Bodega

3. Salta Montes

El enólogo y fundador de Viña Montes, Aurelio Montes, ha ido de salto en salto en la industria vitivinícola nacional: puso a competir al vino chileno en las grandes ligas mundiales, subió los precios, apostó por nuevos terroirs y se aventuró en territorios más allá de las fronteras locales.

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Aurelio Montes no es sólo uno de los empresarios más destacados de la escena vitivinícola nacional; es también uno de los enólogos que más han marcado la historia de los últimos años del vino en Chile.

Montes fue uno de los primeros en reconocer en el vino chileno aptitudes de las que pocos eran conscientes. Y su talento dio que hablar en una industria que durante los años 80 poco tenía que mostrar fuera del país. Primero en Undurraga y luego en San Pedro, el enólogo logró hacerse de un nombre en la industria. El mismo que le ayudó en 1988 a armar a pulso su propia viña junto a sus socios Douglas Murray, Alfredo Vidaurre y Pedro Grand, y apostar por el valle de Apalta cuando pocos daban un peso por sus tierras.

Actualmente, nadie niega la enorme influencia de Aurelio Montes en el vino chileno. Cuando la norma era exportar vino estándar y barato, el enólogo subió la vara y apostó por vinos complejos a precios altos. Su estrategia rindió frutos: hoy, Montes se exporta a más de 100 países y fue uno de los primeros vinos chilenos en venderse sobre los 100 dólares. Con la línea Montes Alpha en Chile, su apuesta por el malbec en Argentina con Kaiken y su incursión en Napa, California, hoy Aurelio Montes es considerado no sólo el padre de la revolución del vino chileno, como lo bautizó la revista Wine Spectactor, sino uno de los más influyentes en la industria global.

-¿Cómo describiría el momento actual del vino chileno?

-El momento actual del vino Chileno es de desarrollo algo tímido, pero con cifras siempre en alza. Chile continúa siendo reconocido como vino barato y de buena calidad. Existen algunas pocas viñas haciendo el esfuerzo por subir la imagen de nuestro querido vino… y con gran éxito. Sin duda que una de ellas es Viña Montes, que hoy tiene el precio promedio más alto de exportaciones a más de 110 países del mundo.

-¿Ha mejorado su imagen en el mundo?

-Nuestra imagen ha estado en permanente alza, ya que nuestros productos sólo aumentan en calidad. Se suma a esto un trabajo intenso de mi hijo Aurelio y mío, viajando por el mundo para contar nuestra historia, que es emotiva, llena de cariño y pasión por el vino. Las viñas que quieren destacar, deben tener una cara potente detrás de la etiqueta, que sea reconocible no sólo en Chile.

-¿Cuáles son las principales dificultades y desafíos de la industria?

-Ya Chile es de prestigio y reconocimiento mundial, estamos dentro de los cinco exportadores más grandes en volumen del mundo… ese trabajo ya está hecho.
Falta sin duda darle el prestigio y el sitial que se merece. Por el precio de venta de nuestros vinos, sólo se toman vinos mediocres de otras procedencias… se debe terminar con esa injusticia.

-¿Si tuviera que elegir un vino de su producción, de cuál se siente más orgulloso?

-Me siento muy orgulloso del Purple Angel, un ícono que ha pasado a ser un vino de colección, poniendo en un alto sitial la variedad carménere. Esta noble cepa algún día será la bandera de lucha de nuestra vitivinicultura, y sin duda Purple Angel lleva la bandera de lucha frente al pelotón.

-¿A quién admira en la industria internacional del vino?

-Admiro muchísimo el gran trabajo que realizó Robert Mondavi, que con su pasión, espíritu de lucha y gran visión, puso al vino californiano, y en especial a los del valle de Napa, a la altura de los más grandes vinos del mundo.

-¿Hay algún libro, documental o película relacionado con el vino que lo haya inspirado?

-Más que inspirado, la película Side Ways (Entre copas) me dejó en claro lo vulnerable que es nuestra actividad. Este filme fue capaz de cambiar en un corto plazo los hábitos del consumo del merlot (una gran variedad) por el pinot noir, variedad también de alta calidad, pero que no lograba despegar. Nuestro sector debe estar atento a las modas, y al ingreso de generaciones jóvenes como consumidores de vino… que quizás quieren algo distinto a lo que estamos produciendo.

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