizado, con expedientes electrónicos para que el ciclo de vida del contribuyente y su día a día sea eficiente, expedito, con reglas comunes para todos, basado en la buena fe, la confianza y la transparencia, sin papelarías innecesarias y sin colas largas e inoficiciosas.

Queremos avanzar en aclarar y fortalecer la norma general antielusión, que creemos ha contribuido de manera muy positiva en disuadir el abuso y la simulación, pero queremos hacerla más cercana a nuestra institucionalidad jurídica, a los principios generales de nuestro derecho, y la normativa legal chilena, para llegar a un justo equilibrio entre la libertad contratual, la autonomía de la voluntad y la economía de opción, con la necesidad de exigir un cumplimiento tributario efectivo, eficaz y que conlleve el respeto por parte de los contribuyentes de la institucionalidad tributaria vigente, en el fondo y no solo en la forma. Queremos certeza y seguridad jurídica, pero también un cumplimiento irrestricto de las obligaciones tributarias.

En fin, creemos que al dar una mirada integral e innovadora a nuestro sistema tributario (Código Tributario, Ley de la Renta, Ley de IVA y otros cuerpos legales especiales), podemos otorgar las bases de una estructura sólida para los próximos años, haciendo posible que la reforma tributaria deje de ser un tema central en las siguientes elecciones presidenciales, puesto que el desafío es lograr una normativa acorde a las nuevas exigencias sociales, fiscales, legales y de globalización del año 2020 e incluso del 2030.

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