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Artículo correspondiente al número 260 (4 al 16 de septiembre de 2009)
Durante los primeros días de octubre se llevará a cabo la primera feria de arte contemporáneo chilena. Una apuesta arriesgada pero tremendamente atractiva, que pretende marcar un hito en la historia de nuestra cultura y dar a conocer la realidad artística nacional. Por María Jesús Carvallo.
Muchos se preguntarán qué es Ch.ACO, una sigla que da para varias interpretaciones y que desde hace un par de semanas está sonando fuerte en el medio local. Algunos lo pueden asociar con una provincia en Argentina; otros, con un arma de las artes marciales japonesas e incluso con el álbum más exitoso de los Illya Kuryaki and the Valderramas. Pero lo cierto es que para los chilenos estas cinco letras tienen sólo una respuesta: la primera feria de arte contemporáneo nacional, un fenómeno que pretende dejar huella en nuestra cultura y en la del mundo, y que busca sumarse a las ya consagradas ArteBA (Buenos Aires), ArteBO (Bogotá), FEMaco (México) y SPArte (Sao Paulo).
La tarea no fue nada fácil y por años fue sólo un secreto a voces. No faltaron las críticas que, entre otras cosas, decían que el mercado no estaba listo para un evento de este tipo; que no podríamos competir con las otras ferias y que nadie se animaría a participar. Pero, a pesar del pesimismo y de los malos augurios, sus organizadoras –Soledad Saieh, Irene Abujatum, Elodie Fulton y Florencia Loewenthal– decidieron sacar adelante el proyecto. “Sabíamos que para que Chile siguiera evolucionando el paso siguiente era dar a conocer al mundo su realidad artística. Internacionalmente nos hemos hecho conocidos por muchas cosas, pero en este tema somos un signo de interrogación para los extranjeros. No tienen idea de quiénes son nuestros creadores ni de cómo son sus obras. Aunque parezca difícil, junto a mis socias nos empeñamos en cambiar esa situación”, explica la directora ejecutiva de este evento, Soledad Saieh.
Y así nació Ch.ACO, empresa que, precisamente, busca situar a Chile en el circuito internacional y darle mayor visibilidad para que “deje de ocupar sólo un párrafo en los libros de arte contemporáneo”, como enfatiza Irene Abujatum. La organización fue titánica y se pensó en cada detalle. El lugar elegido fue el Club de Planeadores de Vitacura: cerca de 6 mil metros cuadrados distribuidos en dos hangares donde los participantes podrán hacer y deshacer a su gusto. Y se invitó a la totalidad de las galerías nacionales –hasta ahora hay casi 20 confirmadas–, además de 8 extranjeras provenientes de Argentina, Perú, España, Bolivia, Paraguay y Colombia, al igual que una lista de importantes instituciones, curadores, directores, coleccionistas, empresarios y otras personalidades destacadas que puedan contribuir con su visión y experiencia.
A diferencia de otras ferias internacionales, que buscan como primer objetivo vender y comercializar sus obras, la idea de Ch.ACO –por lo menos, en esta primera versión– es que el arte deje de ser el privilegio de algunos y que la sociedad en general se interese más por él. “Tenemos claro que es una industria como cualquier otra, una cadena de valor donde hay gente que recibe dinero por su trabajo. Pero, a diferencia de ArteBO, por nombra una, en Ch.ACO buscamos ser un espejo de las artes visuales chilenas, para que así la gente aprenda y tenga ganas de saber más”, puntualiza Saieh. “Con Ch.ACO queremos que se ponga de moda –en el buen sentido de la palabra– el estar al día con el arte. Esta feria va a ser una inyección a la vena de lo nuevo de la vanguardia y eso es algo que no ocurre todos los días, por lo que hay que aprovecharlo”, agrega Paul Birke, director de la galería Die Ecke.
Otro punto muy importante para las organizadores es que no buscan que Ch.ACO se parezca al resto de las ferias internacionales. “Estamos recién empezando y este es sólo nuestro primer paso. No nos gustan las comparaciones y por eso mismo quisimos diferenciarnos al invitar a todas las galerías y centros de arte de Chile. Por algo es Ch.ACO y no ArteBA o ArteBO, donde son las ciudades de Buenos Aires o de Bogotá las coordinadoras. Nuestra idea es tener un sello propio que nos distinga”, afirma Abujatum.
Sumando y restando, por donde se mire este evento traerá beneficios. Servirá como una nueva herramienta de difusión de Chile y de su cultura, movilizará la economía, ya que habrá interesados en comercializar obras, y ayudará al incipiente coleccionismo. Incluso, favorecerá al turismo.
Ahora sólo basta esperar a que llegue el 2 de octubre para disfrutar de los cinco días de fiesta que pretende ser este evento, donde no faltarán las conferencias, lanzamientos de libros, visitas guiadas y una que otra sorpresa más.
Desde el 2 al 6 de octubre en el Club de Planeadores de Vitacura, Avenida Santa María 6299.
| Algunas apuestas de la feria |
Por ahora son casi 20 las galerías chilenas confirmadas, y entre ellas elegimos a un grupo que nos reveló sus “puntas de flecha” con las que pretenden marcar pauta en este evento. |