Bodega

2. Mr. Chadwick

El presidente de Errázuriz ha sido el cerebro y el rostro de una cruzada: llevar el vino chileno a las grandes ligas. Y el tiempo le ha dado
la razón.

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Tal vez lo que caracteriza a los grandes emprendedores es poner sus fichas en una sola apuesta y estar dispuestos a perder una y otra vez hasta ganar. Eso ha hecho Eduardo Chadwick, presidente del grupo Errázuriz, quien desde que comenzó en 1983, cuando rescató la viña de su familia, ha estado obsesionado con una cosa: que los vinos de Chile puedan competir de igual a igual con los mejores del mundo.

Con ese fin creó Don Maximiano Founders Reserve en 1988; luego se asoció con Robert Mondavi para lanzar Seña en 1995 y siete años después dio vida a Viñedo Chadwick, un cabernet sauvignon del Maipo que fue el primer tinto chileno en lograr 100 puntos. Cuando lanzó las Catas de Berlín, donde puso a competir a ciegas a vinos de su empresa con grandes etiquetas del mundo, muchos lo miraron con suspicacia o incredulidad. Pero su esfuerzo valió la pena: nadie duda, que sin su empeño el vino nacional seguiría estando a la sombra de los gigantes. No es que esté al mismo nivel, pero al menos ya se ha ganado cierto respeto.

-¿Cómo describiría el momento actual del vino chileno?

-Estamos en una encrucijada. Somos un país exportador de volumen, alcanzando el cuarto lugar en el ranking global con vinos de buena calidad, pero con bajos precios y bajo valor agregado; y al mismo tiempo, hemos recibido recientemente el reconocimiento a la máxima calidad de nuestros vinos en el contexto mundial. Esto ofrece la oportunidad a cada viña de hacer una elección del modelo de negocio que elige seguir. Cada viñatero deberá sincerar dónde quiere operar: hacia vinos artesanales de terroir, de bajo volumen y alto valor, o hacia el modelo masivo de bajos costos, orientando sus recursos de marketing y sus rutas de mercadeo consistentemente.

-¿Ha mejorado la imagen de Chile como productor?

-Sin duda. Hoy se reconoce que producimos vinos al más alto nivel y de calidad mundial. Prueba de ello son las recientes calificaciones de 100 puntos a una selección de vinos chilenos hecha por James Suckling. Sin embargo, el posicionamiento predominante a nivel del consumidor sigue siendo de vinos baratos de buena calidad. Ésta es la consecuencia de la exportación a bajos precios elegida mayoritariamente como estrategia comercial por las viñas chilenas.

-¿Cuáles son las principales dificultades y desafíos de la industria?

-El gran desafío es ampliar y consolidar el reconocimiento a nuestros vinos finos, desarrollando apelaciones de origen y marcas que sean reconocidas por su calidad. Esto significa crear demanda mundial a precios adecuados y sustentables. Personalmente, creo que el mercado asiático ofrece el mayor potencial de largo plazo, ya que competimos en las mismas condiciones con los otros productores mundiales y donde el desafío es educar al consumidor con la calidad de nuestros vinos.

-En su trayectoria profesional, ¿cuál ha sido su mayor fracaso o su minuto de mayor dificultad?

-Durante muchos años, desde nuestros inicios exportadores a finales de los ochenta, hasta muy recientemente, tuvimos la permanente frustración de ser discriminados y no reconocidos por la calidad de nuestros vinos a nivel internacional. Esto ha sido una gran carga. Nada ha sido fácil en este camino. Aún hoy sigue siendo difícil ampliar y proyectar el posicionamiento de nuestros vinos para desarrollar una industria rentable y sustentable como lo son Burdeos, Toscana y otras apelaciones mundiales. Para esto se requiere tener una visión de industria de largo plazo y objetivos similares junto con un trabajo cohesionado y generoso entre las diferentes viñas, lo que lamentablemente aún es un desafío no superado.

-¿A quién admira en la industria internacional del vino?

-Tengo gran admiración del trabajo hecho por Robert Mondavi en elevar la imagen internacional de las apelaciones de Napa y California. Igualmente, por los logros de Piero Antinori con la creación de los vinos Super Toscanos. Estos líderes mundiales lograron transformar la percepción de sus respectivas regiones desde sus humildes orígenes de productores de vinos comunes, al gran prestigio y respeto que gozan hoy en día.

-¿Hay algún libro, documental o película relacionado con el vino que lo haya inspirado?

-El libro Judgment of Paris, escrito por George Taber, donde se relata el descubrimiento de los vinos californianos al mundo. Esta historia fue llevada al cine en la película Bottle Shock.

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