Tres preguntas a Luis Valentín Ferrada - Revista Capital

Capital Legal

Tres preguntas a Luis Valentín Ferrada

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Una querella por el delito de receptación de varios cuadernos originales del poeta Nicanor Parra, fue presentada el pasado 8 de enero por el abogado y ex diputado, en representación de la familia de Parra y a nombre de su hija Colombina y su nieto Cristóbal Ugarte. La acción judicial está dirigida contra el coleccionista y bibliófilo César Soto. Ferrada destaca que hasta ahora han podido recuperar más de veinte o veinticinco cuadernos, que son las piezas más importantes y de mayor contenido de sus manuscritos. La pregunta es qué pasará con el resto.

-¿Si el recurso es aceptado por el juzgado, se podría ordenar la incautación del material?

-Sí, de hecho, la incautación ha sido solicitada como medida cautelar en la querella ya interpuesta. El Código Penal establece para el delito llamado “receptación”, de acuerdo a la gravedad –que se determina según el valor de los objetos involucrados–, presidio menor en cualquiera de sus grados, esto es, de 61 días a 5 años, y el pago de una multa entre cinco y cien unidades tributarias mensuales.

-¿Buscan tan solo la devolución de los escritos o podrían pedir indemnización?

-La decisión e instrucción que he recibido personalmente de Nicanor Parra apunta sustancialmente a la recuperación de sus cuadernos, manuscritos, artefactos y otros documentos o papeles que contienen sus obras o producciones literarias. El poeta ha estado verdaderamente feliz con todas las devoluciones voluntarias que muchas personas de buena voluntad le han hecho durante el primer período que se estableció como solución pacífica. No me corresponde a mí contestar cuál será en definitiva la decisión de Nicanor respecto de aquellos que se mantengan renuentes y se nieguen a colaborar. Oportunamente, deberá entregarme una instrucción en este sentido.

-¿Hay manera de probar que la venta o traspaso de los documentos se realizó sin el debido consentimiento de Nicanor en su momento?

-Desde el punto de vista del derecho, es al revés. Son quienes hayan cometido el ilícito de receptación quienes deben probar que la venta o traspaso de documentos se efectuó con el debido consentimiento previo del autor. Nicanor ha dicho una y cien veces, en todos los términos más claros, que él –que es el único autor y propietario de los documentos– jamás ha vendido ni transado ninguno de ellos y que nunca, en su larga vida, incurrió en tal despropósito. Entonces, ellos deberán probar que, al adquirir tales bienes autorales, exigieron oportunamente las autorizaciones, venias y consentimientos previos que la ley exige.

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