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Artículo correspondiente al número 264 (30 de octubre al 14 de noviembre de 2009)
Al exhibir 60 mapas antiguos pertenecientes a la colección privada de Ricardo Claro, la muestra Construcción de Mundos en el Museo Andino no solo homenajea a su principal impulsor, al cumplirse el primer año de su fallecimiento. Tambien permite entender el desarrollo y los cambios de la representación de América y Chile a lo largo de tres siglos. Un viaje notable por la historia y la memoria cartográfica. Por Joel Poblete; fotos, Elisa Bertelsen.
A fines de 2006, casi un año después de su inauguración, visitamos por primera vez el Museo Andino de la Fundación Claro Vial, y tuvimos la ocasión de admirar no sólo el entorno privilegiado donde se encuentra –a sólo una hora de Santiago, en plena Viña Santa Rita, en el sector de Alto Jahuel–, sino además apreciar la calidad de sus instalaciones y el sobrio e inteligente uso del espacio al servicio de la valiosa colección arqueológica y etnográfica donada por Ricardo Claro: piezas precolombinas de las diferentes zonas de América latina, con especial énfasis en las culturas indígenas chilenas, y considerando igualmente los tradiciones utensilios rurales criollos. Fruto del impulso y el entusiasmo del fallecido empresario, el museo sigue siendo una “joyita”, y su moderna estructura ya es parte del paisaje, en perfecta armonía con las centenarias edificaciones de la viña.
En esa ocasión aún no estaban abiertas las salas de exhibiciones temporales; pero ahora, casi cuatro años después, el museo está funcionando al 100%, y dichos espacios han albergado muestras con obras de artistas como Benjamín Lira, Angela Leible y Francisco Gazitúa, entre otros. Precisamente en estos días, cuando se cumple un año de la partida de Claro, a modo de homenaje y gracias al apoyo de su viuda, la señora María Luisa Vial, en esas salas se inaugurará la primera muestra patrimonial: Construcción de Mundos: antiguos mapas de Chile y América. Sobre la base de la investigación de la historiadora Eloísa Maldonado y con la colaboración del presidente de la Academia Chilena de la Historia, José Miguel Barros, dos expertas se encargaron de elaborar la muestra: la licenciada en Historia de la Universidad de París Alejandra Vega y la historiadora de arte de la Universidad de Barcelona Olaya Sanfuentes.
Ambas son las responsables de dar una estructura a la exposición, a través de un guión y los textos que la acompañan, con los diseños de Francisca Cáceres. Son 60 mapas que abarcan entre el siglo XVI y el XIX; todos, reflejando el “Nuevo Mundo” que representaba el continente americano, y en especial Chile. Pertenecientes a la colección privada del empresario, las piezas están distribuidas a lo largo de dos salas amplias y espaciosas, acompañadas por algunos instrumentos de medición empleados por los cartógrafos, además de antiguos globos terráqueos.
Como bien indican las historiadoras en uno de los textos de la muestra, los mapas aparecieron incluso antes de que existiera la historia propiamente tal, como una forma de construir culturalmente el espacio físico y geográfico. Por lo tanto, siempre han sido susceptibles a expresar las visiones y estéticas que han ido evolucionando durante las distintas épocas, así como los avances tecnológicos. Eso también influye en el rol que los mapas han asumido a lo largo de los siglos, como una forma de asignar una identidad visual propia a los diferentes territorios. Desde los mapas de arcilla elaborados por el pueblo babilonio en el 2300 antes de Cristo a los fabricados en seda por los chinos en el siglo III, pasando por aquellos que registran la búsqueda de nuevas rutas comerciales tras la Edad Media hasta los hechos con tecnología satelital de la actualidad, ha corrido mucho agua bajo el puente.
Y qué mejor manera de comprender cómo los europeos fueron modificando en el tiempo la forma en que veían a América y posteriormente nuestro país que con los mapas de esta muestra, realizados en el Viejo Mundo entre 1590 y 1860 por algunos de los mejores cartógrafos de la época: flamencos, alemanes, franceses e ingleses. Lo más curioso es que, en su mayoría, esos cartógrafos… ni siquiera llegaron a pisar estas latitudes.
