Bodega

1. Eduardo Guilisasti, rey de copas

El número uno del ranking Capital es un hombre poderoso, pero que se toma los reconocimientos con franca modestia, aun cuando sus decisiones a la cabeza de la viña más grande del país impactan en toda la industria. En esta entrevista, aborda los desafíos del mercado y dice que está convencido de que “Chile cuenta con una riqueza y variedad de valles y orígenes únicas en el mundo”.

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El Flaco –como le dicen sus amigos a Eduardo Guilisasti Gana desde que era chico– no le gustaba el vino. De hecho, hasta hace algunos años, no tomaba ni una copa. Pero en los últimos años esa costumbre cambió y hoy admite que el Casillero del Diablo Carménère es para él un imprescindible.

Callado, metódico y muy trabajador, el gerente general de Viña Concha y Toro se escapa totalmente del estereotipo del viñatero gozador, glamoroso y extrovertido. Poco se le conoce en los clásicos circuitos del vino, donde críticos, sommeliers, enólogos y empresarios se reúnen para probar propuestas y compartir en torno a nuevos maridajes y cepas emergentes. Ese rol se lo deja a su hermano Rafael, vicepresidente de la viña, quien es el rostro público más conocido de Concha y Toro.

El hijo mayor de una familia dedicada a la vitivinicultura por 60 años, fue elegido por los miembros de la industria como el empresario más influyente. No es para menos: las decisiones del gerente general de la viña más grande del país, cargo que ostenta desde hace 28 años, repercuten sí o sí en el resto de las viñas nacionales. Y, además, no es la primera vez que su nombre aparece entre los líderes del mundo empresarial: en 2015 fue elegido el Mejor Empresario de Chile por Diario Financiero y es el único chileno que ha entrado en el Top 10 del Power List de la revista Decanter.

Discreto y sobrio, sus cercanos reconocen en él una inteligencia fuera de lo normal. “Es absolutamente brillante, tiene una capacidad asombrosa para llevar muchas cosas al mismo tiempo sin agobiarse. No sé cómo lo hace”, dice uno de sus cercanos.

Amable, de bajo perfil, no le gusta llamar la atención. Por lo mismo, muy poco se conoce de lo que hace cuando no está trabajando en Concha y Toro. Guilisasti se mantiene en forma, hace deporte, sale a trotar y le gusta subir cerros los fines de semana, como el Pochoco y el Provincia. “Cerros discretos”, dice un amigo, quien reconoce que no se lo imagina en aventuras al estilo Everest o Kilimanjaro. Y, hasta hace algunos años, era común verlo agarrar su bicicleta para hacer paseos de dos o tres horas. “El Flaco tiene energía y fuerza”, añade su amigo.

Pese a todo el trabajo que tiene en la viña, el ingeniero civil eléctrico de la Universidad Católica tiene un lado social que realiza de forma casi anónima. Le gusta la juventud y hace algunos años partió con un grupo de 50 universitarios a Perú para levantar casas básicas en algunos de los barrios más marginales de Lima. Numerario del Opus Dei, otra de sus obras “secretas” es el trabajo que realiza para conseguir financiamiento para becar a sacerdotes pobres del mundo para que estudien en la Universidad de la Santa Cruz en Roma. “No es algo que haga solo en sus ratos libres, dedica mucho tiempo a esta labor”, confidencia un cercano.

Su liderazgo es reconocido también al interior de su empresa. “Conoce a los trabajadores por su nombre, va a los funerales de los familiares y siempre es respetuoso de los horarios de trabajo de la gente”, explican en la compañía.

“Es una persona bien cercana y cálida desde ese punto de vista. Pero al momento de la pega dura, es súper preciso, le gusta la pega bien hecha. Si tienes una presentación con él, no hay espacio para improvisar, hay que llegar muy preparado, porque él es muy estudioso y aborda los temas en profundidad”, señala un colaborador.

En la industria reconocen su buen ojo para guiar los destinos de la viña. “Para el sitial en que se encuentra hoy Concha y Toro, es indudable que hay un liderazgo que ha dado resultados impresionantes”, dice el master sommelier, Héctor Vergara.
Poco dado a dar entrevistas, el CEO de Concha y Toro, Eduardo Guilisasti esta vez hizo una excepción y habló con Capital para analizar el minuto actual que vive el vino chileno y las encrucijadas de una industria que, a la vez que se complejiza, se enriquece.

-Chile hasta hace poco era considerado un productor de vinos buenos y baratos, incluso se consideraba aburrido. ¿Esa imagen ha cambiado?

-Definitivamente sí, la calidad de los vinos sin duda es excepcional y en los principales mercados han tenido grandes reconocimientos. En los últimos años, la industria ha evolucionado y actualmente tenemos una oferta interesante y diversa de vinos que muestra el potencial vitivinícola del país. Creo que esto ha ido cambiando la percepción a nivel de especialistas. Esto ha traído consecuencias muy profundas para la industria. Chile busca posicionarse como productor de vinos en la escala de valor de los consumidores, eso es lo que todos queremos y hacia allá hemos dirigido nuestros esfuerzos. Tenemos como respaldo una marca que es Chile, y debemos seguir avanzando en crecer en imagen para lograr un posicionamiento, frente a países que han construido su imagen hace siglos.