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Reflejos del Nuevo Mundo
“Hasta ahora en las salas de exposiciones temporales estábamos presentando obras de artistas que de alguna manera se vinculan con la colección permanente del museo, y en ese sentido quisimos que esta primera muestra patrimonial también tuviera relación con lo que exhibimos habitualmente”, explica el director del Museo Andino, el arquitecto e historiador Hernán Rodríguez Villegas. “Por eso es muy valioso el trabajo de Alejandra Vega y Olaya Sanfuentes, que nos permitió una aproximación diferente, ya no de una forma más lineal, distante y erudita, sino que para comprender el valor de la cartografía y cómo deberíamos acercarnos a este tipo de mapas antiguos, que finalmente son parte de nuestra historia, de nuestra memoria”.
Rodríguez destaca que Construcción de Mundos será una exposición “animada, entretenida y con una diversidad de enfoques o miradas. Se comienza mostrando lo que era el mundo antes del descubrimiento de América, en el que había sólo tres continentes, cuando los europeos seguían apoyándose en los mapas de Tolomeo o inspirados en la Biblia, algo que cuesta entender hoy pero que en esa época era parte de la forma de pensar. Después se habla del mar y su significado; era un límite bastante terrorífico, porque simbolizaba lo desconocido, pero también era una posibilidad, una puerta abierta a la aventura. Y entonces llegan el viaje de Colón y la incorporación de este cuarto continente que cambia la visión del mundo. Lo que hace aún más fascinante el tema es cómo los cartógrafos fueron los traductores de este Nuevo Mundo ya que, al no viajar, recibían la información de los exploradores y geógrafos y debían interpretarla, construyendo esta geografía a través de referentes”.
Sin lugar a dudas resulta atractivo apreciar cómo evolucionó la mirada del hombre sobre el planeta, especialmente al ver los coloridos dibujos que acompañaban a los mapas más antiguos, que incluyen detalles y criaturas exóticas que más parecen personajes mitológicos o monstruos de cuentos: “este imaginario de alguna manera conforma una continuidad con los bestiarios medievales”, comenta al respecto Rodríguez. El recorrido desemboca en las diferentes representaciones cartográficas de nuestro país, alejadas en esos años de cualquier litigio fronterizo como los que hoy originan complicaciones: “tenemos desde mapas del reyno de Chile hasta los del Chile republicano, y las visiones generales de América latina. Pero la primera mirada oficial es la de Magallanes, que nos recorre por completo y nos identifica, aunque nos mira desde abajo, desde los pies”.
El director del Museo Andino sigue al frente del master en Historia y Gestión de Patrimonio Cultural de la Universidad de Los Andes, y espera poder lanzar pronto la segunda parte de su libro Fotógrafos en Chile durante el siglo XIX; esta vez, dedicado a los artistas y profesionales entre de 1900 y 1950. Anota que, aparte de los mapas en exhibición, la extensa colección de Claro abarca decenas de otras piezas relacionadas con la identidad local, incluyendo vistas de ciudades, personajes populares, láminas de viajeros y de Claudio Gay. En total, alrededor de 150 objetos, por lo que afirma que en el futuro posiblemente reúnan ese material y con él organicen una muestra de de iconografía chilena. También adelanta que Construcción de Mundos estará abierta por un buen tiempo –“va a ser de largo aliento”-, por lo que no habrá excusas para no escaparse de Santiago uno de estos días y visitarla.
Finalmente, le preguntamos a Rodríguez cómo ha visto la evolución del museo, a casi cuatro años de nuestra primera conversación: “seguimos con el mismo entusiasmo de antes, y estamos contentos”, declara, “porque la cantidad de visitas ha ido aumentando paulatinamente, en especial de parte de los colegios, aunque de todos modos aún queremos recibir muchos más visitantes. Todo el tiempo uno se asombra de lo fantástica que fue esta obra, del gran impacto que producen tanto la colección y el edificio, así como el pensamiento visionario que tuvo don Ricardo al constituir esta institución cultural permanente”.
Por eso, las palabras en el texto de recuerdo al desaparecido empresario que abre la exposición, no podían ser más acertadas: “creemos que esta exposición es un justo homenaje a su memoria, porque él mismo fue un constructor de mundos. El Museo Andino es uno de ellos”.
Para visitar el Museo AndinoEntrada gratuita Horario de atención: martes a domingo de 10:30 a 17:00 horas Viña Santa Rita, Alto Jahuel, Camino Padre Hurtado 0695 (Buin) Teléfonos: (02) 3622524 – (02) 3622519 www.museoandino.cl |