-¿Cuál debe ser la estrategia del vino chileno a futuro? ¿Aumentar el valor o el volumen?

-La industria tiene una estrategia y estamos avanzando en mejorar el posicionamiento de Chile como productor de vinos premium. Creo que debe ser lograr que el vino chileno se reconozca por su calidad, que mejoren los precios y pueda competir con industrias mejor posicionadas. Aumentar el valor y el volumen es importante, pero más importante aún es poner el foco en la calidad.

-¿Cuenta Chile con vinos de terroir único en el mundo?

-Chile cuenta con una riqueza y variedad de valles y orígenes única en el mundo. Por eso es que nuestros vinos sorprenden con clase, carácter y complejidad, transmiten el carácter único del lugar del que provienen. En el caso de nuestra empresa, uno de nuestros mayores activos son nuestros viñedos propios, estamos en los principales valles vitivinícolas con más de nueve mil hectáreas plantadas. Con nuestros equipos estudiamos permanentemente nuevas zonas y condiciones, sinceramente creo que nuestras áreas agrícola y enológica tienen mucha experiencia y conocimiento.

China y el Brexit

-¿Qué papel va a jugar China en los próximos años para la industria vitivinícola local?

-La importancia de China radica en su potencialidad. El potencial de crecimiento es enorme. China aún es relativamente pequeño en el contexto global de nuestras exportaciones, pero es uno de los mercados con mayor tasa de crecimiento y estamos convencidos de que será uno de nuestros principales destinos en unos pocos años más. Nuestro desafío es ser una marca internacional líder en el mercado total, lo que requiere de mucho trabajo: es un mercado muy fragmentado y con miles de importadores, por lo que construir marca es muy complejo. Este desafío es permanente, pero nuestras marcas se encuentran en muy buen pie y nuestro desempeño ha sido exitoso.

-¿De qué manera está afectando el Brexit a la industria chilena?

-Sin duda ha sido un golpe duro. Nos impactó negativamente en nuestros menores resultados en el Reino Unido, con la fuerte devaluación de la libra tras el referéndum. Ha traído gran incertidumbre. Sin embargo, rápidamente se tomaron las medidas correctas en los canales de venta, ajustando precios, revisando el modelo de negocios, lo cual se ha ido logrando paulatinamente. Adicionalmente, hemos estado evaluando diversas acciones para generar eficiencias en los procesos e inversiones de marcas, lo que permitirá retomar un crecimiento sostenido y rentable. Hay que ajustarse a la nueva realidad de los mercados.

“Lo recibo con humildad y gratitud”

-¿Es el cambio climático (con sus consecuencias como las heladas y los incendios) algo que les preocupe como compañía?

-Nuestro negocio es eminentemente agrícola y cíclico, por lo que estamos acostumbrados a enfrentar coyunturas climáticas adversas. Estos eventos climáticos a veces suman una complejidad mayor, pero hemos podido enfrentarlos y estamos preparados para que vuelvan a suceder, aunque obviamente no estamos inmunes a sus efectos y nos preocupan.

También hemos podido, a través de nuestro Centro de Investigación, generar un área de excelencia en investigación de gran trascendencia. Esto nos permitirá enfrentar desafíos a nivel mundial y contribuir al desarrollo de la industria vitivinícola chilena. Hoy vemos gran competencia global, y por eso la relevancia de la investigación e innovación que nos permitirá mejorar la productividad de la industria. Es un proyecto que en lo personal me tiene sumamente satisfecho y entusiasmado, hemos podido incorporar nuevas tecnologías en producción, procesos y desarrollo en innovación de productos. Desde aquí saldrán respuestas concretas e innovadoras a desafíos, como pueden ser los que nos presenta hoy el cambio climático, en materias de sustentabilidad, de sanidad fitosanitaria y de productividad.

-¿Cuáles son las estrategias de Concha y Toro para hacer frente a estos desafíos?

-Sin duda la innovación y la sustentabilidad, ambas causas que hemos abrazado de manera muy seria, son herramientas que nos permiten enfrentar mejor los nuevos desafíos a nivel de industria.

-¿Por qué cree que sus pares lo eligieron a usted como el más influyente del vino? ¿Cuál ha sido su principal aporte?

-Realmente no lo sé, tal vez habría que preguntarles a ellos directamente. Pero lo recibo con mucha humildad y gratitud. Y si en algo hemos aportado desde Viña Concha y Toro a engrandecer la industria e imagen del vino a nivel global, lo considero ya un logro inmenso.

-¿Cuál es su vino favorito?

-No tengo un vino favorito, pero podría hablar de un vino que no deja de sorprenderme nunca. Y es Casillero del Diablo. Porque es el mejor ejemplo de cómo Concha y Toro logró transformar una marca local en una de carácter global de calidad y precio que no tienen referente en el mundo. ¿Variedad? Casillero del Diablo Carménère, un imprescindible para mí.

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Ranking empresarios

1. Eduardo Guilisasti
2. Eduardo Chadwick
3. Aurelio Montes
4. Rafael Guilisasti
5. Miguel Torres
6. Agustín Huneeus

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